Opinion

Sembrando Vida

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Juan Carlos Loera De La Rosa
domingo, 22 septiembre 2019 | 05:00

Sembrando Vida es uno de los programas sociales distintivos del Gobierno Federal.  El presidente López Obrador en su periplo por el país ha identificado una gran contradicción: las zonas más ricas en biodiversidad y cultura, son las que presentan mayor índice de rezago y pobreza en el país, ocurre en los estados del sureste, Chiapas, Campeche y Oaxaca, pero también en el norte, Durango y particularmente en la Sierra Tarahumara de Chihuahua. 

Pero además coincide en que son lugares con importante población rural, comunidades que han sido expulsoras de personas que han tomado la difícil decisión de migrar por necesidad; zonas que han sido también avasalladas por la violencia y el desplazamiento forzado. Como si esto fuera poco, una cantidad importante de sus pobladores ha recibido la grave afrenta del racismo, la apropiación de sus territorios, e infortunadamente la negligencia y el olvido oficial.

Ante esta situación, el Gobierno de México ha diseñado y puesto en marcha su programa Sembrando Vida, cuyo objetivo es integral, este programa se fundamenta en la responsabilidad y la sustentabilidad ambiental, así como en la  reversión de daños ocasionados por el infame extractivismo e impulsar el desarrollo comunitario, la seguridad alimentaria y la inclusión productiva.

Sembrando Vida, en los hechos es un programa que transformará las regiones más pobres en comunidades sustentables y en la medida de lo posible restablecerá la estructura, diversidad y funciones de los ecosistemas originales en los lugares afectados por la degradación ambiental. Sin embargo, la afectación  más importante es económica y social; incorporarán hasta 400 mil productores, en todo el país: entre ellos habrá ejidatarios, pequeños propietarios y comuneros que serán sin duda el detonador de un sector estratégico para el desarrollo del campo. Cada uno de los productores trabajará 2.5 hectáreas en dos vertientes: agroforestal maderable y milpa intercalada con árboles frutales, serán un millón de hectáreas en total. En la milpa intercalada se incorporará un cultivo de importancia local.

Para hacer esto posible, se requiere de una estrategia que incluye desde la organización comunitaria y el acompañamiento técnico, hasta la comercialización de los productos, todo ello con una dimensión tal, que fortalezca el tejido social, las relaciones de cooperación y solidaridad, las finanzas populares y la organización social.  La aplicación de la estrategia recae en las Comunidades de Aprendizaje Campesino, un espacio de participación colectivo compuesto por un técnico productivo, uno social, veinticinco productores y tres jóvenes aprendices respaldados por el programa Jóvenes Construyendo el Futuro.

Las Comunidades de Aprendizaje Campesino se convierten así en el eje articulador del programa, que por una parte organizan socialmente a las comunidades, respetando la diversidad en cuanto a la cultura local de cada población relacionada con los usos y costumbres que la caracterizan, y por otra parte dan asesoría y apoyo técnico a los productores sujetos de derecho proveyéndoles de las herramientas e insumos necesarios para arrancar y continuar dentro de esta importante estrategia, pero además, estas comunidades de aprendizaje tendrán un significado adicional ya que serán importantes espacios de convivencia, formación e intercambio colectivo de experiencias y conocimientos, aunque cada productor seguirá siendo el  actor central dentro de su propio ámbito. Entre los insumos, resaltan las plantas y los fertilizantes orgánicos que provee la Secretaría de la Defensa Nacional a través de sus viveros militares. 

Este programa ya en marcha destina un apoyo por jornal de cinco mil pesos mensuales,  de los cuales -en un esfuerzo de dimensión financiera- el diez por ciento será aplicado a un par de fondos destinados, uno a la creación de empresas cooperativas que den valor agregado a los sistemas agroforestales y otro, directamente al patrimonio de cada productor.  

Luego de tres años de ahorro, cada productor que tenga ahorro patrimonial, se convertirá en sujeto de crédito y con ello tendrá la oportunidad para detonar su actividad como generadora de progreso.

En el estado de Chihuahua Sembrando Vida se llevará a cabo en sus dos modalidades (anteriormente mencionadas), veinticinco mil hectáreas que corresponden a diez mil productores, lo cual significa que cada uno de ellos tendrá esta ayuda en dos hectáreas y media y que se traducirá en la creación directa de diez mil empleos; si bien no se encuadra estrictamente dentro de la estructura laboral que implica una relación patronal, pero sí con la relevancia que significa la inclusión productiva en los lugares en que más se requiere ayuda al campesinado.

Sumando el apoyo directo a los productores y el apoyo de insumos primarios y técnicos, se destinarán al menos mil millones de pesos durante el año entrante para nuestro estado, lo que significa un impulso económico inédito en las comunidades que actualmente presentan mayor vulnerabilidad.

Socialmente, Sembrando Vida es un factor importante   para resolver el despoblamiento de las comunidades, pueblos y pequeñas ciudades, las cuales AMLO  ha denominado como lugares donde aún se conservan nuestros valores culturales, espirituales y otras virtudes humanas que sin duda son un contrapeso para recuperar el rumbo de la seguridad y la paz en nuestro territorio. 

Sembrando Vida también contribuye enormemente para fortalecer el arraigo de las personas, donde se encuentran asentadas sus familias, sus tradiciones, su cultura y su historia. Viene a colación una alusión que al respecto cita López Obrador: “…que nadie  se vea obligado a emigrar y si quiere irse que lo haga por gusto y no por necesidad”. 

Esta forma de reconstruir la economía se asemeja a la de Franklin D. Roosevelt que luego de 1933 y durante la Gran Depresión impactó mundialmente y tuvo su origen en Estados Unidos, ya que revirtió el desempleo de más de quince millones de sus connacionales  mediante una serie de acciones, entre ellas el impulso desde el Estado a obras de infraestructura que permitieron la reactivación de su economía y la creación de nuevos empleos. A diferencia del programa de Roosevelt, Sembrando Vida proporciona un impulso vital para el bienestar, el fortalecimiento comunitario y el cuidado del medio ambiente, sin perder de vista que la persona sigue siendo el eje central de la política social.  

“Una nación que gasta más dinero en armamento militar que en programas sociales se acerca a la muerte espiritual” Martin Luther King..