Opinion

Resurgimiento del sindicalismo

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Isaías Orozco Gómez

jueves, 23 junio 2022 | 05:00

Como hace tiempo lo vengo haciendo, leí en este prestigiado matutino El Diario de Chihuahua, el interesante, objetivo y solidario artículo titulado “Una preocupante crisis económica”, del martes 21 del  mes que corre, escrito por mi querido hijo Benito Abraham Orozco Andrade, cuya entrada me pareció muy afín con lo que trato en mi colaboración de hoy. Por lo que  la “plagio”:

“La parálisis que en diversos aspectos provocó la pandemia del Covid-19, vino a afectar considerablemente a la economía mundial a grado tal que, fueron muchos los empleos que se perdieron y, el precio de los productos, sean o no de la canasta básica aumentaron exponencialmente. 

Sosteniendo además, que “Esa situación adversa ha perjudicado a los diferentes estratos sociales, principalmente a los que ya venían siendo los más pobres, así como a aquellos individuos y familias de clase media que se han quedado sin algún trabajo o forma de obtener un ingreso económico”.

Ya ubicados en mi presente modesta colaboración, abundaríamos que “la parálisis que en diversos aspectos provocó la pandemia del Covid-19,…”; además alertó a quienes venturosamente conservaron sus empleos, para asegurar los mismos e impulsar sus incrementos salariales paralelos a la inflación y demás exigencias de la economía nacional y mundial.

Esa alerta de la clase trabajadora empleada y subempleada no es de ahora. Empero, con más de dos años de inestabilidad económica y social generada por la indeseable pandemia – ¿Qué llegó para quedarse?– resurge en nuestro continente y en la mayor parte del Globo Terráqueo, la actividad de los SINDICATOS que, de origen, por esencia y por definición: son la institución con que cuentan los trabajadores (hombres y mujeres) de la ciudad y del campo, para la legal e imperiosa legítima defensa de sus justos intereses. 

Sindicalismo, que históricamente, dadas las circunstancias ha llegado a la acción  revolucionaria en el orden económico, social y político, en sus respectivos países.

El ejemplo claro y del momento sobre el retomar la lucha sindical, sorprendentemente, lo tenemos en los Estados Unidos, en donde los sindicatos son organizaciones que representan a los trabajadoras de las muchas industrias reconocidas por la LEGISLACIÓN LABORAL DE LOS USA. Cuyas actividades se centran hoy, en la negociación colectiva sobre los salarios, beneficios y condiciones de trabajo para sus miembros y en la representación en las disputas con la administración sobre la violación a los contratos colectivos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirma que la creciente desigualdad de ingresos en los Estados Unidos es directamente atribuible a la disminución del movimiento obrero y la afiliación sindical.

Sin embargo, para ratificar lo del resurgimiento del sindicalismo, el 3 de enero del 2022, en los USA trabajadores de casi todos los sectores se movilizaron en demanda de mejores salarios, bajo la cobertura de los sindicatos o al margen de ellos. 

Así, siguiendo el ejemplo de algunos  empleados (as) de Starbucks y Amazon que se constituyeron en sindicato (diciembre 2021), apoyados por el presidente Joe Biden; el sábado inmediato anterior, los empleados (as) de las tienda Apple  en Towson, Maryland, USA, decidieron constituirse en el primer sindicato de esa gigantesca compañía en tecnología. Atendiendo la demanda generalizada de mayores protecciones laborales en el sector tecnológico, minorista y de servicios.

Como dato sobresaliente que ratifica la existencia y presencia del resurgir del movimiento sindical mundial, en el Estado Vaticano, el cien por ciento de los empleados laicos está debidamente sindicalizados.  

Por supuesto que en el resto del Continente Americano, como en los demás continentes, principalmente desde la Revolución Industrial en Inglaterra (1730-1850), los obreros, los trabajadores tanto manuales como como intelectuales, se empezaron a organizar en sindicatos en los diversos sistemas sociales en que rentaban su fuerza de trabajo, convirtiéndola en plusvalía para los dueños del capital.

