Opinion

Reprobados

.

Yuriria Sierra

jueves, 29 julio 2021 | 05:00

Ciudad de México.- Seis de cada diez entrevistados rechazan el regreso a clases presenciales. La cifra la arroja la encuesta de El Financiero publicada el martes. Un escenario mucho más alentador, en serio, porque un día antes, El Universal reveló su propio estudio de opinión en donde se observa un mayor rechazo a la idea de que, con la pandemia en el estatus en que se encuentra, los estudiantes regresen a las aulas y a la dinámica social que todos sabemos, y entendemos, les es necesaria. En la encuesta del lunes, el rechazo iba siete contra diez. 

Así que mientras el presidente se aferra desde hace días a que “llueva, truene o relampaguee”, las escuelas vuelvan a estar llenas de alumnos, los padres de familia afirman que “llueva, truene o relampaguee”, lo mejor es esperar algunos meses antes de enviar a sus hijos de vuelta bajo la tutela de sus profesores, aunque sea por unas cuantas horas. 

No es un tema fácil: 16 meses ya de que los planteles cerraron sus puertas. Cuánto se ha perdido, desde aspectos medibles y con evidente efecto a corto, mediano y largo plazo, como lo es la preparación académica, hasta elementos esenciales en la construcción de la personalidad de cada estudiante del país. La pandemia y el aislamiento no ha hecho a todos entender la dimensión y la necesidad de momentos tan banales como una tarde en el parque junto a un amigo. En las varias etapas de la formación, la interacción social es elemento primordial. Ya veremos pronto las consecuencias del encierro.  

Reducir la capacidad operativa del regreso a clases a las condiciones de las aulas es simplísimo y aun así difícil de resolver. Cuántas escuelas han denunciado haber sido vandalizadas y saqueadas, a cuántas les hacen falta servicios básicos como agua o internet. Si a esas carencias les sumamos los requerimientos básicos de la emergencia sanitaria que vivimos, entendemos el porqué, por ejemplo, en Campeche tuvieron que echar marcha atrás a su estrategia presencial. Al primer contagio, tuvieron que volver a cerrar los planteles. Ni siquiera las instituciones de educación media superior y superior se atreven a plantearse un regreso próximo. La UNAM y el IPN iniciarán el nuevo ciclo escolar a distancia.

¿Cómo entonces hará el Gobierno federal para garantizar condiciones para que los estudiantes regresen a clases? En el entendido que la vacunación no exenta de un contagio, pero sí de enfermar gravemente, y de que el plan de inmunización apenas empieza para la población entre 18 y 29 años, el segmento poblacional más joven que puede recibir una vacuna, ¿cómo estarán listos en un mes para volver a pasar lista en un aula? No solo ellos, que están ya en estudios superiores, sino los más pequeños. La variante Delta no solo es más contagiosa, sino que también tiene un espectro de acción distinto a las primeras versiones que conocimos del virus que causa Covid-19. Incluso países que ya celebraban y vivían su regreso a la normalidad, han dado un paso atrás. EU volverá a pedir el uso de cubrebocas en espacios cerrados, aun si se convive entre personas ya inmunizadas. Con estos antecedentes, creer que el regreso a las clases presenciales se decide por consenso, es minimizar los riesgos. Reprobados también en este frente de la pandemia. 

Te Puede Interesar