Opinion

Un migrante celestial

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Jaime Rodríguez Chacón

jueves, 24 diciembre 2020 | 05:00

Un día discutí con mi padre, hice la maleta y salí a la ventura. Pagué un hotel, después un alojamiento, pero al terminarse el empleo y con ello el dinero, vino lo difícil: En ocasiones pernoctaba empapado por la lluvia. Un día me hospedó un buen hombre en una casa en construcción. A veces sólo comía tomates crudos de unas plantas que él cultivaba.

Recientemente, vi a un adolescente en situación de calle, flacucho y desnutrido; su piel mostraba el relieve de sus huesos; se echó un clavado en un contenedor de basura. ¿Buscaría que comer?, seguro.

Allí recordé mi adolescencia, le dimos unas monedas, tal vez un ciento, qué importa, mañana volvería a tener hambre. Era una historia diferente, más trágica: Me mostró una foto que sacó de su cartera, era una joven bonita, su única hermana, a la cual mató el crimen organizado. Tal vez él andaba huyendo. Le brotaron unas lágrimas. Ella era todo lo que tenía. Me confesó que quería vengarse. Le aconsejé que esperara a la justicia divina.

Quisiera tener un alojamiento donde albergar a Jesús, pero no lo tengo, sólo mi corazón, unas monedas, mi oración: incienso, y mucho dolor por ellos: la mirra.

Él está entre los vagabundos, aquellos que la vida no les sonrió: Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25: 39-40.

La humanidad: Ese conglomerado atrapado en la calamidad, esclavo de sus bajos instintos y no dueño de la verdad; se contempla introspectivo  desde su relativa y frágil humanidad, planteándose grandes signos interrogatorios; por eso  son torcidos: por la dificultad: ¿Por qué existimos? ¿Qué somos; de dónde venimos; a dónde vamos? ¿Cuál es la razón de la tragedia humana? ¿Tiene un propósito la vida? 

Los grandes problemas sociales en que estamos inmersos no los podríamos resolver por nosotros mismos. Necesitaríamos vernos desde el exterior, para comprenderlos. Tampoco podría un mesías emanado de nuestra propia sociedad decadente salvarnos.

Por lo tanto, el hombre necesitaba alguien más que lo salvara de sí mismo, un ser que procediera del exterior, de una dimensión más elevada. Pues, así como no podríamos ayudar a las hormigas a reconstruir su hormiguero, Dios, siendo inmensamente grande se hizo hombre, para conocer de primera mano la tragedia humana. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

La navidad, es un mensaje de esperanza para todos, sobre todo los pobres, desposeídos, discapacitados. El Rey de majestad descendió del cielo para habitar entre los hombres.

Es época de dar: Imágenes navideñas del siglo pasado, aún están impregnadas en mi mente: Recuerdo haber sido parte de un grupo de niños pobres, que recorrían los barrios ricos para pedir el aguinaldo. Desde los pórticos de sus elegantes casas, lanzaban    golosinas entremezcladas con monedas. Entre el tumulto, mi corta edad y débil cuerpo, no pude recoger nada de aquello que me parecía limosna. La intención era buena, daban lo que les sobraba; era obvio, no podrían alimentar a una montón de parias. 

Pero Dios, no dio lo que le sobraba, ofrendó todo: a su hijo Jesucristo. Fue enviado a unos pastores, no fue a habitar entre la fastuosidad y glamour de los reyes, sino habitó entre los pobres: El mensaje es que, Dios piensa en esta humanidad caída en desgracia, paupérrima, desnuda, hambrienta y desventurada, falta de amor y gratitud; separada por las guerras, celos, racismo, xenofobia, ausencia de empatía y compasión por el próximo.

Por el grandioso y majestuoso  ser,   que vino a separar la historia, afirmamos que vivimos en el periodo, d.C. después de Cristo.

Dónde nació  y en qué precarias condiciones este Rey, para que Saulo de Tarso, --uno de sus más acérrimos  perseguidores y después convertido -- eventualmente expresara, que: “siendo rico se hizo pobre” para que fuésemos enriquecidos; ¡salvos de nuestros pecados! Como dijo el ángel,  a José,  el prometido de María: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque el salvará a su pueblo de sus pecados”. ¡Hete ahí, la solución al drama de la humanidad: Dios fue manifestado en carne!

Vinieron unos magos ó astrólogos del oriente, o sea Arabia, a Jerusalén diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Convirtiéndose así, en  noticia de carácter nacional. Se turbó Herodes y toda Jerusalén con él.

Se turbó Herodes, era lógico, pues estaba enfermo de poder, como algunos con tufo de corral al ver amenazada su carrera política. Pero, Jerusalén, ¿por qué se turbaría en lugar de alegrarse? Se habían acostumbrado a una paz condicionada al yugo romano. 

 El Rey, solicitó de los magos que, cuando   encontrasen al niño, le avisasen, “para que también yo vaya y le adore”, dijo. Pero, su intención era matarlo. Todos, aun los malos políticos, sicarios, y malos elementos policiacos enemigos de Cristo, no desean quedar fuera de celebración tan importante. ¿Cómo no celebrar navidad? ¡Preparemos el árbol y parafernalia que representa a Jesús! 

Empero, los magos fueron avisados en sueños que no volviesen a Herodes, y regresaron a su tierra por otro camino. Entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en sus alrededores. En este contexto, a José se le aparece un ángel en sueños, diciéndole que tome al niño y a su madre y huya a Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes.

Es  así, como Jesús y su familia, amenazados de muerte   se convierten en migrantes. La obsesión del lema: “el poder es para poder” que muchos  tiranos practican - y  no para servir- es una causa de las migraciones, ya que la gente abandona sus lugares  originarios por: El hambre, la violencia de grupos delictivos, y la cerrazón de los gobiernos a la impartición de justicia.

Hay  algunos migrantes de otras latitudes; así como, campesinos locales y rarámuris, que dejan sus lugares serranos, huyendo de la violencia de grupos delictivos y el hambre, creando grandes cinturones de miseria en las ciudades ¡Todos en un contexto de tragedia y dolor terrible!

También la pandemia ha traído mucho desempleo, hambre, muerte y desesperanza, mientras el presidente dice que les cayó como anillo al dedo: claro, entre más pobres, más votos porque el hambre no sabe de democracia.

¿Qué debemos hacer? Apoyarlos pues no tienen a alguien más.

Una parte de la felicidad radica en dar. ¡Compartamos con los necesitados lo poco o mucho que tenemos!

¡Feliz Navidad, salud, y próspero año nuevo!