Opinion
Editorial

¿Traficantes vs. policías, o parte del show?

'Me lo traían trabajando vendiendo drogas. Los estatales iban a la casa y me lo golpeaban. Me pedían cuota para no golpearlo'

El Diario de Juárez

jueves, 08 abril 2021 | 06:12

“Me lo traían trabajando vendiendo drogas. Los estatales iban a la casa y me lo golpeaban. Me pedían cuota para no golpearlo. El día que les dije que yo no podía pagarles, se lo llevaron. Me dijeron que le habían encontrado una bolsita de droga y que lo iban a detener, pero yo sabía que no era de él. Cuando salió de la cárcel se desapareció. Semanas después encontraron su cuerpo con gusanos, lo aventaron en un terreno. Yo quería vengarme, pensaba en arrancarles la piel, en descuartizarlos. Mi hijo era adicto, pero no era un asesino para que me lo mataran así”, dijo una madre sollozando. “Él no tenía a veces ni para comer, ¿cómo iba a ser suya una bolsita tan bien envuelta? Mi hijo tenía sueños de ser un capo… yo ya no pude hacer nada por él”.

Esta trágica historia expuesta desde la perspectiva de una madre de Ciudad Juárez tiene muchos ángulos sociales, y retrata una realidad poco promovida en los medios. No nos es fácil escribirla, ya que resulta desgarradora. Como medio, y como periodistas, a veces nos deshumanizamos al reportar tantas muertes, pero en ocasiones no nos queda otra que reflexionar sobre el propósito ético de nuestra profesión.

No obstante, aunque no queramos admitir que este tipo de tragedias humanas sucede entre nosotros –y a veces muy cercano a casa–, ciertamente revela un entorno muy violento, pero nada nuevo para quienes a diario reportan, investigan y recogen cadáveres en todo el estado.

Adicionalmente a este caso muy particular, los números indican que, hacia el fin del gobierno de Javier Corral, la violencia va en aumento. Como los recientes ataques a los estatales sugieren, hay una guerra por el control de plazas en el estado y nos surge una duda: ¿cuántos policías estatales trabajan o protegen a ciertas mafias y capos poderosos que distribuyen drogas, mientras persiguen a bandos contrarios, y hasta qué niveles llega esta corrupción?

No intentamos aparentar descubrir el hilo negro sobre el bajo mundo en nuestra ciudad, pero lamentablemente pensamos que, como sociedad, nos hemos desensibilizado y preferimos dejar estas cosas en manos de las autoridades que, consideramos, en muchas ocasiones son más parte del problema que de la solución.

Sin embargo, sabemos que las adicciones y el redituable negocio de la venta y distribución de drogas cada vez más perjudiciales y adictivas afecta todos los ámbitos sociales y humanos de Juárez, querámoslo así o no, y en nuestro estado está alcanzando situaciones y números otra vez intolerables.

En este reciente inicio de campañas reflexionamos aquí públicamente sobre ello porque nos afecta –directa o indirectamente– a todos y en muchos niveles, porque el problema es cada vez mayor.

Creemos que las adicciones son un problema de salud pública muy importante que se debe atender de raíz desde todos los enfoques institucionales. Desafortunadamente, nuestro gobernador ilustre y algunos policías estatales y sus líderes actuales prefieren hacerse de la vista gorda, mientras los sicarios, gatilleros, distribuidores y capos de la droga siguen haciendo su agosto del estado de Chihuahua con impunidad.

Aunque también aquí reconocemos que la mayoría de los policías no tiene velo en este asunto. Como en todo, existen jerarquías y también hay héroes caídos y familiares que han sufrido en esta devastadora realidad social que a todos nos perjudica.