Opinion

¡Un boomerang la declinación de Chela Ortiz Y Baeza!

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José Díaz López

sábado, 29 mayo 2021 | 05:00

Indudablemente que la declinación del PRI con Chela Ortiz y la adhesión del  ex gobernador Fernando Baeza, también del PRI, causaron efectos muy contrarios y dañinos a los que los operadores de ese teje y maneje buscaron. 

El haber dejado la “comisión de alianzas” de la coordinadora de campaña de  Maru Campos, en manos de  operadores que se engolosinaron haciendo adhesiones sin ton ni son, sin medir ni calcular todo tipo de consecuencias negativas al llevarlas a cabo, generó el peor error que hasta ahora tiene al filo de la derrota anticipada, y sin poder enmendar los efectos negativos a menos de una semana de la elección, la candidatura de Maru Campos. 

En efecto, las alianzas y declinaciones electorales deben servir para beneficiar, no para perjudicar. 

Todas las alianzas y declinaciones a una candidatura cualquiera, deben ser sopesadas y analizadas con lupa para favorecer, no para perjudicar la imagen y la candidatura del candidato. Por tanto, cualquier alianza, o adhesiones o  declinaciones a favor de determinado candidato, no sólo generan el efecto sensacionalista, sino también buscan el efecto psicológico de desmoralizar las fuerzas de los oponentes y sus seguidores. 

Y el mensaje de las declinaciones es: … “ ¡es mejor para ti que te unas a mí candidatura, pues voy a ganar; y si quieres una “secretaría o un trabajo en mi gobierno, ¡te exijo! que vengas a tirar tu candidatura públicamente, frente a los medios y en mi casa de campaña, para que mis adversarios te vean y corran despavoridos de lo que les espera si no se doblegan ante mi poder!”. 

Los estrategas de marketing electoral, sugieren que las declinaciones generan un mejor efecto de prestigio, persuasivo, y/o disuasivo por desmoralizante, o de plano de ¡pánico! en los equipos de campaña y sus seguidores; unos 15 días antes del día de la elección. Pero todas las declinaciones y adhesiones electorales al final de cuentas, deben reunir mínimo todas o alguna de esas condiciones.  

Pero el Pony Lara y Serrato se engolosinaron.  Desde antes de tiempo, estaban enfebrecidos convocando a ruedas de prensa  para informar declinaciones por aquí y por allá y con cualquiera que quisiera levantarle la mano, para salir en la foto a Maru Campos. 

Era inminente, inevitable que en cualquier momento de las declinaciones sin ton ni son de varios candidatos débiles y grises, a favor de Maru Campos, y hechas con tanta superficialidad y descuido; iban a cometer un error. 

Lo peor es que ese error, la declinación del PRI Chela Ortiz y Fernando Baeza a favor del PAN de Maru Campos, cayó como balde agua con hielos, y causó más efectos negativos que positivos, desató un efecto de boomerang, contrario a la finalidad que se quería con esas declinaciones. 

Un error garrafal de sus operadores el Pony Lara y Serrato, cuyas funestas consecuencias siguen surgiendo dentro y fuera del PRI y del PAN.  

En efecto al exterior del PAN las redes sociales se volcaron en contra no sólo del PRI sino de Maru Campos, constatando las redes sociales que los mismos dirigentes partidistas, extendieron constancia de existencia del PRIAN. En el debate de las redes sociales la existencia del PRIAN no tiene duda. Y además,  el segmento de indecisos que estaba agazapado, analizando el curso de las campañas, apenas se informó de esas declinaciones, se fueron con todo, en su contra. Y el debate en redes sociales se prendió contra la evidente aparición del PRIAN maniobrando en plena faena.  

¡Ni se diga de los efectos corrosivos que ocasionaron al interior del PRI! La división, originada por esa declinación a favor del PAN, tiene profundamente dividos a los priistas, a tal grado que hoy se puede aventurar con credibilidad, que el PRI pudiera desaparecer en Chihuahua. 

Y al interior del PAN, aún está abierta la herida del “fraude patriótico” de Baeza contra Barrio en el 86. No cierra esa herida. Por ende también desubicó, aunque menos que al PRI, la adhesión histórica del PRI al PAN por la gubernatura. Para los panistas, obviamente, la sumisión consciente del PRI a su candidata, la aplauden a rabiar, eso es natural en los vencederos. 

Lo cierto es que la propuesta de Chela Ortiz y la dirigencia del PRI para votar a favor de Maru Campos, no sólo no desconcertó a los priistas, sino que los unió en contra de ellos. Muchos  dirigentes con mucho peso de imagen y electoral, siguen movilizándose todos los días posteriores a esa declinación, con apoyos a Morena, particularmente apoyando a Marco Quezada, al cual dicen que lo “sienten” más cercano, que a Bonilla.