Opinion

Tragicomedia Morena

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Gerardo Cortinas Murra

lunes, 25 febrero 2019 | 00:57

La conferencias mañaneras han demostrado que el modo personal del López Obrador se basa en una estrategia mediática cuyo objetivo es dar a conocer, de manera insistente y a través de mensajes ‘teledirigidos’, las políticas públicas del nuevo Gobierno federal.

En sus discursos cotidianos, anuncia, exhorta e intimida a los actores políticos para que realicen tal o cual conducta, so pena de futuras represalias; sin embargo,  algunas veces, sus declaraciones matutinas dejan entrever un burdo revanchismo político, al exhibir los probables actos de corrupción de altos funcionarios de las anteriores administraciones federales.

En el ámbito de las entidades federativas, el pensamiento de López Obrador (contenido en sus obras y en sus discursos) se ha convertido en un imprescindible ‘catálogo moral’ para los funcionarios morenos (diputados locales y presidentes municipales), incluidos los ‘superdelegados’ estatales.

Sin embargo, la novatez de los flamantes funcionarios morenos constituye un obstáculo difícil de superar para cumplir a cabalidad sus funciones; motivo por el cual son acremente criticados, tanto por extraños como por su correligionarios. Tal es el caso del grupo parlamentario de Morena en Chihuahua; y en especial, de su coordinador el diputado local Miguel Ángel Colunga.

Al inicio de la actual Legislatura, un grupo de morenos ‘fundadores’ de Morena en Chihuahua, le reclamaron a Miguel Ángel el por qué se había ‘seleccionado’ a regidores y diputados jóvenes y totalmente desconocidos; alegando una supuesta ‘discriminación política’, dada su ‘vasta’ participación en movimientos de izquierda.

Los reclamos en contra de Miguel Ángel han sido muchos y variados. Uno de ellos, y quizá el más contundente, es el relativo a su notoria incapacidad para darle una presencia destacada al grupo parlamentario de Morena al interior del Congreso.

Así lo demuestra su calificativo de la “Pandilla de los 22” a los consensos logrados por el diputado panista Fernando Álvarez con el resto de las bancadas. Algo así, como equiparar esos acuerdos parlamentarios a una ‘mafia legislativa’ local.

Pero, la realidad es otra: los diputados morenos han sido incapaces de lograr consensos a favor de sus proyectos legislativos; es más, la mayoría de los analistas políticos coinciden en que al interior del grupo parlamentario de Morena existe una tensa relación entre ellos mismos.

El reclamo más reciente, el del activista y excandidato moreno Óscar Castrejón, por la evidente incongruencia de los diputados locales al no asumir, precisamente, uno de los postulados de López Obrador: la austeridad republicana. En su carta, expresa su preocupación “para evitar el desprestigio de nuestro movimiento en favor del pueblo de México y de Chihuahua”.

Óscar sintetiza su reclamo de la siguiente manera: “moralmente la deben seguir (Ley de Austeridad Republicana), dar ejemplo, comportarse en el servicio público como morenista, no sólo decir que son de Morena, pero, actuar como de otro partido, (porque) el pueblo votó por los principios de Morena, no por las personas”.

Aun cuando la LEY no ha sido aprobada por el Congreso de la Unión, el principio de ‘Austeridad Republicana’ es, sin duda alguna, el principal padrón de conducta de los actuales funcionarios morenos; pero a la vez, insignificante para el resto de los partidos políticos.

En efecto, los gobiernos del PRI-AN se caracterizan por el descarado dispendio de recursos públicos y por haber promovido un sinnúmero de planes de austeridad que jamás llevaron a la práctica. “Puro rollo”, decía la gente.

El show mediático de la flotilla vehicular del Congreso, lo demuestra. Un ejemplo: Fernando Álvarez -acostumbrado a una vida de lujos- se aferra a su Suburban, so pretexto de que es indispensable para realizar gestiones propias de su envestidura.

En verdad, no sé si llorar o reír. Yo me pregunto: ¿Cuáles son esas supuestas gestiones parlamentarias? ¿No las podría realizar en un carro usado y austero?