Opinion
Crónicas de mis Recuerdos

Roberto “Che” Saldívar y Leonardo “Nayo” Revilla, íconos del deporte chihuahuense

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Oscar A. Viramontes Olivas
domingo, 01 diciembre 2019 | 05:00

Es para mí un verdadero placer, recordar en esta sección a dos grandes personajes que fincaron su vida en beneficio del deporte, la educación de la niñez y juventud chihuahuense, ellos, reconocidos en la vida política y social por décadas y me refiero por supuesto a don Roberto Braulio Saldívar Romero, mejor conocido como el “Che” Saldívar y también a don Leonardo “Nayo” Revilla, quienes dejaron una profunda huella en los anales de la crónica deportiva y educativa y que además fueron parte de la promoción, creación y construcción del Estadio Olímpico de la Ciudad Deportiva y otras estructuras materiales y espirituales. 

Sería don Roberto Braulio Saldívar Romero, quien fuera el primer director de la Escuela de Educación Física de la Universidad de Chihuahua en 1957, al cual lo recordamos con aprecio y cariño, porque de una forma u otra se le considera un verdadero visionario en la promoción del deporte en Chihuahua. Este distinguido profesor vería por primera vez la luz en marzo de 1910, en la incipiente ciudad de Chihuahua; de hogar humilde y carente de muchas cosas, junto a sus padres le imprimieron en su corazón y mente los valores universales, sobre todo su papá de oficio zapatero, del cual don Roberto aprendería la disciplina, el orden y la responsabilidad en sus compromisos. 

El joven Beto como le decían en su casa, ingresaría a la Benemérita Normal del Estado en 1923, el cual sería reconocido por su pasión por el estudio logrando graduarse cinco años más tarde. En ese mismo tiempo, el joven buscaría integrarse a la Asociación Cristina de Jóvenes mejor conocida como la YMCA, ya que con la motivación que tenía en la práctica del deporte, encontraría ahí un mundo de posibilidades para desarrollarse. 

Así pasarían los años e incursionaría en la política chihuahuense, ocupando en 1934 de manera interina la Presidencia Municipal de Chihuahua, en sustitución del alcalde Eugenio Prado, quien se lanzaría como candidato a una diputación federal. 

En 1934 siendo presidente municipal suplente, impulsaría y lograría convencer a don Eugenio Prado su antecesor, para que se construyera el primer gimnasio en la ciudad de Chihuahua el cual, sería "bautizado" con el nombre de “Rodrigo M. Quevedo”, debido a que este gobernador habría ayudado en el fomento al deporte en esa época. Fue así que el gimnasio se ubicaría en las calles Vicente Guerrero y Once a espaldas de rectoría de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Hoy en día se encuentra la Secretaría del Trabajo y Previsión Social del Gobierno del Estado.

Roberto y el maestro, gran deportista Leonardo “Nayo” Revilla, dos personajes a los que se les reconoce el impulso en la construcción de la Ciudad Deportiva y el Estadio Olímpico, ya que siempre pensaron que teniendo un espacio de estas características para la población, tendría un gran impacto en la juventud y las familias chihuahuenses. En este asunto, tanto el “Ché” Saldívar -como así ya le llamaban-, junto a Nayo Revilla, serían los encargados de supervisar la obra pública de la Deportiva, ya que serían nombrados por encargo del gobernador por el ingeniero Fernando Foglio Miramontes para esta función, y con el tiempo vieron finalmente hecho realidad ese sueño que por años habían tenido, principalmente el “Che” Saldívar de que Chihuahua tuviera un estadio con las características de las que hoy todos somos testigos. 

Roberto Braulio Saldívar Romero se fue a continuar con su último sueño junto al creador un 11 de diciembre de 1997 en la ciudad de Chihuahua, descanse siempre en paz nuestro recordado maestro el “Che” Saldívar.

Por otra parte, al recordar a otro ser humano ejemplar en Crónicas de mis Recuerdos, me refiero a Leonardo “Nayo” Revilla, cuya infancia estaría llena de ricos valores quien siempre los manifestó a través del amor y gusto por el deporte, no habiendo prácticamente disciplina alguna en la que no le fuera reconocido su destacado desenvolvimiento. Ya desde sus años de educación primaria en la Escuela Anexa a la Normal y luego en el Instituto Científico y Literario cursando sus estudios preparatorianos, contagiaba a todo el mundo por su enorme entusiasmo y personalidad al lado de sus compañeros en las disciplinas del basquetbol y atletismo. 

