Opinion

#todossomosLebaron

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Nicolás Juárez Caraveo
domingo, 01 diciembre 2019 | 05:00

La masacre de niños y mujeres de la comunidad LeBaron, junto con la afirmación del presidente de los Estados Unidos de declarar a los cárteles mexicanos en calidad de “terroristas” ha desatado una fuerte polémica, donde lamentablemente son las víctimas, esa colectividad del noroeste de Chihuahua, la que más es señalada y atacada.

No cabe duda que las palabras del presidente Donald Trump tiene claros tintes partidistas, busca con ello de nuevo llamar la atención y lograr una reelección que se ve muy complicada, pero el tema de la violencia que generan las organizaciones criminales es muy delicado.

Literalmente, el terrorismo es la dominación por medio del terror, el control que se busca a partir de actos violentos cuyo fin es infundir miedo. El terrorismo, pues, busca coaccionar y presionar a los gobiernos o la sociedad en general para imponerse. Con esta definición claro que se puede considerar terroristas.

Pero lo que se busca es intervenir en México, y claro Chihuahua con la fuerza de su ejército, y eso no debe permitirlo el gobierno, hay que mantenerse independientes.

Hasta ahí no hay contradicciones, lo grave es que a partir de la exigencia de los LeBaron porque hagan justicia, existe un linchamiento sin piedad en las redes sociales, donde lo menos que les han dicho es vende patrias y traidores… ellos ya han sufrido con la pérdida de sus seres queridos y nadie se merece estos ataques fomentados y realizados por grupos de apoyo al gobierno federal.

Hay un ambiente de linchamiento sin precedentes en contra de la familia LeBaron. En los últimos días se ha convertido incluso en trending topic y son las huestes de la 4T quienes enfilan todo en contra, misma que inició desde el mismo día de la tragedia, en aquel momento primero fueron contra los gobernadores de Sonora y Chihuahua, tratando con esas acciones deslindar al gobierno federal.

Como lo mencionó el Diario de Chihuahua en su edición del sábado, #FueraLeBarondeMéxico es el hashtag con el que se ha bombardeado a la comunidad mormona localizada en Galeana, donde la connotación xenófoba es clara y nadie ha metido las manos.

Ante esta andanada mediática, como siempre fue el mismo presidente el que tuvo que salir a tratar de calmar a los “chairos”, y en la conferencia mañanera sólo hizo un llamado al respeto y a la tolerancia, pero hasta ahí, ninguna acción legal que en realidad frene esa violencia y mensajes de odio.

Y es tal el desconocimiento de esos que se han dedicado a denostar que no saben a quién atacan, muchos piensan que se trata de una familia, de unos “polígamos” que están fuera de tiempo, no, la comunidad LeBaron es una comunidad de las más prósperas en Chihuahua y Sonora, con una población de más de mil personas.

En otras palabras, son una comunidad que se ha dedicado a trabajar, y quienes los conocemos sabemos que no son para nada distintos de los miles de chihuahuenses que se dedican a trabajar las tierras con sus manos, de preparar sus cultivos y esperar sus cosechas; saben lo que es el duro trabajo del campo, y no se dedican como esos que los atacan a estar frente a una computadora por horas, esperando que les llegue la comida a su mesa.

Esa es la comunidad LeBaron, que hoy se encuentra dolida por la pérdida de los suyos y que en los próximos días espera reunirse con el presidente del México, Andrés Manuel López Obrador, y que ojalá el tiempo que ha tardado en reaccionar sirva para entregar resultados.

Aquí en Chihuahua la familia LeBaron no tiene nada que esperar, ni del gobernador Javier Corral Jurado ni del fiscal César Peniche, quienes han optado por hacerse a un lado, ya hasta han preferido no hacer declaraciones, toda la investigación es del gobierno federal.

Hoy se espera que al menos Julián LeBaron marche en contra del gobierno federal al cumplirse un año de la Cuarta Transformación, pero el sentimiento de toda la comunidad que representa contiene el dolor de esa tragedia que ya casi cumple un mes, y desde sus hogares, en esa tierra que se niegan a dejar se contiene la desesperación por la falta de justicia.

Esta masacre que está a días de cumplir su primer mes será sin duda la más grande mancha del gobierno de López Obrador, y aunque traten de ocultarlo, es la crisis más fuerte que aún no han podido dimensionar, y por lo tanto frenar.

Y desde nuestra trinchera sólo nos queda ofrecer este pequeño espacio, para exigir justicia, para enlistarnos en esa defensa donde #todossomosLebaron.