Opinion

Una daga en la garganta

.

Francisco Garfias

sábado, 11 septiembre 2021 | 05:00

Ciudad de México.- Hoy vemos que en el Congreso se apuesta por el consenso. Iniciativas que promueve el Ejecutivo han sido modificadas en las negociaciones, con el visto bueno de la mayoría.

El dictado “no le muevan ni una coma” que impuso el Ejecutivo a legisladores de la Coalición Juntos Haremos Historia parece quedar atrás.

Los palos que el Poder Judicial ha dado a diversas iniciativas del Ejecutivo –Ley de la Industria Eléctrica, Ley de Hidrocarburos, prolongación del mandato de Zaldívar, desafuero de Cabeza de Vaca– han obligado a revaluar la táctica del mayoriteo. A eso hay que sumar la composición más balanceada en la Cámara de Diputados; y los esfuerzos de  negociación que los opositores reconocen a Ricardo Monreal,  coordinador de Morena en el Senado.

Esos factores, combinados con una mayor flexibilidad del Ejecutivo, se han traducido en un ambiente propicio a la negociación. Se respira mayor apertura. “Cuando hay buen tiempo hay que aprovecharlo y por lo pronto lo hay”, admite Julen Rementería, coordinador de la bancada del PAN en el Senado.

Ese “buen tiempo” se refleja, por ejemplo, en la aprobación de la polémica Ley de Revocación de Mandato. Salió casi por unanimidad en el Senado, 100 votos a favor, dos en contra. 

Lo insólito: Morena aceptó modificar la pregunta y retiró, incluso, una reserva para que el presidente de la República pudiera promocionar la consulta, a celebrarse presumiblemente en marzo de 2022. El consenso no ha llegado para la minuta de la Ley de Juicio Político y Declaración de Procedencia, turnada hace ocho días a la  Cámara alta.

Tal como llegó de San Lázaro es intransitable para la oposición. Es un atentado contra la soberanía de los estados. Subordinaría los Congresos locales al Poder Legislativo federal.

Los diputados locales estarían obligados a acatar, por ejemplo, el desafuero de un gobernador, cuando así lo determine la Cámara de Diputados federal. Imagínese lo que eso implica para la oposición: una daga en la garganta.

Monreal pudo haber impuesto la mayoría, como se hizo en la Cámara de Diputados. Es legal. Pero sabe que se judicializaría y quedaría en el limbo, como las otras. No ha logrado acercar posiciones, pero está convencido de que se puede llegar al acuerdo. Nos deja entrever que para Morena no es irreductible arrebatar a los Congresos locales la facultad de reconocer o desconocer los desafueros que se aprueben en San Lázaro. 

“El país puede avanzar con acuerdos y consensos. Construir buenas leyes con entendimiento. No creo que todo sea confrontación”, asevera el senador de Zacatecas.

Sabe que el ambiente de negociación actual no es permanente y que habrá leyes que separen a los grupos parlamentarios, cuando las posturas sean irreconciliables. “Pero que puedan ser los menos frente a la acción de un Legislativo, cuya función es clave en momentos de transición política”, puntualiza.