Opinion

Regreso al pasado

“Si algo no va bien, nos regresamos o cambiamos el rumbo”.- López-Gatell

Teporaca Romero del Hierro

domingo, 17 mayo 2020 | 05:00

México pretende regresar a la “nueva normalidad”, según el plan federal, se reanudarán las actividades de manera escalonada en los próximos días, el presidente López Obrador anunció que será voluntario, sin medidas coercitivas para quienes incumplan, la última palabra la tienen los mandatarios estatales. A la 4T le urge la reactivación económica, el confinamiento por COVID-19 ha colapsado el mercado bursátil internacional, desencadenando la ola de desempleo, el incremento de precios en productos y servicios de primera necesidad, agudizando la inseguridad y violencia en todo el territorio nacional, además del desgaste electoral del partido en el poder. 

Expertos en la materia y partidos de oposición, alegan que dicho plan es prematuro, insuficiente y riesgoso, debido a que no existen las condiciones sanitarias, estamos en el pico de contagio, lo peor que le puede pasar al país, es un rebote, sería una estocada mortal. 

En días pasados, la Secretaria de Economía, Graciela Márquez Colín, informó que dicho Plan tendrá tres etapas, será gradual y ordenado. Indicó que la primera etapa iniciará el 18 de mayo en 269 municipios (llamados de la esperanza), ubicados en 15 entidades federativas, donde no se registraron contagios, ni en las zonas aledañas, se prevé que en los próximos días se instalen cercos sanitarios y jornadas de salud para protegerlos, dijo: “En esos municipios se tendrá abierta la actividad escolar del espacio público, laboral y de personas vulnerables y se tendrá un monitoreo de las medidas que se tendrán que tomar para la salud pública y el trabajo”.

La segunda etapa iniciará del 18 al 31 de mayo, actividades que realicen sectores como la construcción, la minería y la fabricación de equipos de transporte serán consideradas esenciales en esa segunda etapa y estarán sujetas a estrictos protocolos de salud, entre ellos la capacitación del personal para la seguridad en el ambiente laboral, la instalación de filtros de ingreso y una readecuación de espacios y procesos productivos a la nueva realidad.

La tercera etapa dará el primero de junio bajo un sistema de semáforo por regiones, el cual constará de cuatro colores: rojo, naranja, amarillo y verde. Igualmente tendrá cinco categorías: medidas de salud pública, actividades laborales, espacios públicos abiertos y cerrados, personas vulnerables y actividades educativas.

Cuando el semáforo esté en rojo se permitirán las actividades laborales en los sectores de la construcción, minería y la fabricación de transporte. Cuando marque el color naranja, se sumarán otras actividades esenciales y no esenciales sin restricción, estas últimas a un nivel reducido; las personas vulnerables, aquellas con enfermedades crónicas, se podrán incorporar a las actividades laborales pero con un máximo cuidado.

En el amarillo ya podrán operar todas las actividades consideradas esenciales y no esenciales sin restricción. En los espacios públicos abiertos habrá menos restricciones y mayores para los lugares cerrados, como cines, teatros, iglesias y museos. En esta etapa también se reactivarán las actividades escolares, dijo la secretaria, aunque insistió que, en todo momento, se continuarán con las medidas de control sanitario. Dijo: “Vamos a estar todo el tiempo sabiendo que tenemos que seguir cuidándonos, todavía no hay vacuna, todavía no hay medicamentos, para la atención del COVID-19. Hay esfuerzos importantes en los que México participa, pero todavía tenemos que seguir cuidándonos, dijo la secretaria tras presentar el plan de regreso a la nueva normalidad”. 

En el semáforo verde, todos regresan a la normalidad. La pregunta es, ¿Cuál normalidad? 

Ante el anuncio, el presidente señaló “No vamos en esta etapa a variar, es decir, no van a aplicarse medidas coercitivas, nada por la fuerza, todo por la razón y el derecho, este plan es de aplicación voluntaria”. Admitió que podrían darse algunas discrepancias en la aplicación. Como se dijo en líneas anteriores, México se encuentra en el punto máximo de contagio por el covid-19, algunas autoridades han asegurado que hay zonas del país donde comienza a reportarse un descenso en el número de casos; otras, así como expertos nacionales e internacionales alegan que el número de contagiados y fallecidos es mucho mayor al que se publica.

Especialistas, dirigentes partidistas y legisladores federales de oposición consideraron que es “prematuro, insuficiente y riesgoso” el plan para la apertura de actividades comerciales, escolares y sociales este mes de mayo, por el alto registro de muertes y contagios de COVID-19 que aún se reportan. Clemente Castañeda, líder nacional de Movimiento Ciudadano declaró que la propuesta presidencial de volver a la “nueva normalidad” es insuficiente, porque “no habrá normalidad posible si no le tendemos la mano a los millones que hoy están perdiendo su empleo y sus ingresos”.

El dirigente nacional del PRD, Ángel Ávila, opinó que “el plan para el regreso a la `nueva normalidad`, una vez más, se queda corto, pues sólo está contemplando la parte sanitaria y el regreso paulatino a actividades, sin embargo nos siguen debiendo un verdadero plan de reactivación económica, con una caída del PIB hasta del 10 por ciento. Será este regreso una especie de 'ruleta rusa', en donde la gente se desplazará de municipios libres de COVID-9 a trabajar a espacios donde existe el virus; corremos el riesgo de que la pandemia se extienda aún más. Queremos el regreso a la normalidad pero con un verdadero plan”.

La crítica coincide, en todos los países en donde se están reabriendo actividades se están haciendo pruebas reactivas de manera continua entre la población, para valorar el impacto del coronavirus y a partir de ahí tomar la decisión. México no lo está haciendo con la debida responsabilidad.

Según expertos, deben aplicarse más pruebas a fin de evitar un rebrote de contagios. Alejandro Macías, infectólogo, excomisionado para la atención de la influenza en 2009 y actual integrante de la comisión de la UNAM para la atención del coronavirus, advirtió que la epidemia por COVID-19 aún se encuentra en la fase más crítica, antes de levantar el confinamiento se deben realizar más pruebas de laboratorio para prevenir nuevos casos.

Comentó que el regreso a la normalidad tiene aspectos positivos, como al menos se mencionó en el discurso, que se van a privilegiar la vida y la salud de las personas; sin embargo “me parece que es difícil que ya hayamos llegado a un pico. El riesgo de no hacer pruebas y querer volver a la normalidad es que haya brotes no sólo en la comunidad, sino en las propias industrias, como pasó en la de la carne de cerdo en Dakota del Sur, Estados Unidos”.

Enfatizó que el riesgo de que la enfermedad reaparezca en los lugares donde parece haber sido controlada es muy alto, puesto que el virus no infecta durante la primera oleada a 100% de la población, lo más natural es que el COVID-19 se vaya y regrese a los mismos sitios, particularmente si hay un descuido por parte de la sociedad y de las autoridades sanitarias.

Rafael Lozano, investigador del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington, advirtió que las pruebas para COVID-19 en el país están muy por debajo de las infecciones estimadas en la mayoría de las entidades, y de no aumentar esta cifra, la trayectoria de la epidemia podría empeorar en las más afectadas hasta ahora.

Hasta hoy las buenas intenciones y/o ocurrencias de quienes han tripulado cada sexenio el país, han dejado una estela de descontentos, el panorama económico, político, sanitario y de seguridad se vislumbra un tanto desolador, como para agravarlo aún más con irresponsabilidades oficiales y ciudadanas. Por el bien de TODOS, deseamos una pronta recuperación en todos los sentidos, Sumemos Voces.