Opinion

Tomar conciencia

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Yuriria Sierra

sábado, 11 septiembre 2021 | 05:00

Ciudad de México.- En alerta, ha estado en alerta durante las últimas décadas, tenemos constancia de ello gracias a sus obras. Pocos han tenido la claridad de Amin Maalouf para escribir y advertirnos de los destinos posibles según el camino por el que andemos. Aunque la pandemia impidió su visita a nuestro país, la tecnología me dio la oportunidad de conversar con él en el marco de su participación en el Hay Festival Querétaro 2021:

“Espero que las cosas terminen por arreglarse, que los asuntos no continúen deteriorándose. Es verdad que estamos atravesando por un periodo verdaderamente difícil; creo que el mundo se porta mal, pero, sobre todo, creo que el mundo está siendo muy mal gobernado.

“Acabamos de asistir a un evento en Afganistán que revela todos los problemas a nivel global: el surgimiento de un neooscurantismo, la incapacidad de nuestros dirigentes; la incompetencia de unos y la incapacidad de otros... Es un periodo verdaderamente complicado, pero no estoy desesperado. Pienso que atravesaremos este periodo y nos encaminaremos hacia algo totalmente nuevo…”, comentó al inicio de la conversación.

En su última novela, Nuestros hermanos inesperados (Ed. Alianza, 2020), el Premio Príncipe de Asturias de las Letras encuentra en la ficción una vía para llenarnos de esperanza, porque los últimos años, entre estallidos sociales, propagación de discursos de odio y sí, una emergencia sanitaria, la realidad ha superado lo inimaginable:  “Es verdad que este libro es, en buena medida, una manifestación de esperanza. Hay una frase que cito al principio, del escritor alemán Novalis, que dice que las novelas nacen de los incumplimientos de la historia. Y creo que las deudas históricas hoy en día son enormes y tenemos, más que nunca, la necesidad de imaginar un mundo diferente. Yo también creo que atravesamos algo completamente desconocido. Diría que es la primera vez en la historia que el mundo está en pausa, que la humanidad entera está en pausa simultáneamente. Esto es inquietante y al mismo tiempo nos da una posibilidad de reflexionar en cómo estamos gestionando al mundo.

“Yo creo que la esperanza viene desde la toma de conciencia. Cuando observamos los eventos del mundo y todos los problemas que se generan hay algo que para mí es evidente: a diferencia de todas las épocas anteriores, hoy tenemos los medios para resolverlos.

“Pero no los estamos utilizando: no sabemos cómo emplear todas estas herramientas que nos otorgan la ciencia y la tecnología, pero las tenemos. Cuando veo, por el contrario, progresar la crisis de conciencia respecto al cambio climático,  por ejemplo, o a las relaciones entre las personas o las potencias. Pero ahí en donde veo progresar la toma de conciencia ahí es donde soy profundamente optimista…”.

Casi al instante en que transmitimos esta entrevista en Imagen Noticias, ministros de la Suprema Corte declaraban inconstitucional que los estados reconozcan la “vida humana desde la concepción”.

Dos días antes, lo contamos en este espacio, también resolvieron con el mismo carácter la criminalización del aborto: es inconstitucional. Batalla que ha costado años, pero cuyas resoluciones hoy abren el camino a un nuevo entendimiento de nuestras libertades y la manera en que éstas deben estar escritas y protegidas en las leyes. Tiene razón el maestro Maalouf, hay esperanza, en la toma de conciencia hay esperanza.