Opinion

Tres años al gobernador del Estado y seis años al presidente de la República

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Isaías Orozco Gómez

lunes, 28 enero 2019 | 01:28

    En diversos círculos de la población chihuahuense, existe preocupación, y en algunos casos ocupación, por el devenir del gobierno que encabeza el ciudadano gobernador del estado, Javier Corral Jurado, postulado por  el Partido Acción Nacional (PAN) y siempre activo militante de esa organización político partidista electoral.

    Consideran que, como dice la canción: “ya lo pasado, pasado, no me interesa…”. Pero, opinan, a dos años y semanas de iniciado su QUINQUENIO como primer mandatario de nuestra entidad federativa, como principal responsable del Poder Ejecutivo local, no se evidencia obra pública destacada, realizada para beneficio de todos los chihuahuenses –sin distingos ideológico-partidistas– tanto en la ciudad-capital como en el resto del estado; y, lo más desesperanzador, no se sabe bien a bien, claramente, el rumbo que seguirá su administración y gestión pública el resto de los tres años que le quedan como gobernador. Eso, si no es que avanza la idea y las firmas de la ciudadanía, por lograr su renuncia.

    Tantas expectativas que cifrábamos en él –siguen las opiniones ¿o las quejas?–, cuando era candidato y una vez que asumió constitucionalmente la enorme responsabilidad del Gobierno del Estado. Ya que en nada nos convencía y convenía,  el que César Horacio Duarte Jáquez, con su Partido Revolucionario Institucional, y su candidato Serrano, se hiciesen del poder público y siguiese, de facto,  gobernando nuestra tan querida y muy lamentable y vorazmente saqueada  extensa tierra chihuahuense. Incluso, en sus primeros meses de gobierno, fue apoyado por tirios y troyanos en “su lucha” contra la corrupción y la impunidad, que enarboló Unión Ciudadana dirigida desde su génesis por Jaime García Chávez, exigiendo cuentas y castigo para Duarte y sus funcionarios involucrados.

    Luego, se vinieron esos foros de intelectuales y “políticos” traídos de fuera del estado, sobresalientemente de la Ciudad de México; luego, se emprendieron las caravanas por varias partes del país, convocadas por el ya gobernador Javier Corral Jurado, en contra de la corrupción, del robo, del saqueo a las arcas de la entidad,  “exigiendo” la entrega de casi mil millones que la federación le debía a los chihuahuenses… Pero en los hechos, no se veía que el licenciado Javier Corral Jurado, estuviese real y fehacientemente fungiendo como GOBERNADOR COSNTITUCIONAL DEL ESTADO. En tal sentido, se insiste en que el “paquete” le quedó grande a Javier Corral Jurado, que quizás él no esperaba ganar… Que, a la mejor, Javier Corral Jurado, debió haber seguido en el Congreso de la Unión, pues como “tribuno”, como “parlamentario”, se desenvuelve a sus anchas. Además de que tenía más tiempo para su vida social y deportiva.

    No obstante, se piensa y expresa, que Javier Corral Jurado, como principal responsable del Poder Ejecutivo estatal, puede remontar sus compromisos con la ciudadanía, con toda la  población chihuahuense, adquiridos durante su campaña electoral. Es cuestión de que, en lugar de estar pensando en ser el candidato por el PAN a la presidencia de la república, el próximo 2024; y de estar  maniobrando para que alguien de su equipo más cercano sea el candidato a la gubernatura del estado, el 2021; y, en consecuencia, de estar nada más ocupado en “manipular” al Poder Legislativo o Congreso Local, y en apuntalar firmemente a su grupo afín al interior de Acción Nacional… Se entregue ya, de tiempo completo a SERVIRLE A LOS CHIHUAHUENSES.

    Por todas partes se escucha, que si el gobernador de Chihuahua, en lugar de estar enfrentándose al Presidente Constitucional de los EUM, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como lo hizo (no sin razón) con el tristemente célebre Enrique Peña Nieto; se pusiese de acuerdo con el Poder Ejecutivo federal, para conjuntamente sacar del atolladero económico, social, político y educativo-cultural a Chihuahua, preeminentemente en el gravísimo problema de la INSEGURIDAD PÚBLICA: narcotráfico, huachicoleo, ejecuciones, feminicidios, secuestros, robos, trata de personas… Sería y es, lo más conveniente para todos los chihuahuenses, como se está presentando, en casi todas las entidades federativas de la República, salvo el caso del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, que tal parece es igual de “rejego” que nuestro gobernador.

    Magnífico sería y se beneficiarían en mucho los mexicanos, si cada uno de los gobernadores de las 32 entidades federativas, llevarán cuando menos a la mitad, el ritmo de trabajo que lleva hasta hoy, el Presidente de la República: Andrés Manuel López Obrador. Sería positivo que lo emularan.  

    Indudablemente, es mucho mejor para Chihuahua y para todos los estados que conforman el territorio nacional, llevar la fiesta en paz entre todos y con la INVESTIDURA del PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA; entre los tres niveles de gobierno del Estado Mexicano, y con los tres Poderes de la Unión, y con los Congresos locales.

    Es imperativo tener presente, que Javier Corral Jurado durará tres años más en el “poder”, mientras que AMLO apenas está cumpliendo dos meses de su sexenio. Es decir, estará tres años más en la Presidencia de la República.

    En horas tan tensan, tan adversas, que estamos viviendo todos quienes habitamos el Continente Americano, fundamentalmente Latinoamérica y el Caribe, debemos todos los mexicanos, todos los chihuahuenses, fuera de flancos ideológicos-político-partidistas, hacer conciencia de que,  históricamente, la política de las relaciones exteriores de México, están bien sustentadas, en la Doctrina Estrada, en el Artículo 189 (f. 10) de la CPEUM. En el gran apotegma de Don Benito Juárez García: “Entre los individuos como entre los pueblos, el RESPETO AL DERECHO AJENO ES LA PAZ.

    La teoría política clásica establece: LEALTAD PARA CON LA CONSTITUCIÓN ESTABLECIDA, CAPACIDAD PARA LAS RESPONSABILIDADES DEL CARGO Y VIRTUD Y JUSTICIA.