Opinion

Transmigrantes por Chihuahua

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Francisco Ortiz Bello

miércoles, 31 marzo 2021 | 05:00

Ciudad Juárez.-Nuestra condición geográfica de frontera nos brinda una serie de circunstancias que deberían ser mejor aprovechadas, en todos los sentidos. Existen una gran variedad de actividades económicas estrechamente relacionadas con esta condición de frontera, y al impacto que generan en la economía regional. Desde el comercio, importaciones y exportaciones de productos, cruces de personas, y un largo etcétera.

En esta muy extensa e interesante gama de actividades, existe una (debo confesar que la desconocía hasta antes de escribir esto) que recientemente inició actividades en una de las fronteras de Chihuahua: el cruce de transmigrantes.

¿Y quiénes son los transmigrantes? Definición según Derechos Humanos  Internacional (DHIAC): “Extranjero que, en su condición de estancia de ‘visitante sin permiso para realizar actividades remuneradas’, transita en el territorio nacional hacia otro país”.

Y ese es el caso de decenas de miles de centro y sudamericanos que cada año ingresan a México, y cruzan todo nuestro territorio, para llevar a sus lugares de origen diversas mercancías o productos con los que comercian para ganarse la vida. Una actividad perfectamente contemplada en la legislación aduanera vigente, que regula el tránsito internacional por territorio nacional de transmigrantes.

Hasta 1994 este cruce se realizaba por la Aduana de Ciudad Juárez, se hizo por más de 20 años, pero un cambio en la Ley Aduanera en 1995 estableció la Sección Aduanera de Lucio Blanco-Los Indios, en Tamaulipas, como único punto para el cruce de migrantes transfronterizos, mismo que hasta la fecha se mantenía sin cambios.

El pasado martes 23 de marzo, dio inicio un programa que autoriza a la Aduana de Ojinaga, en Chihuahua, para este tipo de cruces debido a una gestión realizada hace ya algunos meses, por el entonces delegado del gobierno federal Ing. Juan Carlos Loera de la Rosa, a petición expresa de la Asociación de Agentes Aduanales de Ojinaga, A.C., derivado de una gran cantidad de denuncias de los transmigrantes que eran víctimas de toda clase de abusos, arbitrariedades por parte de autoridades aduanales y hasta delitos como secuestro, robo, extorsión y violación, a manos de grupos criminales de la zona.

Con más de 11 mil operaciones (cruces) por mes en promedio, la aduana de Tamaulipas resulta ya insuficiente para garantizar adecuadamente el volumen de tráfico de operaciones que demandan los transmigrantes, además de los graves problemas de inseguridad que enfrentaban en su paso por estados como Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca y otros con fuerte actividad de los grupos del crimen organizado.

La ubicación geográfica de la aduana de Ojinaga, prácticamente al centro de la franja fronteriza con EU, facilitará enormemente el acceso a los transmigrantes provenientes de los estados del oeste de EU, tales como California, Nevada, Arizona, Nuevo México, Washington y otros, de donde proviene el mayor número de transmigrantes.

Por la naturaleza de su actividad económica, los transmigrantes requieren de los servicios de agentes aduanales, una estancia promedio de tres días, alimentos, habitación, diversión y otros servicios que aseguran una importante derrama económica para el puerto fronterizo de Ojinaga, pero también para el estado todo, porque al continuar su recorrido hacia el lugar de destino, atraviesan todo el territorio chihuahuense generando la misma actividad en diversos puntos de la entidad. 

Sin duda es un programa federal que significa grandes beneficios para todos, para los mismos transmigrantes que verán reducida de manera importante la carga económica, mejorada su propia seguridad e integridad, pero también para Chihuahua por la derrama económica que esto significa.