Opinion

Segundo o ¿décimo? informe; el poder desgastado

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 30 agosto 2020 | 05:00

A unas horas de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador rinda su segundo informe de gobierno, claro el que marca la Constitución, se puede resumir en que el tiempo demuestra una vez más que el poder desgasta: concluye el primer tercio de su mandato con pocos, casi nulos resultados en seguridad; una crisis económica sin precedente; un errático manejo de la pandemia y el desgaste natural del ejercicio de gobierno.

Muchos problemas sin resolver, pero eso sí, en plena campaña denostando a sus adversarios políticos.

Desde luego que hay que reconocer que el problema de la pandemia por el coronavirus fue importado, que generó efectos brutales para la economía, pero el gobierno no puede deslindarse de su responsabilidad y ha dejado a la deriva a la población con un pésimo servicio médico y sin opciones de apoyo reales para paliar los efectos negativos económicos.

Punto aparte merece el análisis de la inseguridad que no da tregua; en sus spots promocionales del segundo informe el mismo presidente señala que no habrá más “García Luna” al afirmar que no permitirá que la delincuencia invada las esferas de gobierno, pero lo que no se dice es el fracaso de la política de seguridad con una Guardia Nacional inoperante, ya ni el llamado a las abuelitas y mamás de los delincuentes se menciona.

Los constantes conflictos políticos de la famosa 4T, ponen ya en riesgo la consolidación de su proyecto político, ese "cambio de régimen" y llevar a cabo la "cuarta transformación" en el país, que prometió ya hace 24 meses el presidente.

Es de reconocer que el presidente López Obrador conserva una elevada aprobación del 53.6%, según el sondeo del periódico El Universal, donde además el 35.8% de la población desaprueba al mandatario del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

El principal punto a su favor es la percepción de un combate a la corrupción, donde el  48.6% está de acuerdo, mientras que el 44.9% lo desaprueba, y decimos que es una percepción ya que no ha presentado en realidad ningún caso sobresaliente de combate a la corrupción, a no ser por el tema de Emilio Lozoya, que dicho sea de paso ha servido más como ariete contra sus enemigos del pasado que como elemento jurídico o de investigación para combatir la corrupción.

Esa misma encuesta señala que la gestión de la crisis sanitaria de la Covid-19, es el principal negativo, donde sólo recibe el apoyo del 41.2%, mientras que el 48.8 % se opone.

Y claro que sin duda el grave hoyo donde el país ha caído y batallaremos mucho por salir es la gestión de la economía, que tan solo en un trimestre sufrió una caída del 18.7 % y la destrucción de un millón de empleos.

Podemos enumerar más desaciertos como la venta fallida y ahora rifa del avión presidencial, que simplemente no se han podido colocar los “cachitos”, ya que el pueblo sabio se ha decepcionado.

A ver si en el informe se aclara dónde quedó el famosos Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, o mínimo con cuánto dinero cuenta para ver si nos toca un poco, y claro pues que de una vez informe de lo que sucede en los Poderes Legislativo y Judicial donde nada se mueve si él no lo ordena.

Sin duda podrá presumir de las famosas “mañaneras”, como un ejercicio de comunicación social que lo ha desgastado enormemente, y no sólo por tener que levantarse muy temprano, sino también porque lo expone todos los días al cuestionamiento periodístico de todos los temas, sean o no de su competencia.

Un tema que merece un análisis independiente es la relación del presidente con la oposición, esa que hasta bautizó como “El BOA”, y que sin rubor ha utilizado los recursos oficiales, en ese espacio de las mañaneras y ahora en los spots publicitarios que utiliza para atacarlos, sin miramientos.

Hace un año en este mismo espacio se cuestionaron los mismos problemas que hoy padecemos y que simplemente no han encontrado solución: “¿Qué se puede esperar en este primer informe?, realmente muy poco, con la economía detenida y la inseguridad sin freno no existen reales motivos de orgullo y festejo, ni modo que se informe que todas las semanas, de lunes a viernes muy temprano se atiende a la prensa en esas charlas mañaneras que muchos han catalogado ya como intentos de adoctrinamiento político al estilo de la propaganda de corte socialista.

Hoy pareciera que sigue sin pasar nada, pero el tiempo sigue su marcha y empieza el tercer año de la Cuarta Transformación, que afortunadamente, no ha transformado nada.