Opinion

Tres años ¿perdidos?, de la 4T

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 04 julio 2021 | 05:00

La semana que concluyó sin duda el tema político fueron los tres años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y claro del avance de la llamada Cuarta Transformación; esa promesa de mejora social, económica y política que pondría a nuestro país en otro contexto bajo un nuevo modelo que se ha tratado imponer y que el paso del tiempo ha demostrado que no se puede.

Y claro que como cualquier tema se puede ver desde diversas perspectivas, en este caso lo adecuado es poder analizar qué tanto ha logrado el presidente en su intención de imponer la llamada Cuarta Transformación.

Para quienes estamos convencidos de que este cambio de modelo económico no es el adecuado, afortunadamente el avance ha sido lento, tal vez esperando que la elección de mitad de sexenio les favoreciera, pero no fue así, y la segunda mitad que falta se augura aún más complicado entre la obstinación de AMLO por mantener el control del poder, ya sea con él o algún sucesor a su modo.

El ejercicio del poder es desgastante y la figura de Andrés Manuel López Obrador no es la excepción, las encuestas son muy claras y muestran ese desgaste que frenará de alguna manera cualquier intento por cambiar las cosas a su manera.

Desde luego si López Obrador prometió un cambio de gobierno, este debe iniciar desde sus bases: la Constitución, y las reformas que ha impulsado a nuestra Carta Magna afortunadamente no han vulnerado aún a la democracia de nuestro país.

Este “interés” por tener las normas a su manera no es nuevo ni exclusivo del actual gobierno, los últimos cuatro presidentes mexicanos, también construyeron un nuevo andamiaje constitucional y legal.

En este gobierno, con la 64 Legislatura a su disposición, Morena y sus aliados lograron la aprobación de 55 reformas a la Constitución, entre las que se incluyen el derecho a la atención médica y a los medicamentos gratuitos, el derecho al acceso a programas sociales, tipificar como delito grave la corrupción, instituir la revocación de mandato y prohibir la condonación de impuestos, aún nada de fondo en el sistema político y económico.

En estos tres primeros años, la Cuarta Transformación se apunta como éxitos el combate a la corrupción y una política de austeridad en todo el gobierno federal, intangibles porque no se han reflejado en acciones contundentes.

Al igual que estos intangibles, el mismo presidente señala como una de sus principales estrategias su política de bienestar social, que no es otro que entregar recursos a grupos vulnerables como jóvenes, ancianos, madres solteras y personas con discapacidad, de igual manera, dinero que se ha entregado sin la posibilidad de medir el impacto económico real.

Por otra parte las fuertes deficiencias que no ha podido superar sin duda es la crisis en hospitales públicos, que no sólo se profundizó con la presencia de la pandemia por Covid-19 que simplemente no pudo atender, sino también por la falta de medicamentos y personal suficiente para atender a la población.

Ahora bien la creciente inseguridad es el reflejo de los errores en brindar seguridad a la población, que se ha agudizado con una migración imparable: se habla de que sólo en este año han cruzado irregularmente la frontera sur de México un promedio de 100,000 personas cada mes, según datos de la Secretaría de Gobernación.

Y no se diga del grave impacto a la economía, según la Confederación Patronal de la República Mexicana, los tres años iniciales del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, serán la peor primera mitad de un sexenio en resultados económicos en 86 años, lo anterior, con base en las recientes cifras y proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Así que el principal eslogan de campaña y de todo el gobierno actual, la 4T no ha avanzado como ellos esperaban, el transformar el modelo económico como lo manejan sus ideólogos que hablan precisamente de esa revolución, que la llaman “La IV Revolución Industrial” o el inicio del “Neosocialismo”.

Esta corriente ideológica ven que el socialismo no puede ser concebido como lo señala al inicio del siglo pasado Carlos Marx, no ahora lo observan combinado con un mercado abierto, pero siempre basado en un líder carismático.

En este modelo la presencia de los avances tecnológicos con el uso del internet son una de sus principales fortalezas, por ello el incremento de las redes sociales, que para muchos el actual gobierno ha intentado como parte de su difusión, impulso y validación de las políticas sociales.

El principal fundamento de este nuevo modelo económico es el sistema laboral con trabajos obsoletos y una amplia desigualdad económica, por ello la intención en el manejo de los salarios mínimos y los cambios fiscales en contra de los empresarios.

Así que afortunadamente la 4T ha avanzado muy lentamente, ojalá con la conformación del nuevo Congreso se frene aún más, y con ello evitar más el deterioro de nuestro país.