Opinion

Tlatelolco

“Tlatelolco será mencionado en los años que vienen, como hoy hablamos de Río Blanco y Cananea, pero eso fue peor, aquí han matado al pueblo”. Jaime Sabines

Teporaca Romero del Hierro
domingo, 06 octubre 2019 | 05:00

Dos de octubre, 51 años han pasado, es una herida que no cierra en un México desigual, marcado por la pobreza  y la violencia, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco fueron asesinados decenas de jóvenes por un gobierno sordo, autoritario; 2 de octubre no se olvida, es la consigna de los miles de jóvenes que marchan por calles y avenidas de todo el país, recordando sus muertos y desaparecidos.  

La década de los 60´s, fue considerada como una época de cambios, violencia y represión mundial, se expandió el capitalismo, las viejas estructuras se tambaleaban, la juventud irrumpía en el escenario público y político, la música, la vestimenta, la literatura, todo evolucionó; las primeras instituciones en sufrir el embate fueron la familia, la Iglesia, las universidades, los partidos políticos y el poder. Eran tiempos convulsos. En Europa occidental el movimiento estudiantil se reinventaba, demandando cambios en la selección del profesorado, el claustro, los planes y los programas de estudios. 

Las universidades enfrentaron las reformas ancladas en el siglo XIX, entraron al escenario, nuevas licenciaturas, particularmente en el área de las ciencias sociales. La sociología se convirtió en una de las carreras más demandadas, junto con antropología y ciencias políticas. Nombres como Wright Mills, Michel Foucault, Henry Lefebvre y Marcuse fueron relevantes para el movimiento estudiantil de los años 60. En América Latina la disciplina crecía al amparo de Pablo González Casanova, Theotonio dos Santos, Florestán Fernández, Enzo Faletto, Antonio García, René Zavaleta Mercado, Fals Borda, Gerard Pierre Charles, Silva Michelena, Fernando Henrique Cardoso y Rodolfo Stavenhagen.

La presencia de las mujeres se hizo notar, su voz cambiaba el escenario, la llamada revolución sexual desafiaba al machismo, donde la moda la hizo visible, era sinónimo de libertad, todo era multicolor, minifaldas, bikinis, pantalones. Los estereotipos de la mujer sumisa, dedicada a las labores del hogar y madre abnegada, quedaban en el olvido. Las jóvenes se matriculaban en las universidades, egresaban y demandaban participación laboral. Muchas profesiones perdieron la exclusividad de ser cotos reservados para hombres, sobre todo las ingenierías. En los sindicatos de clase tomó fuerza una demanda hasta ese momento marginal: igual trabajo, igual salario, el feminismo llegaba para quedarse.

La música revolucionó, Beatles, Rolling Stones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Bob Dylan, El antimperialismo, las luchas obreras, la represión, los crímenes raciales y las demandas de igualdad se tarareaban, siendohit paradeen emisoras de radio. Violeta Parra, Joan Báez, Jaques Brel, Paco Ibáñez, Daniel Viglietti, Víctor Jara, entre otros. Los poetas se reivindicaron en el compromiso, Pablo Neruda y Mario Benedetti fueron enarbolados por esa generación. En América Latina, el realismo mágico, García Márquez, Julio Cortázar y Vargas Llosa inauguraban un ciclo, en el que participaban Carlos Fuentes, Juan Carlos Onetti, Ernesto Sábato y José Donoso, fue una década de politización, reivindicaciones ciudadanas y luchas democráticas.

Los asesinatos de John F. Kennedy y Luther King; de Lumumba, en el Congo, en 1961; el Che Guevara, en Bolivia, en 1967, junto con la invasión de República Dominicana por losmarinesen 1965, y la soviética a Checoslovaquia en 1968 dejaron huella profunda en la década siguiente. Los años 60 latinoamericanos fueron atravesados por la influencia de la revolución cubana, las guerrillas, el nacimiento de la nueva izquierda, la guerra contrainsurgente. En tanto, la derecha se reorganizaba, para darle paso en los 70´s al neoliberalismo.

En resumen, según la narrativa, el conflicto inició el 22 de julio de 1968, cuando fuerzas de seguridad intervinieron en un enfrentamiento entre estudiantes de preparatoria, hubo varios detenidos, elementos tomaron la Vocacional 5, registrándose según expertos, uso excesivo de la fuerza pública contra los jóvenes. 