El problema se presentó, cuando en la mayoría de los sindicatos –como el caso específico de México–, se contaminaron, se viciaron, se prostituyeron; entronizándose en los comités ejecutivos, individuos que se constituyeron en una aristocracia obrera, profesional, mezquina, egoísta, desalmada, ávida, desleal, comprada y corrompida. Señalados sus sindicatos como BLANCOS y sus dirigentes  como líderes  CHARROS. 

Realidad de la que no acaban de librarse las y los trabajadores asalariados-sindicalizados. Sin embargo, paralelo al despertar del proletariado por causa del Covid-19, debe reconocerse que el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), trajo expectativas reivindicadoras para la clase trabajadora de los tres Estados-Nación que signaron y se comprometieron con el T-MEC.

De tal manera, en el aspecto laboral (¿punto seis?) entre otros compromisos convinieron: El derecho a la LIBERTAD SINDICAL y LIBRE ELECCIÓN del sindicato. GARANTIZAR los DERECHOS LABORALES de las y los trabajadores domésticos. REVISIÓN Y VALIDACIÓN DE PROTOCOLOS SANITARIOS ESTRICTOS PARA CUIDAR LA INTEGRIDAD DE LOS TRABAJADORES.  

Indudablemente, además de que el actual Presidente Constitucional de los EUM, es un convencido e impulsor de la democracia sindical, el T-MEC, ha estimulado entre las bases del sindicalismo mexicano la construcción de una auténtica vida democrática en su seno y en sus relaciones con lo económico, político y social cotidianos.

Vaya como ejemplo de lo predicho, el caso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que después de décadas que en general imperó la antidemocracia, el corporativismo al partido político oficial o de Estado (PRI), la corrupción, la persecución y hasta el asesinato de la disidencia, Ha estado realizando el cambio de los comités seccionales, delegacionales y de centros de trabajo, poniendo en práctica lo que por muchos años negó: elecciones plenas de libertad, certeza, imparcialidad, transparencia y legalidad. Siendo el VOTO, de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo: PERSONAL, LIBRE, DIRECTO Y SECRETO.

Y el caso del sindicato de los trabajadores se PEMEX, que se ajustaron a todo lo establecido en el párrafo anterior. Y en el cual, por primera vez, participaron varios candidatos (mujeres y hombres) como candidatos a la responsabilidad del comité ejecutivo nacional.

Enhorabuena para toda la clase trabajadora urbana y rural de México. No obstante, es menester recordar lo que en materia laboral, se recomendaba a los sindicatos y a sus  agremiados:

Liquidación de las consecuencias del colonialismo y del imperio capitalista sobre la situación de los trabajadores.

Mejores salarios y fijación de un salario mínimo suficiente y eficiente que garantice poner fin a la situación de pobreza y hambre de los trabajadores.

Estabilización de los precios y escala móvil de los salarios.

Aplicación de la jornada de ocho horas y reducción del tiempo de trabajo sin disminución de salarios para las labores peligrosas. 

Lucha contra la racionalización que se traduce en la intensificación del trabajo y en consecuencia del despido de los obreros, de los empleados.

Lucha contra la desocupación total y parcial. 

Mejores condiciones de las viviendas que habitan las familias de los obreros.

Reconocimiento y respeto a las libertades democráticas y a los derechos sindicales completos.

Instauración o mejoramiento de la seguridad social contra la discriminación racial, de género, político-partidista y religiosa en materia de salarios, de empleo, de ascensos escalafonarios, etc.; derecho a la formación profesional y a los empleos calificados.

Cesación de los trabajos forzados y fuertes sanciones para quienes las utilicen.

Por su parte, Pedro Américo Furtado, director de la oficina de la Organización del Trabajo (OIT) para México y Cuba, declaró que “la reforma laboral llegó para quedarse, algo que deben entender todos, y enfatizó: Que el trabajador en la planta, en las maquilas, en el campo, entiendan que  sí es importante fortalecer esa voz colectiva”.

Evidentemente,  avanza la izquierda en Latinoamérica y el Caribe y  resurge la lucha revolucionaria sindical.