Opinion
Periscopio

Secuela de la pobreza alimentaria y de salud en Chihuahua

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Armando Sepúlveda Sáenz

miércoles, 13 octubre 2021 | 05:00

Desde una perspectiva jurídica les corresponde a todos los habitantes del territorio el goce y el ejercicio de libertades y derechos fundamentales, amparados por la Constitución y los Tratados internacionales de derechos humanos; este marco legal plasma las obligaciones de los Estados y la capacidad de exigir la satisfacción de los derechos por parte de las personas sujetas de derecho, que somos todos, sin discriminar por sexo, preferencia sexual, condición social, étnica, edad, religión o filiación política, entre otras categorías prohibidas por el Artículo 1º Constitucional.

Para algunos juristas la justicia social se alcanza pugnando por pasar de los derechos en su expresión formal (todos somos iguales en dignidad y derechos) para asumir un propósito de lucha por la igualdad sustantiva o de hecho (cfr. El juego se llama igualdad. Arturo Zaldívar. Milenio 11 de octubre de 2021). Los derechos humanos son exigibles y las obligaciones están plasmadas en ley, pero omisas en las políticas públicas reales. Además, éstas no proveen de los medios para organizar y hacer efectivos los derechos. En este espacio la SCJN, tiene capacidad acotada a su entorno inmediato.

El PNUD ha mostrado que el desarrollo consiste en la satisfacción de los derechos humanos. Y este se plasma en las capacidades creadas por los niveles de realización de las libertades reales que las personas valoran. En palabras de Amartya Sen en artículo sobre su obra Desarrollo como Libertad publicado por Gaceta Ecológica.No.55. 2000. Semarnat: “El desarrollo requiere de la eliminación de importantes fuentes de la ausencia de  libertad como son: pobreza y tiranía, oportunidades económicas escasas y privaciones sociales sistemáticas, falta de servicios públicos, intolerancia y sobreactuación de estados represivos. A pesar del incremento sin precedentes de la opulencia global, el mundo contemporáneo niega libertades elementales a enormes cantidades de personas, si no es que a la mayoría. Unas veces la falta de libertades reales se relaciona directamente con la pobreza económica, que priva a la gente de la libertad de satisfacer el hambre, alcanzar una nutrición adecuada, obtener remedios para enfermedades curables, contar con techo y abrigo, agua limpia e instalaciones sanitarias. En otros casos esta ausencia de libertad se une estrechamente a la falta de servicios públicos y asistencia social, tales como la inexistencia de programas epidemiológicos, medidas organizadas para el cuidado de la salud, instalaciones educativas, instituciones efectivas en la preservación de la paz y el orden locales. Hay casos, incluso, donde la violación de la libertad es el resultado directo de la negación de libertades civiles y políticas de parte de un régimen autoritario, así como de la imposición de restricciones a la libertad de participar en la vida social, política, y económica de la comunidad”.

No obstante, la existencia normativa de las libertades y derechos fundamentales, el Estado ha incumplido sus obligaciones para su concreción, dando por resultado que la pobreza básica y exclusión de derechos humanos, medido por la Comisión Nacional para la Evaluación de la Política Social, muestren un creciente deterioro: hay más pobres de todo tipo. Sin embargo, el panorama para el estado de Chihuahua se sale de este panorama general, toda vez que, aunque disminuyan algunas carencias sociales en nuestra entidad, esto no significa prueba de cumplimiento de las obligaciones del estado, más bien corresponde a un efecto del crecimiento económico cuya dinámica como se sabe, depende en buena medida de factores externos. En dimensiones demográficas, la carencia por alimentación nutritiva y de calidad, pasó de 666,900 personas en 2018, a 507,000 en 2020. Esto es 13.5 % de la población total en este último año. Otro indicador lacerante es la llamada carencia de acceso de servicios de salud cuyas dimensiones en términos de personas fue, para los años citados: 415,200 y 641,900 que representaron en 2020 respecto al total de la población el 17.1%. 

Las magnitudes establecidas, tienen fundamento en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares, que a su vez considera poblaciones determinadas por el Censo Población y Vivienda, cuyas estimaciones para las zonas problemáticas por la presencia y actividades de los grupos de la delincuencia organizada o por restricciones que imponen las barreras orográficas y la dispersión de las localidades, muestran sesgos de subestimación.

Quienes gravitan en las clases medias, entre ellos al que escribe, les resulta difícil imaginar el significado de las carencias sociales comentadas.

Aquellos que han alcanzado la mayoría de edad y han sufrido la carencia de acceso a servicios de salud, no sólo son presas corrientes de diversas enfermedades en su vida cotidiana, sino que ya han sufrido daños irreversibles en su desarrollo biológico ---por ende, su esperanza de vida es menor---, y en su capacidad cognitiva. Nacieron pobres y seguirán siendo pobres. Carecen de la libertad de hacer y ser lo que valoran, merced a que sus derechos han sido desatendidos. Pero quienes son infantes o menores de edad, tienen la posibilidad de romper este círculo pernicioso. La Carencia de acceso a la alimentación suficiente y nutritiva indica que la población que tienen esta privación es el grupo etario que requiere en forma perentoria la satisfacción de su derecho a la alimentación. Es un grupo prioritario.

Por iniciativa del gobierno federal esto no se atenderá pese a que se cuenta con una infraestructura operativa muy completa en los servicios de salud descentralizados y en buena medida dependientes del Ejecutivo Federal. Satisfacer los derechos de salud y de alimentación de las personas integrantes de este grupo, pasa por su identificación no como objeto estadístico, sino como personas sujetas de derecho. Esta tarea puede darse a través de la estructura de servicio de salud, dotándolo de los recursos necesarios. No es necesario crear otro sistema operativo. Por cierto, este esfuerzo se puede complementar si se lograra la coordinación con el esquema operativo de IMSS-Bienestar.