Opinion

¿Te empobrezco y luego te apoyo?

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Benito Abraham Orozco Andrade
sábado, 23 febrero 2019 | 01:46

Una estrategia que le ha servido al neoliberalismo para apropiarse de las riquezas de los países débiles, ha sido el empobrecerlos para crear la inconformidad entre sus habitantes en contra del gobierno en turno, presentándose después como el salvador de esa crisis y derrocando directa o indirectamente a sus gobiernos, con el pretexto de establecer regímenes “democráticos”.
Actualmente gran parte del mundo se encuentra inmerso en una disputa por apoyar al régimen de Nicolás Maduro o a su opositor Juan Guaidó, derivado de la crisis que está padeciendo el pueblo venezolano ante la falta de alimentos y medicinas. Dicha controversia no queda sólo en los gobiernos de los distintos continentes, sino que se ha tomado partido oficialmente entre legisladores y gobernadores de nuestro país, así como entre nosotros los ciudadanos comunes.
Como ha ocurrido con los gobiernos castrista de Cuba y sandinista de Nicaragua -por dar algunos ejemplos de la región-, desde la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela y ahora con Maduro, EU ha venido imponiendo una serie de sanciones supuestamente en contra de sus “dictadores”, perjudicando inevitablemente a su pueblo.
En 2011 el gobierno estadounidense impuso sanciones a Petróleos de Venezuela, S.A (PDVSA) por hacer negocios en el sector energético con Irán, las cuales han venido aumentando de manera drástica desde mediados de 2017. Al respecto,  David L. Goldwyn, quien durante el gobierno de Obama fuera un funcionario  para asuntos de energía del Departamento de Estado, se refirió a dicha situación como complicada, agregando que sanciones más severas podrían llevar a un colapso de la inversión interna y de la producción petrolera, además del malestar social, entre otras cuestiones.
En el artículo “Las sanciones de Estados Unidos perjudicarían primero a los venezolanos” de Anatoly Kurmanaev y Clifford Krauss, publicado el pasado 11 de febrero en la página digital del New York Times en español, claramente se evidencia la manera en cómo los castigos estadounidenses afectan principalmente al pueblo de ese país sudamericano. En dicho artículo se señala en cuanto a algunas de esas sanciones, que “por lo menos en el corto plazo, podrían ocasionar el colapso de la producción de petróleo de la que depende Venezuela para poder obtener las divisas extranjeras que necesita para comprar alimentos y manejar su deuda”.
Entonces, después de haber contribuido considerablemente al empobrecimiento del pueblo venezolano, provocando grave escasez de alimentos y de medicinas con sus criminales sanciones, ahora EEUU pretende aparecer ante l mundo como el paladín de los oprimidos con su supuesta “ayuda humanitaria”, la cual pretende introducir a Venezuela en contra de la voluntad de su gobierno.
Efectivamente, ante esa hipócrita acción, Maduro se ha opuesto a recibir la ayuda mezquina de EEUU, la que en realidad representa una afrenta publicitaria en virtud de la gran contribución del país norteamericano para provocar la crisis que está padeciendo Venezuela.
Por otra parte, el jueves pasado el Presidente Maduro anunció la llegada desde Rusia de medicinas y material médico, destacando además que afortunadamente cuentan con el apoyo de las Naciones Unidas, de la Organización Panamericana de la Salud, de Cuba, Rusia, China, Turquía, India y Palestina, lo que denota una importante solidaridad desde el exterior.
Pudiéramos tomar como espectadores la postura que quisiéramos -ya sea a favor o en contra del chavismo representado actualmente por Maduro-, pero es el pueblo venezolano quien está padeciendo el conflicto que está siendo azuzado desde el exterior, y son ellos quienes se han estado manifestando tanto hacia una u otra parte, no únicamente con simpatía hacia Guaidó como lo quieren manejar algunos medios.
Como lo ha pretendido el gobierno mexicano, se debería promover el diálogo para resolver ese lamentable conflicto, pues existe el riesgo real de una confrontación armada, lo que agravaría todavía más la situación deplorable por la que están pasando los hermanos venezolanos.