Opinion

Trabajo que rinde frutos

.

Yuriria Sierra

viernes, 25 diciembre 2020 | 05:00

Ciudad de México.- Las tres mil primeras dosis de la vacuna contra el Covid-19 ya están en territorio nacional. Resguardadas y bajo las condiciones necesarias para su conservación que especificaron sus fabricantes, Pfizer y BioNTech. Lo hemos dicho y vale repetirlo: esto fue gracias a la dirección que la SRE dio a su estrategia frente a la pandemia, le apostó a donde tenía que hacerlo cuando se piensa en colectivo y a futuro. Ya vienen otras 50 mil más. México comenzó a recibir inmunizaciones. El trabajo sigiloso de Marcelo Ebrard y su equipo está hecho y rinde frutos. México es uno de los 10 primeros países del mundo, el primero en América Latina, en tener acceso a una vacuna contra el coronavirus fuera de los ensayos científicos. Ahora la tarea está en la responsabilidad y criterio de quienes manejan la pandemia dentro de nuestro país.

Ahí está el asunto ahora. Que lo que construyó el sigilo de Ebrard, no lo destruya la necedad de Hugo López-Gatell: “No se ha dado a conocer una estrategia realmente seria, completa, en cuanto a la vacunación contra Covid-19 en nuestro país. Lo que se ha presentado es una estrategia muy escueta (…) Primero hay que saber qué poblaciones se van a vacunar, es decir, esta estrategia que se planteó de irlo haciendo por edades, simplemente asumiendo que son las personas más jóvenes las que menos interesa vacunar. Esto no es necesariamente el caso (…) Se habla que primero los adultos mayores y de ahí vamos a ir disminuyendo por grupos de edad, eso quiere decir que el grupo, vamos a decir más joven, terminará vacunado, según el esquema que nos presentaron, hasta principios del 2022, pero en nuestro país, por ejemplo, la población que más se está infectando y muriendo no es la población de adultos mayores (…) Aquí en México, en realidad, es la población económicamente activa; es decir, la población que va más o menos entre los 35 y los 60 años, quienes tienen la mayor incidencia de contagios y de muertes en nuestra población…”, me explicó Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM.

El otro pendiente también tiene que ver con la población que debería ser considerada para acceder cuanto antes a la vacuna: “El doctor López-Gatell, hace como una semana más o menos, dijo que en México se iba a prohibir que el sector privado traiga las vacunas, que todas van a ser manejadas a través del gobierno. Eso es un error realmente terrible (…) Es una locura el monopolio de la vacunación del sector público, porque desde la iniciativa privada se puede contribuir muchísimo a aliviar la carga del gobierno mismo; es decir, que, si se permite esto, desde luego controlando para que no haya acaparamiento y que no falte en el sector público, hay mecanismos para controlarla…”, señaló la doctora Ximénez-Fyvie.

Y si el subsecretario de Prevención de la Salud no desea abrir el camino a la corrupción, debería no sólo analizar una mejor ruta para proteger a la población, sino también abrir las puertas a que los servicios de salud privados sirvan como vehículos para llegar a más gente a mayor velocidad. A menos que su interés, más que la pandemia, esté en otro lado y esto sólo sea su herramienta de control…