Opinion

Uno de nuestros mejores rostros

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Yuriria Sierra

viernes, 27 agosto 2021 | 05:00

Ciudad de México.- México tiene una larga tradición de ser un país de acogida, abre sus fronteras a ciudadanos del mundo que buscan un refugio. Ante la crisis que se vive en Afganistán y con el tiempo encima por el ultimátum que han dado los talibanes a los estadunidenses para salir del país, la Cancillería mexicana desde el primer momento expresó la posibilidad de procesar las primeras solicitudes de refugio, principalmente de mujeres y niñas.

La madrugada del miércoles llegaron a nuestro país 124 ciudadanos afganos, incluidos periodistas, al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Fueron recibidos por el canciller, Marcelo Ebrard, quien horas antes recibió a las primeras mujeres refugiadas, todas integrantes del equipo de robótica femenil de aquel país y que, como tantas mujeres, ven el retroceso en derechos que han ganado con el regreso del extremismo. 

Afganistán no ha sido una zona de paz desde hace décadas, tan sólo en este año, según datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados, casi medio millón de personas se desplazaron dentro del país buscando una salida, un mejor lugar donde establecerse; de ellas, 8 de cada 10 eran mujeres y niñas, porque son ellas, como lo hemos explicado ya, quieres están en riesgo ante la pérdida de los derechos que han logrado en los últimos veinte años. 

Nuestro país nunca ha sido omiso a estas circunstancias. A pesar de los conflictos migratorios y de la tensión que genera con Estados Unidos, entre enero y abril de este año, nuestro país recibió la solicitud de, al menos, 22 mil personas, la mayoría procedentes de Honduras, Guatemala, El Salvador, Cuba, Haití y Venezuela, según datos de la ONU. En marzo pasado registró 9 mil, su máximo de peticiones en un mes.

“Los países latinoamericanos se enfrentan a un nivel de desplazamiento sin precedentes. Sin embargo, han asumido el desafío con una generosidad y dedicación únicas para encontrar soluciones dignas para quienes se ven obligados a huir”, sentenció hace unas semanas Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. México es parte de ese grupo de naciones solidarias con los solicitantes que generalmente huyen de ambientes de precariedad y de extrema violencia.

Y esa política de acogida ha hecho que nuestro país sea capaz de maniobrar con precisión a pesar de las condiciones que urgen por inmediatez: “los funcionarios mexicanos, a diferencia de sus contrapartes en Estados Unidos, lograron vencer la burocracia de su sistema migratorio para proveer rápidamente los documentos que, a su vez, permitieron que los afganos volaran desde el asediado aeropuerto de Kabul con rumbo a Doha, Qatar. Los documentos prometían que los afganos recibirían protección humanitaria temporal en México mientras exploraban opciones a futuro en Estados Unidos u otros países…”, narró Ben Smith en su editorial de este miércoles en The New York Times.

Una manera de reconocer que México, con esa pericia diplomática, salvó la vida y dio una nueva esperanza a esas más de 120 personas que ya están en nuestro país. Sin duda éste es uno de los mejores rostros que podemos mostrarle al mundo.