Opinion

Trata: realidad lacerante “La vida no es una mercancía”.

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 27 enero 2019 | 01:36

La trata de personas en Chihuahua es una herida que no cierra, que lastima a la comunidad, hace días, durante la instalación del Consejo para la Prevención, Combate y Erradicación de la Trata de Personas y Protección, Atención y Asistencia a las Víctimas, el Fiscal General del Estado declaró que continúa la búsqueda de presuntos tratantes en la zona sur del estado, donde se ha identificado la existencia de un grupo delictivo dedicado a dicha actividad tras la detención de “La Pammy” el pasado mes de septiembre en Parral, donde podría haber más víctimas, confirmó la existencia de páginas de internet dedicadas a ofertar servicios de mujeres víctimas de trata. Chihuahua se ubica entre los primeros lugares a nivel nacional.

“La Pammy” enfrenta un proceso penal por los cargos de trata de personas en la modalidad de explotación sexual y prostitución ajena. Recordemos que durante su detención, uno de los elementos de investigación y vinculación, es la existencia de un catálogo de escorts, manejado por la presunta tratante, la autoridad indaga la conexión con la desaparición de enfermeras provenientes de Parral y Jiménez, debido a que en dicho catálogo, aparecían dos de las desaparecidas.

Norma Ledezma, activista de la asociación Justicia para Nuestras Hijas, informó que la autoridad no tiene datos duros, debido a la complejidad del delito, hasta ahora, atienden 20 casos, enfocados a la explotación sexual, la mayoría registrados en ciudad Juárez. Afirma que desde 1997 se han presentado casos de trata de personas, la mayoría mujeres menores de edad.

Insistentemente, hemos dicho que la trata es uno de los delitos más lucrativos del mundo, con ganancias exorbitantes, más de 150 mil millones de dólares al año; datos oficiales señalan que más de 21 millones de personas son víctimas del infierno de la esclavitud moderna, trabajos y matrimonios forzados y prostitución, donde muy pocos logran salir con vida.

La trata es una de las tantas formas de violencia de género, que afecta particularmente a mujeres y niñas, quienes constituyen el 99% de las víctimas en la industria sexual comercial y el 58% de las personas tratadas en otros sectores. Especialistas señalan que la marginación y pobreza, la discriminación, la violencia intrafamiliar, las relaciones de dominación y subordinación culturalmente aceptadas son elementos que propician la consolidación de dicho delito. Es decir, a las víctimas se les engancha de forma naturalizada.

Naciones Unidas señala que el incumplimiento de protocolos internacionales en la materia y cambios constantes en las estructuras delictivas, permiten que las redes de tratantes operen con cierta facilidad. Estudios revelan que México cuenta entre 15 a 20 zonas con alta incidencia, llamadas “puntos clave”, con cuatro grandes rutas para traficarlas. Las ciudades con mayor incidencia son: Tijuana y Mexicali, Baja California; Nogales, Sonora; Ciudad Juárez, Chihuahua; Acapulco, Guerrero; Cancún, Quintana Roo; Nuevo Laredo y Matamoros, Tamaulipas; Tapachula, Chiapas; Puerto Vallarta, Jalisco; Los Cabos, Baja California Sur; CDMX; Tlaxcala; Veracruz y Oaxaca.

Rosi Orozco, presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata, ha señalado que el crimen jamás debe ser el que ella se prostituya. El crimen es que alguien más gane dinero a costa de ella. En el país se trató de emular la Ley de Francia, pero los políticos le pusieron un candado y para colmo, fue una mujer quien ayudo a ponerlo…Uno de los principales problemas para resolver el problema de la trata es crear centros de ayuda, en el país son prácticamente inexistentes.

En la mayoría de los países, los refugios de niñas y mujeres víctimas de explotación sólo brindan atención durante los primeros 6 a 12 meses de rescatadas, después, tienen que valerse por sí mismas con riesgo de volver a su antigua vida, o que sean localizadas por sus explotadores.

Machaconamente hemos dicho que México está catalogado como fuente, tránsito y destino para la trata de personas, para los propósitos de la explotación sexual comercial y del trabajo forzado, siendo los grupos más vulnerables las mujeres, niños, indígenas y migrantes. Según trabajos periodísticos, en la vía Puebla-Tlaxcala, la prostitución forzada, es una práctica ancestral, invisible o natural para la mayoría. Como ejemplo de este corredor, la activista Mariana Wenzel en su Mapa de Trata señala que en 14 municipios de Puebla existen más de 100 centros nocturnos donde son explotadas menores de edad para el comercio sexual. En el documento ubica la trata de adolescentes entre 13 y 16 años en Puebla, Tehuacán, Huejotzingo, Libres, Atlixco, Esperanza, Ajalpan, Zacapoaxtla, Zacatlán y Tetela de Ocampo. Las víctimas provienen del DF, Sinaloa, Tabasco, Chihuahua y Veracruz. El problema se agrava por la proximidad de la entidad con Tenancingo, Tlaxcala, conocida como la cuna de la trata de personas.

Las personas que cometen el delito de trata siguen un proceso con sus víctimas, el cual se compone de tres fases: captación o enganche; traslado y explotación. La captación o enganche es el reclutamiento de la víctima, las personas reclutadoras pueden trabajar individualmente o en redes criminales, la mayoría de las veces se comente mediante la fuerza (secuestro, rapto, amenaza), el engaño o el aprovechamiento de una situación de vulnerabilidad de las personas.  

El traslado inicia cuando la víctima es forzada o accede a partir con el tratante desde su lugar de origen, a través de cualquier medio de transporte disponible y en condiciones deplorables. La explotación es la obtención de beneficios financieros, comerciales o de otro tipo a través de esclavitud, servidumbre, prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, explotación laboral, mendicidad forzosa, utilización de personas menores de dieciocho años en actividades delictivas, adopción ilegal de persona menor de dieciocho años, matrimonio forzoso, tráfico de órganos o experimentación biomédica.

La Trata no se erradica tratando, es un tema prioritario que debiera estar en la agenda nacional y local, donde autoridades, medios de comunicación y sociedad debemos redoblar esfuerzos por fomentar la denuncia ciudadana, endurecer penas, desterrar la impunidad de los órganos que administran justicia, porque hasta ahora los avances han sido insuficientes, las siguientes pueden ser nuestras amigas, vecinas, hermanas, hijas o nietas. Si eres víctima, pide ayuda; si eres testigo, denuncia. La vida no es una mercancía. Sumemos voces.