Opinion

Una ciudad para todos

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Erasto L. López

viernes, 09 julio 2021 | 05:00

Ciudad Juárez.- El pasado fin de semana tuve la oportunidad de pasearme por el Centro de Ciudad Juárez. En el cruce de las calles Miguel Hidalgo e Ignacio Mariscal se encontraba un señor en silla de ruedas esperando a que el semáforo peatonal le diera la pasada. Pese a que el semáforo cambio de color en varias ocasiones el señor, de evidente edad avanzada, no pudo pasar a la cera de enfrente. Después de unos minutos de ver que este fracaso se repetía, tomé valor y me acerque a él y le pregunte “señor, ¿necesita ayuda para cruzar?”, con cara de cansancio volteó, me miró y dijo “sí, muchas gracias”. Me coloqué en la parte trasera de la silla a esperar que el semáforo cambiara a verde, una vez que se hizo el cambio de color cruzamos la calle con algo de dificultad, pues la mala calidad del pavimento hacia complicado que las ruedas de la silla giraran libremente.

Después de haber esquivado uno que otro bache y subir la banqueta me ofrecí a llevar al señor a su destino, el cual se encontraba a pocas cuadras. Mientras caminaba y empujaba la silla del señor, quien dijo llamarse Santiago, me comentó que él tiene que acudir al Centro de la ciudad cuatro veces por semana para comprar su mandado y otras cosas que necesita para su salud. Dentro de su conversación salió a relucir que el problema de cruzar las calles de la zona Centro en su silla siempre resulta complicado, por lo que tiene que apoyarse de quienes ofrecen una mano para ayudarlo.

La historia de Don Santiago es sólo una de las tantas que se repiten diariamente en nuestra ciudad, la deficiente infraestructura y la deplorable ya existente no permiten que las personas con discapacidad motriz tengan la posibilidad de moverse de forma independiente. 

Y es que no sólo se trata de la infraestructura diseñada por el gobierno. También está el caso de varios negocios de la ciudad que carecen de las modificaciones necesarias para que las personas con discapacidad puedan ingresar a sus locales para poder hacer las compras necesarias. 

El medio de transporte que tiene Juárez no cuenta con los espacios adecuados para integrar a las personas con discapacidad, volviéndolo ineficiente, pues ya no cumple con su finalidad de ser público.  

Seguramente todos tenemos una historia similar a la sucedida con Don Santiago, donde hemos visto a las personas con discapacidad batallar ante la falta de adecuaciones necesarias para tener la autonomía de realizar sus actividades sin limitantes. 

Por ello es importante hacer conciencia y entender que en esta época de reinvención ciudadana necesitamos un Juárez para todos.