Opinion
Álter ego

Revocación de mandato

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Rafael Soto Baylón

miércoles, 14 julio 2021 | 05:00

A mi estimada amiga y compañera Vicky Caballero (+)

La pregunta es simple ¿tiene de razón de ser la revocación de mandato? Esto es un instrumento por la cual la ciudadanía puede retirar o ratificar al presidente de la República mediante un referéndum.

Ya no tiene sentido porque para el presidente la estrategia era la siguiente: después de ganar las elecciones propuso la famosa Revocación. Se fundamentó en el hecho de que los treinta millones de votos favorables no sólo se conservarían sino vivirían un incremento. Así las cosas en las elecciones intermedias Morena y aliados obtendrían las curules suficientes para cambiar la Constitución Política y podrían o bien ampliar el mandato presidencial o bien eliminar la no reelección. El presidente ha dicho que él no haría ni una cosa ni la otra, pero el pueblo es el que ordena y quita o pone gobernantes. Él entonces no le quedaría más que obedecer a los sabios y buenos. 

Pero en las más recientes elecciones el inquilino de Palacio Nacional debió intervenir directamente por su derecho de expresión. Se supuso ganarían catorce de las quince gubernaturas. Sin embargo no fue así. De los treinta millones que lo apoyaron se perdieron entre catorce o quince millones de sufragios. Y él fue quien los derrochó. Fueron derrotados en cuatro entidades y las más importantes. Su partido se encontró de pronto con unos cincuenta asientos menos en la Cámara de Diputados. Ahora necesita del Partido Verde Ecologista para alcanzar una mayoría simple que no le es suficiente para hacerle cambios a la Carta Magna. 

En el plebiscito del año próximo puede ocurrir que lo gane o lo pierda. Si lo gana sólo quedaría como presidente un sexenio pero olvidarse de los objetivos antes descritos. Si lo pierde por supuesto que alegará fraude y no reconocerá los resultados. Lo ha hecho siempre, la democracia tiene sentido cuando él y su partido triunfan. También que viviríamos una etapa de poco más de tres años con otro ejecutivo el cual tendría que dirigir los destinos políticos, sociales y económicos de la nación. El procedimiento no es del todo claro para hacerlo. Y costará entre 9 mil o 10 mil millones de pesos.

Así, volvemos a nuestra pregunta inicial ¿tiene sentido organizar y llevar a cabo esa consulta? No, porque no aceptará resultados adversos y lo más importante ese dinero podría ser destinado para obras sociales, vacunación universal y la piedra en el zapato: los medicamentos para el tratamiento del cáncer.

Por otro lado destapar a quién lo podría sustituir es “quemarlos” desde ahora. Y lo que más intranquiliza a sus correligionarios es que no los menciona a todos. Y los señalados no manifiestan un continuismo a los objetivos de la Cuarta Transformación. Ellos y ellas mandarían, como diría Daniel Cosio Villegas, con su estilo personal de gobernar. Porque la 4T sólo tiene sentido si el señor López usa el poder. Y no le gustará que su sucesor se olvide de atacar a los contrincantes, es decir, a quienes no piensan como él. Tampoco que reduzca, elimine, limite las metas de su ahora también aplicable “estilo personal de gobernar”. En el sistema político mexicano los presidentes han roto con el antecesor, aunque éste los haya designado con el dedo mágico.

Si en cada año él ha perdido cinco millones de votos, también podemos creer que en los próximos meses seguirá en ese declive. Así que de los 30 millones solo tendría diez ¿a dónde irán a parar los otros veinte? En abstencionismo o en sufragios en contra.

A mi álter ego le han informado que a los empleados de confianza de la Comisión Federal de Electricidad les redujeron un 20% de su salario a partir del mes de mayo. Son aproximadamente 20 mil afectados. Nada importaron los derechos adquiridos. Y para qué quitarles dinero a quienes trabajan, pues muy simple: para entregarlos a quienes no lo hacen. Y convertirlos en votos.