Del 26 al 29 de julio, varias escuelas entraron en paro de labores y estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) convocaron a una marcha para protestar contra la reacción de las autoridades y exigir más democracia; a la marcha se sumaron alumnos de la UNAM y de la Universidad Chapingo. 

El gobierno envío elementos de seguridad. México sería sede de los Juegos Olímpicos (del 12 al 27 de octubre), al gobierno le preocupaba que un conflicto estudiantil dañara la imagen del país; para entonces, había surgido también el Consejo Nacional de Huelga (CNH), conformado por estudiantes de la UNAM, del IPN y de otras universidades, sumándose profesores, padres de familia, activistas políticos, intelectuales, obreros y ciudadanos, quienes consideraban que las autoridades limitaban la libertad de expresión y acciones ciudadanas. Entre las demandas estaba la destitución de jefes de policía, la desaparición de grupos de choque y la eliminación del delito de "disolución social", con que se justificaban detenciones arbitrarias. 

El 27 de agosto, estudiantes que protestaban en el Zócalo capitalino bajaron la bandera nacional y colocaron una pequeña bandera rojinegra. Para la madrugada del 28, tanques del Ejército salieron de Palacio Nacional para dispersar a los manifestantes; el 13 de septiembre, cientos de estudiantes marcharon por la CdeMex con pañuelos en la boca como un mensaje para que la policía no pusiera de pretexto la provocación de los manifestantes para reprimirlos. El acto fue nombrado "La marcha del silencio". Cinco días después, elementos del Ejército tomaron Ciudad Universitaria, y el IPN. 

La Cámara de Diputados, entonces dirigida por Luis Farías,había acusado al rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, de dirigir el movimiento estudiantil contra el gobierno, el rector presentó su renuncia, la cual no fue aceptada; el 25 de septiembre, la Junta de Gobierno de la UNAM le pidió expresamente permanecer al frente de la universidad. Para el 2 de octubre se convocó a un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, cientos de estudiantes se dieron cita en Tlatelolco. El Ejército vigilaba que no hubiera disturbios, cerca de las seis de la tarde, casi finalizado el acto, un helicóptero sobrevoló la plaza y disparó luces de bengala, lo que se ha interpretado como señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia ubicadosen el edificio Chihuahua abrieran fuego en contra de los manifestantes. Comenzó la confusión, jóvenes huyendo, testimonios señalan que algunos vecinos abrieron las puertas de sus departamentos para resguardar a los muchachos, los militares iniciaron cateos y detenciones que se prolongaron hasta las primeras horas del 3 de octubre. El número de víctimas sigue sin estar claro, al igual que el de heridos y detenidos. Algunas estimaciones señalan que hubo 700 lesionados y más de 5 mil detenidos, el número de muertos varía, va desde los 25 hasta casi 400.  

A los días, autoridades justificaban la actuación militar, se registraron protestas hacia el gobierno, como la del escritor y Premio Nobel Octavio Paz, quien renunció a la embajada de México en India. 

A partir de entonces, lo ocurrido el 2 de octubre se convirtió en un hecho emblemático del México de segunda mitad del siglo XX, tema que unió a diversos opositores al gobierno, un parteaguas de las reformas políticas que eliminaron el delito de "disolución social", abrieron el régimen a la pluralidad, que a la larga, permitieron mayor participación social en la vida pública, Joel Ortega, economista, escritor y activista, sobreviviente del jueves de Corpus, en entrevista del 50 aniversario, dijo: "Ya pasaron 50 años y tenemos que cerrar el ciclo, aunque ello no quiere decir olvido. (...). Porque el 68 se convirtió en una lápida para los jóvenes…Hay que acabar con la nostalgia, Adiós al 1968, Hoy los jóvenes tienen su propia vida, y los viejos no tenemos más que hacer una cosa, quitarnos para que pasen los jóvenes".

Hoy queda constancia, que la politización, el feminismo, el repudio al autoritarismo, a la corrupción, la diversidad, la pluralidad de pensamiento, la participación ciudadana en la toma de decisiones y los jóvenes son nuestro eje vial. Sigamos cultivando cada quien desde su espacio, trincheras de conocimiento, de conciencia, de participación y respeto mutuo. Por una democracia plena. Sumemos Voces.