Opinion

Todo empezó en diciembre…

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Luis Javier Valero Flores

jueves, 23 julio 2020 | 05:00

Mediante un comunicado, la Secretaría de Gobernación informó, el 3 de diciembre del año pasado, que habían alcanzado un acuerdo los gobernadores y el gobierno federal “acerca del Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales entre México y los EU”.

“En mesa de trabajo convocada por la secretaria de Gobernación, a petición de Comisión Nacional del Agua (Conagua), … se llegó a los siguientes acuerdos que se hacen del conocimiento de la opinión pública…”. (Comunicado, Secretaría de Gobernación, No.79/2019, 3/XII/19).

El acuerdo consistió en dos puntos: 

“1. Atender por parte de la Conagua las solicitudes de los distritos de riego, con relación a sus concesiones, de la cuenca de Río Bravo, en términos de su ciclo agrícola pendiente, de los estados presentes y, 

2. El cumplimiento estricto y obligado del Tratado de 1944 y que se hace en el reconocimiento de todos, de qué obligaciones de carácter internacional, firmadas y suscritas por México, deben ser cumplimentadas a cabalidad”. (Ibídem).

No guarda proporción lo acordado con la dimensión del número e importancia de los presentes, firmantes del documento: “La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño. el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Manuel Villalobos Arámbula; la directora general de la Conagua, Blanca Jiménez Cisneros, … el subsecretario de la Secretaría de la Defensa Nacional, el general de división Dagoberto Espinosa Rodríguez; el comisionado de la Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos-CILA Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores, embajador Mario Chacón Carrillo…”.

Además, asistieron los gobernadores de Chihuahua, Javier Corral Jurado; de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca; y de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón; así como el secretario general del gobierno de Coahuila, José María Fraustro Siller.

Luego, el 10 de enero de este año, la Directora de Conagua, Blanca Jiménez, escribió que estaba asegurado el abasto del agua para los productores de Chihuahua, por lo que era pertinente extraer agua de las presas de Chihuahua para abastecer agua para el consumo doméstico de Coahuila y Tamaulipas.

Nunca confirmaron ni demostraron tal afirmación. Vino luego el episodio de La Boquilla y Conagua siguió -como hasta ahora- en la conducta de no informar acerca de los montos de agua en las presas, ni de los necesarios para el consumo doméstico referido, ni de los extraídos.

Roto el diálogo con los representantes de los comités de riego -legales   y auténticos representantes de los usuarios del agua- vino el enfrentamiento de Ojinaga, a raíz de la extracción de agua de la presa El Granero y, ahora en Las Vírgenes.

En los tres casos el modus operandi de Conagua fue el mismo: Comunicado de prensa en el que se insiste en el cumplimiento de los compromisos del Tratado, llegada de contingentes mayores de la Guardia Nacional a la presa, protesta de los usuarios, enfrentamientos con las fuerzas públicas, instalación de mesas de negociación, participación de instancias estatales, tregua y, luego, rompimiento de acuerdos.

¡Ah, pero ahora el argumento de Conagua fue la exigencia de los productores de Texas para que se empiece a pagar el adeudo pendiente del ciclo actual!

Lo nuevo es que ahora el gobernador Corral y el presidente López Obrador coinciden en asegurar que el abasto de agua de la cuenca del Conchos está asegurado. Lo mismo que dijeron en diciembre.

¿Qué cambió en el país para que el pago de la cuota chihuahuense al Tratado se haga antes del fin del ciclo agrícola?

¿Por qué ahora exigen el pago en plena sequía, sin que antes se garantice el abasto para los productores?

¿Por qué no dan a conocer la cantidad extraída de las presas de Chihuahua de febrero a la fecha, si tan solo en 3 días, del 18 al 20 de julio, le extrajeron casi 6 millones de metros cúbicos de agua a Las Vírgenes, equivalente al 1% del total del adeudo a EU?

Y una pregunta, acaso más importante y de más dolor: 

¿Por qué le ordenaron a la Guardia Nacional lanzara bombas de gas lacrimógeno y disparos de balas de goma a los manifestantes, incluso cuando estos se encontraban a distancias superiores a los 50 metros de los efectivos militares?

¿Por qué ceder tan fácilmente a las exigencias norteamericanas, si a éstas, claramente, no les asiste la razón, en virtud de lo establecido en el Tratado?

asertodechihuahua@yahoo.com.mx; Blog: luisjaviervalero.blogspot.com; Twitter: /LJValeroF