Opinion

Se echó al monte la utopía

.

Gabriela Borunda

domingo, 04 septiembre 2022 | 05:00

Afirmo que el Diario de Chihuahua es un espacio plural que jamás ha negado la voz a las mujeres, que de esta casa editora he recibido apoyo y respeto a mis ideas, que he encontrado lectores interesados y empáticos, muchas gracias. 

No puedo decir lo mismo de ciertos personajes del partido Morena; recibí insultos y amenazas para llevar de los seguidores de Víctor Quintana, el hombre que siempre está en la nómina, la gente que se autoproclama de izquierda manda cobardemente amenazas e insultos a mi correo, las que yo archivo diligentemente porque nunca se sabe. Cuando yo escribo firmo con mi nombre y me hago responsable de mis palabras.  Pero todo tiene límites, sobre todo en un país que mata periodistas como si de moscas se tratara y que pareciera avanzar hacia un gobierno de junta militar.

A los seguidores de Morena les da miedo dar un like a un artículo, aunque estén de acuerdo con él, para que la estructura de la organización no los tome por blasfemos, como si del estalinismo o la inquisición se tratará. Algunos beneficiarios de la política a través de Morena son persecutores y misóginos probados, y aún no me han perdonado -y no les pido perdón- por criticar el performance que montaron en la explanada de la Ciudad Judicial perifoneando insultos contra una mujer, la entonces candidata Maru Campos.  Si la señora cometió algún delito se le sigue el debido proceso y se emite una sentencia y ya. El “partido de la esperanza” no debe linchar, humillar e insultar públicamente a las mujeres que participan en procesos políticos.

A quienes leyeron mi artículo del domingo pasado les doy las gracias, y habrán notado que habla de los grupos de couching como grupos de control que ya están siendo usados para operar fraudes electorales; en ese sentido me pareció bien advertir a la sociedad y a Morena, quiero pensar que en ese partido también hay gente decente. No puedo continuar sin citar las palabras a que escondidas y sin responsabilizarse de su dicho lanzó en mi contra el morenista Efrén Bribiesca, he aquí sus palabras: “Gabriela hace tiempo vi que algunos juniors creo un hijo de Salinas y otros tenían algo parecido, tengo preguntas: donde entran los comunistas y cuál es tu concepto de comunismo, porque no lo veo ni veo relación alguna. Y es más no existe actualmente comunismo y con tantos estudios que tienes debieras saberlo. Y no sé si en tus estudios te asomaste a ver lo que es la soberanía popular. Ahí la dejo. No soy de ninguna secta pero no le encuentro relación al sectarismos con un otras ideas”. 

Quién leyó más allá del primer renglón de mi artículo sabe que no estoy hablando de comunismo sino de nuevas formas de fraude electoral. El hombre que ha sido militante y consejero de Morena y se llama a sí mismo de la vieja guardia, alguna vez protagonizó un penoso escándalo oponiéndose a que los trabajadores del CTM encabezarán el desfile del 1º de Mayo en Delicias, quería que lo iniciara el contingente del partido político Morena y encabezar él mismo de manera personalísima el desfile (como si tuviera alguna patente o exclusividad respecto a la actividad sindical). 

Afirma haber sido estudiante de Carlos Montemayor, muchos tuvimos esa fortuna -no dejó de mencionar a mi maestro Oscar Wong- y ese privilegio no nos autoriza a minusvalorar a las demás personas ni a sus aportaciones, le pregunté directamente si también había tenido la suerte de estudiar con el gran maestro Víctor Hugo Rascón Banda (maestro normalista aguerrido como el que más, quien siempre defendió la voz de las mujeres indígenas doblemente oprimidas por su condición étnica y de género; autor de teatro, novelas y guiones de cine y desde luego también abogado), a lo que respondió de manera escueta “No ni sabía que Rascón Banda diera clases, se que era de Uruachic.” El señor Efrén Bribiesca se describe solo. No terminó su diatriba en mi contra sin dejar la velada amenaza “conosco(sic) a tu esposo”. 

Sé que fue en vano explicarle que mi artículo versaba sobre la captación de los grupos de couching desde los que se puede operar cualquier cosa, incluso un fraude electoral, me exigió que le hablará en castellano porque él no sabía lo que era el couching, Un militante de Morena está obligado a saber que son las sectas couching porque el líder nacional de Morena, Mario Delgado fue discípulo de Keith Raniere. Y aunque español y castellano se usen como sinónimos -como bien aclaró en su momento el propio Carlos Montemayor- el castellano es un dialecto de la región de Castilla que se produce tras la invasión romana al mezclarse el latín con las lenguas nativas iberas, pero dejo el punto, porque este texto no es una disertación etnolingüística; me doy por satisfecha de denunciar a un grupo de personas privilegiadas que no entienden a una generación  de jóvenes que no tendrá plazas laborales, jubilación, servicios médicos, quienes con trabajo acceden a la educación; esta generación de politicastros no entiende al nuevo México, simplemente siguen el viejo sistema de aplastar toda idea discrepante y acomodarse en el presupuesto, sobre todo con miras a lo último.

Pero el consejero y militante de Morena Efrén Bribiesca conoce perfectamente el couching como lo indican su currículum público en la página LinkedIn y la publicidad de su muro de Facebook. En su currículum público exhibe la certificación iCubo de diseño, ingeniería y negocios y de paso recomienda Chair of GRI Stakeholders Council Director AliaRSE sounding Board, y como negocio es negocio, el texto o publicidad que el señor Bribiesca recomienda, lleva la leyenda “Siempre. Y como consultores, esto es crucial. El pago nunca deberá poner en duda nuestra integridad.” No sé si eso de cobrar pese a la integridad sea una parte de la teoría comunista.

Participa del grupo de promotores de couching Public Group Mesa de política educativa dirigido entre otros por Miguel Ángel Vértiz Galvan, miembro del Comité de Administración y Gestión Institucional de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES), dirán que no es couching  -nada más es la misma gata y ni revolcada- lo acompaña el profesor Manuel Quiles Cruz, excelente mercadologo, con certificación de adtitudes couching, puede usted comprar sus libros en internet. 

Y estos maestros expertos en ventas son promotores activos de esa cosa que se llama Nueva Escuela Mexicana, que ya es ley. Valdría discutir que este proyecto pretende convertir la escuela primaria en tres fases, no seis grados escolares, en esta Nueva Escuela Mexicana se excluyen contenidos académicos fundamentales para pensar con racionalidad y se priorizan los valores nacionalistas que llenarán al niño de aptitudes ciudadanas,  objetivos ambiguos que no nos ofrecen la garantía de que las y los niños mexicanos, adquirirán conocimientos relevantes para ejercer su libertad. Sí, es urgente discutir y desechar esa aberración educativa (y de paso la militarización del país), pero no lo haré yo, no seré víctima de los peores sectores de Morena.

Así pues, en el tal partido de izquierda las mujeres somos maltratadas, interpretadas a modo por sus machos alfa, agredidas, y ningún compañero levanta la voz para defendernos porque temen a los sagrados bueyes que reinan en su partido. Va mi solidaridad con Gisela Franco y con Estela Chavira que en su momento también fueron víctimas de la persecución misógina de ciertos personajes de la izquierda mexicana, y lamentablemente el único hombre que hubiera levantado su voz por nosotras ya está muerto: el escritor Gabriel Borunda.

No puedo concluir sin agradecer a mi esposo que me acompañó con su sabiduría, colaboración y solidaridad en estos años y en los momentos más duros, ya llegará el día en que escribir no sea un factor de riesgo para una mujer.