Para la primavera de 1910, llegaría el baloncesto a la ciudad de Chihuahua cuando se contaba únicamente con la “Guay” (YMCA) que sería el recinto deportivo más antiguo, pero la historia de Nayo Revilla en Chihuahua principalmente en el mundo deportivo mexicano, quedaría escrita con letras indelebles; su trayectoria lo marcaría por sus actos en los que puso siempre el corazón y otorgó sus mejores años de vida en el engrandecimiento del deporte y no se diga de la educación. 

Dentro de la "Guay", tuvo la oportunidad de ser elegido para asistir a cursos a Montevideo, Uruguay, país adelantado en la materia, pero Nayo rechazaría la solicitud porque no tenía afinidad con la fe evangélica (fue ferviente católico), y en su lugar iría Roberto "Che" Saldívar, otra gloria del deporte chihuahuense. A partir del otoño de 1921 un año donde todavía se sentía en carne propia los estragos de la Revolución Mexicana, no fue motivo para que empezara organizando el primer equipo de basquetbol que representaría a Chihuahua en un campeonato nacional y para 1922, se celebraría el primer partido oficial. 

Imaginemos qué privilegio para todos saber que este ilustre hombre haya sido pionero en esta rama del deporte estatal e impulsarlo con toda pasión, aún y con todas las situaciones económicas y sociales de aquel tiempo. Fue además, fundador de la Confederación Deportiva Mexicana en 1932, lo que le permitió ser reconocido como uno de los hombres con mayor interés por impulsar el deporte ráfaga. 

En 1933 sería nombrado presidente de las asociaciones deportivas de beisbol y basquetbol en Chihuahua, impulsándolo a iniciar con campeonatos nacionales de segunda fuerza, ayudando indiscutiblemente al deporte de salir del letargo en que se encontraba, después de diversas crisis sociales padecidas en el país. 

Gracias a esa incesante inquietud, trabajaría gestionando ante el gobernador Rodrigo M. Quevedo Moreno (1932-1936), para la construcción de un gimnasio en beneficio de los jóvenes; don Rodrigo estudiaría el proyecto y en pocas semanas no dudaría en apoyar la propuesta en beneficio de Chihuahua, por lo que se hizo realidad la construcción del gimnasio “Rodrigo M. Quevedo”, el primero en su tipo en Chihuahua.

A Nayo se le empezarían a conocer otras facetas distintas al deporte, por lo que se involucraría en la política y después de una lucha incansable, lograría llegar a ser diputado al Congreso local en la XXXIV Legislatura el 16 de septiembre de 1930 al 15 de septiembre de 1932, donde pudo lograr importantes gestiones. Dos años pasarían y gracias a su iniciativa e inquietud por mejorar la calidad de vida de los jóvenes en el deporte, le permitiría ser nombrado como director en el verano de 1932 de la Escuela de Artes y Oficios, puesto que ocuparía hasta 1954 y donde se le reconocería de manera tangible su labor en pro de los muchachos para que recibieran una educación de calidad en varias disciplinas técnicas que ofrecía dicho centro de estudios, siendo uno de los directores más longevos de esta noble y desaparecida institución educativa. 

Esta Historia continuará…   

Roberto “Che” Saldívar y Leonardo “Nayo” Revilla, Íconos del Deporte Chihuahuense, forman parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas de Mis Recuerdos. Si usted desea adquirir los libros sobre Crónicas Urbanas de Chihuahua: tomos I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII y IX, pueden llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se los llevamos a domicilio o bien, adquiéralo en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111); La Luz del Día (Blas Cano De Los Ríos 401, San Felipe) y Bodega de Libros.


Fuentes de Investigación: 

*Almada, Francisco: (s/f) Guía Histórica de la Ciudad de Chihuahua, Chihuahua, s/f. P: 238.

*Apuntes del maestro Zacarías Márquez Terrazas.

*Apuntes del profesor don Pedro Gómez Ornelas.

*Apuntes del profesor Rubén Beltrán Acosta, Cronista de la ciudad de Chihuahua.