Opinion
Álter Ego

San Guadapimiparo el Grande

“El poder ilimitado tiende a corromper la mente de aquellos que lo poseen”.- William Pitt

Rafael Soto Baylón

sábado, 16 mayo 2020 | 05:00

García Márquez dijo que cuando pensó escribir El Otoño del Patriarca  “tuve que contentarme con fabricar un dictador con los retazos de todos los dictadores que hemos tenido en América Latina”. Literato al fin y al cabo, deseaba que en el Otoño surgiera un personaje que no hubiese existido. Pero la realidad supera la más fértil de las fantasías.

Me ocurrió algo parecido. Al titular este escrito pensé en nombres de pueblos que no existiesen. Había oído los de San Gargarito Arrinconado, Las Tetillas, La Chingada, Salsipuedes, la Verija, Cacaloapan, Tlaxcalixtlahuaca, San José de los Baylón, Parangutirimícuaro, Mocorito y otros muchos más. Pero pensé que eran obra de las productivas mentes de los escritores de comedia o creadores de trabalenguas. Sin embargo, existen. Por eso inventé el de San Guadapimiparo el Grande el cual refleja la idiosincrasia e identidad de muchísimos poblados de este sufrido México.

Pues bien, como enviado del gobierno federal, me instruyeron para que me dirigiera hasta San Guadapimiparo el Grande, municipio del estado de Puentámaro. El trayecto hasta ahí fue feliz. Iba a darles la mejor noticia que esos ciudadanos hubiesen recibido en muchísimos años. 

Llegué a Puentámaro, Pue., y de ahí en un transporte oficial me llevaron a San Guadapimiparo el Grande. Era un municipio típico, de esos que los defensores de las costumbres y culturas milenarias quieren conservar. Una iglesia, una plaza con bancas herencia de los gobiernos neoliberales (en malas condiciones) y la Presidencia Municipal conformaban… el centro histórico.

Me apersoné frente a frente con el presidente municipal. Don Eustaquio, quien se había reelecto varias veces porque nadie quería ni podía disputarle el cargo. Usos y costumbres, pues…

-Don Eustaquio, es un honor informarle oficialmente que su poblado ha sido designado Municipio de la Esperanza. A partir del próximo lunes ustedes estarán en posibilidad de reabrir espacios públicos como lo son las plazuelas, escuelas de todos los niveles desde la preprimaria hasta los de estudios superiores. Los restaurantes, bares, discotecas, antros, museos, maquiladoras, fábricas, aeropuertos, corridas de autobuses, refinerías, obras en construcción, estarán en condiciones de volver a sus actividades cotidianas.

Claro, todavía no lo agradezca, siempre y cuando todas y cada una de las diligencias se lleven a cabo fundamentados en las medidas de mitigaciones que no generen contagios de coronavirus, y así mismo que el ingreso de personas ajenas a la localidad esté controlado. Vamos a continuar monitoreando a sus habitantes y el gobierno federal y estatal lo complementará con jornadas de salud. ¡Vamos a mantener este municipio sin contagios!

-Muchas gracias, siñor, pero pos en este pueblo la única que vende cervezas y bebidas es mi tía doña Mariquita. Tampoco tenemos loncherías porque Cuco el Norteño vende panes los sábados. No hay maquilas, pos nomás tenemos 234 habitantes. La maestra Julita es la única profesora del pueblo. La gasolina la vende Casiano. Y pos quien se va pal otro lao nunca vuelve, se queda en El Chuco. Ya nomás quedamos unos pocos que semos agricultores, uno que otro tiene su vaquitas y si no nos vamos pa los Yunaites es porque estamos viejos. En este pueblo quien no se ha muerto es porque el Señor no quiere. Y aquí no hay enfermos, porque el que se muere lo enterramos. No han venido los de Salú. Y la única esperanza, pos es que lleguemos al camposanto lo más sanos posibles.

Regresé a la capital y como dice la canción, “encendí un recuerdo, y me lo fui fumando”. De este pueblo no se acuerda dios padre pero sí la 4T, pensé.

Mi álter ego aclara: el decreto firmado por AMLO de ninguna manera militariza ni centraliza la seguridad pública ni se parece a la política interior de Felipe Calderón, porque cuando éste sacó de los cuarteles a los militares lo hizo en columnas de tres en tres, ahora serán de dos en dos ¿ven la diferencia?