Opinion

Tiempos de terror

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Víctor Guzmán

miércoles, 04 noviembre 2020 | 05:00

No cabe duda que en estos momentos existe un terrible miedo de enfermarse de este contagioso virus. De igual forma y de manera lamentable, los casos han llegado a personas muy cercanas a nosotros, ya sea familia, amigos o conocidos. El temor más grave es saber que al llegarse a complicar la enfermedad, es muy difícil encontrar espacio en algún hospital público.

Conversaciones e historias desgarradoras de familia, señalan el viacrucis para poder ingresar a dichos nosocomios públicos, inclusive, con la prueba positiva de Covid-19 en mano. Por no haber camas disponibles o respiradores. El llegar con fiebre, no es motivo de ingreso, un paracetamol y de regreso a casa. 

La paranoia está haciendo estragos en la población, cualquier tos o dolor de cabeza, es motivo de preocupación y alarma familiar, no es para menos. Desgraciadamente hasta que suceden los hechos tomamos conciencia de lo que realmente está pasando.

Estadísticas señalan que de 100 personas que ingresan al Seguro Social con intubación, el 45 por ciento fallecen, mientras que en el ISSSTE son el 35 por ciento. De manera diferente, quienes tienen el recurso de ingresar a un hospital privado, con mínimo 500 mil pesos de entrada, tienen mayor probabilidad de vida, de 100 intubados el 90 por ciento se recupera. (Centro de investigación y docencia económica).

Las muertes hasta el momento pasan de las 92 mil, oficialmente. Pero, no son muy creíbles, vemos carrozas, como zopilotes, esperando fuera de los nosocomios, muertes en la calle y en las casas. Al igual que el número de contagiados, se afirma, que son muchos más de los 933 mil que señala el Gobierno federal son, ya que no se tiene un conteo de pruebas masivas a la población, el Ejecutivo no se ha preocupado por ello. De manera privada la prueba del Covid-19 tiene un costo aproximado de mil 900 a dos mil 300 pesos en la frontera. Siendo incosteable pagarlo una familia de tres o más integrantes de bajos recursos. 

Mientras que, en países verdaderamente preocupados por este problema, manejan la pandemia de manera responsable, apoyan a la ciudadanía con pruebas gratuitas, con la finalidad de saber la verdadera cantidad de contagiados y llevar acciones concretas de salud. El propósito es no estar atinando o desinformando a la población como se hace en nuestra nación y que tanta muerte ha provocado.

Quien posee los recursos, podrá atenderse de una mejor manera y tener la suerte de salir librado de este atroz virus, mientras que la mayoría, la gente de clase media y sobre todo pobre, imposible o difícilmente, podrá juntar más de 500 mil pesos para pagar el ingreso a un sanatorio particular.  

Ante tal situación, se espera se recrudezcan las medidas por parte de los gobiernos estatales para poder erradicar esta enfermedad apocalíptica. El castigo llegó por la desobediencia social. Fiestas, reuniones, bailes y demás relajaciones sanitarias provocaron lo que hoy padecemos. Quien no creía que el virus existía, seguramente ya no está con nosotros.

La Organización Mundial de la Salud, señala que esto no termina, y que aún faltan más repuntes. Por ello la invitación forzosa de mantenerse apegados a las disposiciones de limpieza y aislamiento. Se dice fácil, aunque es muy complicado y ahora sí podemos decir que es de vida o muerte. Por ello, no te arriesgues, si no es necesario. Quédate en casa.