Opinion

Una elección sin esperanza

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 04 abril 2021 | 05:00

“No hay plazo que no se cumpla, ni fecha que no se llegue”, dice el refrán y a partir de este domingo y durante los siguientes 60 días los chihuahuenses estaremos inmersos en una de las campañas electorales más atípicas de los últimos años, desde el número de puestos de elección a elegir, como la polarización de los contendientes y sin duda la injerencia de quienes detentan el poder en la esfera federal y estatal.

¿Y por qué sin esperanza?, simplemente la sociedad ya no cree en los políticos, y no hay forma de salir de los problemas que lo aquejan.

En lo que no hay duda, es que gane quien gane, no habrá continuidad en el gobierno del estado, el proyecto que llevó hace cinco años a Javier Corral al edificio de la Aldama y Venustiano Carranza termina con él, cuando caiga el último voto en las urnas electorales de este 6 de junio.

Así, en sólo 2 meses las candidatas y candidatos habrán de enfrentar no sólo la gran cantidad de guerra sucia que ya empezó, sino también la indiferencia de los ciudadanos que simplemente ya no les creen, eso sin considerar las zancadillas legales que no tardan entre denuncias y señalamientos.

Según especialistas electorales, la sociedad se encuentra inmersa en la decepción y hartazgo, donde ya no se cree en los políticos y los partidos y que lleva al ciudadano al límite de su enojo e indignación, y que fácilmente puede “pactar” la intención de su voto pero que al momento de llegar a la urna cambian sin miramientos ni compromisos.

La lista de los contendientes es larga: María Eugenia Campos Galván por los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática; Graciela Ortiz González por el PRI, Brenda Francisca Ríos del Verde Ecologista; María Eugenia Baeza García de Redes Sociales Progresistas; Alfredo Lozoya Santillán de Movimiento Ciudadano; Juan Carlos Loera de la coalición de Morena, Panal y PT; Luis Carlos Arrieta del Partido Encuentro Solidario y, Alejandro Díaz Villalobos de Fuerza por México.

Y a pesar de las encuestas, el ambiente político muestra como desde hace un año una tensa calma; donde lo único que se puede decir es que nada está definido, a pesar de las prisas de algunos y la prudencia de otros,  en el ambiente prevalece la incógnita de lo que sucederá, que rumbo tomará Chihuahua.

La alternancia en Chihuahua demuestra que nadie tiene los votos en su bolsa, pero también los números señalan que ante el rompimiento del esquema bipartidista es más complicado y competido el escenario; los actores políticos deben tomar en cuenta los números, nadie por si solo podrá garantizar el triunfo.

Si alguien piensa que las encuestas que cada semana se publican donde les dan el gane a uno y destruyen a otros, debieran ser más cuidadosos con sus análisis.

Las elecciones han demostrado que los métodos “anteriores” por no decir antiguos de medir las preferencias electorales están muy lejos de la realidad, claro decir que las encuestas de preferencias electorales ya no sirven sería el mismo error de creer ciegamente en ellas; se realizan como un instrumento de análisis para construir estrategias de campaña, el problema es que las han convertido en la estrategia, para decir exclusivamente para determinar quién va a la cabeza y quién se rezaga.

Por ello el confiar exclusivamente en este tipo de ejercicios estadísticos es encaminarse al fracaso electoral; es necesario conjugarlos con investigaciones cualitativas que apoyen en encontrar esa realidad social, conocer lo que sienten los electores.

Y lo más importante sin duda es saber que este instrumento es de análisis, aunque muchas veces se utilice como estrategia de propaganda, por ello su lectura debe ser consciente que nos puede ofrecer información válida del momento que se vive, de las circunstancias de ese instante.

El otro gran obstáculo a vencer tanto de las autoridades electorales como de los mismos partidos es enfrentar al fantasma de Covid-19, esa pandemia que mantiene casi encarcelada a la sociedad.

Según encuestas publicadas en diversos medios, la mitad de los mexicanos muestra interés en ir a votar el próximo 6 de junio, pero no están de acuerdo en que los candidatos acudan a sus domicilios a realizar proselitismo, al igual que tampoco están de acuerdo en que los candidatos y partidos realicen mítines políticos.

Junto a esta percepción social, la autoridad electoral acaba de determinar los lineamientos de cómo será esta contienda en la era Covid: cuidar el protocolo que establece que los partidos políticos, las y los candidatos y las personas encargadas de la organización de los actos de campaña en espacios públicos y privados, serán las responsables de implementar las acciones recomendadas y las medidas sanitarias emitidas por las autoridades en materia de salud.

Lo principal será evitar eventos masivos, visitas a domicilios y reuniones públicas de manera presencial.

Así arrancan pues las campañas, entre la desesperanza y el Covid.