Opinion

Réquiem para Maduro

.

Daniel García Monroy

domingo, 03 febrero 2019 | 02:44

Buenas noticias nos llegan desde el imperio. Pues nada, que se le va acabar el dinero del petróleo al régimen ultra-democrático y super-socialista del señor presidente Nicolás Maduro, reelecto recién en su reino; la deshilachada y lacerada patria hermana de Venezuela.

Quien lo iba a decir, así que no todo es oscuro y perverso en la Casa Blanca. Donald le ha dicho hasta aquí a don Nicolás. Y sorprendentemente la palabra del mandatario de los muros, va acompañada de una efectiva acción financiera; congelar  las cuentas bancarias de los millonarios gobernantes venezolanos en Estados Unidos, y dejar de pagarle a la petrolera estatal PDVSA, para redirigir los saldos a cuentas que sólo pueda manejar el presidente venezolano encargado, reconocido ya por más de medio mundo: el joven político ingeniero, de 35 años de edad, Juan Gerardo Guaidó Márquez. --Tan solo por los antecedentes de ambos es un buen cambio. De un obeso exguarura-exchofer de urbano, a un delgado ingeniero industrial; no, no puede irle más mal a Venezuela--.

El reconocimiento de Guaidó por prácticamente todos los gobiernos del continente americano (lamentablemente no México) más la Unión Europea, --junto a Japón, Australia, Nueva Zelanda-, hace que los días estén contados para el régimen madurista. Adiós, a dios gracias.

¿Qué le debe reconocer Venezuela a la presidencia “bolivariana” de Maduro? Le debe reconocer en justicia ser la causa de que los venezolanos hayan decidido votar con los pies. Si el sufragio efectivo, con la cabeza y las manos, no se puede ejercer en un país, los ciudadanos comienzan a votar con los pies. Huir, emigrar, buscar la salida del territorio donde un dictador lo quiere todo para sí y sus sometidos-cooptados-sumisos-súbditos. No hay de otra, tres millones de venezolanas y venezolanos han decidido abandonar su patria, que ya no es suya sino de la familia Maduro y sus incondicionales. Un millón 200 a Colombia, 500 mil a Perú, 300 mil a Chile, 300 mil a Brasil. ¿Cuántos a otros países del mundo? La diáspora venezolana sigue aumentando día con día. (Se estima que de seguir Maduro en el poder la cantidad de migrantes venezolanos podrá alcanzar 10 millones en el 2022) --Yo tengo de vecina a una esforzada y amable trabajadora venezolana, que me dice que no entiende por qué aquí no se sabe nada del infierno que está ocurriendo en su país. Ya medio planeta está alzando la voz, la trato de consolar--.  

¿Qué mayor prueba de que el gobierno de Maduro es un desastre, una dictadura, un autoritarismo de mente enferma, que con la fuerza de su corrompido ejercito pretende eternizarse en el poder?

La principal y primerísima característica de un dictador es que quiera, busque y consiga reelegirse. La ambición de la reelección seudo democrática, cuando no la cancelación y derogación de facto de todo el sistema electoral para convertirse en presidente vitalicio. (Perdón Cuba, perdón querido pueblo cubano).  

Pero la crisis venezolana, tiene visos de un efecto dominó, que en mucho podría ayudar a democratizar a países como Nicaragua, donde otro apellido, otra familia revolucionaria, lleva ya posesionada del poder más de 40 años, dando trágicas pruebas de que los Somoza, no eran el problema para mantener en la pobreza y el subdesarrollo a la enorme mayoría de la población de la nación del amado Rubén Darío. Es triste. En reacción en cadena y sin el respaldo del petróleo del mal, después podría seguir Bolivia, luego quizá Cuba, con el nacimiento de una real y verdadera oposición política de pensamiento diametralmente contrario al fidelismo; que no por eso irracional ni tampoco proscrita a priori. Ojalá.

La más aceptable razón que maneja nuestro Presidente madrugador, López Obrador, es que no pretende intervenir en los asuntos internos de Venezuela, porque no desea que nunca país extranjero alguno meta sus narices, sus manos o su fuerza económica de sustentación en nuestra amada patria. Bien, suena bien. Sólo que en geopolítica, en definición diplomática, la neutralidad en un conflicto también es posición. --Perdón, pero quién con dos centímetros de frente, no puede entender que el grito de ¡Viva México! de Maduro, en su toma de protesta, fue porque se cree respaldado por el lópezobradorismo nacional--. Ahí están  los chairos ignorantes en las redes creyéndose los salvadores de la revolución bolivariana, retuiteando estupideces de los restos mortuorios y respetables del marxismo-leninismo; los ultras de izquierda que en su vida van a leer ni uno de los pesados tomos del Capital, ni siquiera una hoja de las miles de páginas escritas por Lenin, --¡qué hueva, cabrón, si ni del pinche manifiesto comunista entendí ni madres!—Pero ¡viva Maduro! el mártir del socialismo que desayuna manjares y engorda feliz, mientras su amado pueblo se muere de hambre y huye por falta de medicinas.  

Estados Unidos no necesita invadir ni un centímetro del suelo venezolano para hacer caer al torpe régimen de Maduro, tan solo con pegarle donde les duele a los sátrapas corruptos, en los billetes verdes, con eso basta y sobra. --¿Cuántos hijos de la oligarquía venezolana estarán viviendo como príncipes y princesas, en NY, Miami, LA; afuera de su país?— Con congelar sus cuentas bancarias y sus inversiones, con eso basta para que los privilegiados chavistas, tomen sus chivas se larguen por la puerta de atrás.

Rusia bien puede amenazar con respaldar militarmente a Maduro, pues millones de barriles de petróleo, está recibiendo como pago de enormes prestamos de rublos invertido, pero en cuanto vea que su similar ya no tiene dinero para pagar sus asesorías, que sin efectivo en la cartera ningún autócrata es respetable, habrá de entrar en razón y seguir cobrando los pagos en oro negro al nuevo gobierno que se habrá de elegir democráticamente con vigilancia internacional en Venezuela. Qué así sea.