Opinion

Uso farisaico, sesgado y protagónico de programas sociales

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Jaime Rodríguez Chacón

martes, 26 febrero 2019 | 00:32

Si bien es cierto que el presidente Andrés Manuel López Obrador triunfó en las urnas por la vía democrática, también es ciertísimo que, ya con las riendas del poder en mano, su terquedad le ha impedido visualizar o reconocer, que,  no es presidente tan sólo de su base social llamada “el pueblo sabio” sino de todos los mexicanos; que hay conjuntos y subconjuntos sociales como: organizaciones civiles, órganos autónomos que, podrían ser unos de los pocos contrapesos versus un ente que se auto nombra “modelo alternativo de nación” que, contrario a Marx, se pretende implantar por la fuerza, sometiendo la realidad a sus fantasiosas ideologías y, yendo contra corriente de las leyes universales económicas y sociales, habiendo dado su primer descalabro económico, con la cancelación de la gigantesca y magna obra aeroportuaria (NAIM) que, podría haber posicionado a México, entre los líderes de las naciones emergentes del mundo.

La escandalosa necedad del presidente, raya en lo absurdo, pues, proclamándose defensor de los desvalidos, va en contra de los intereses de dichos grupos vulnerables, por la toma de decisiones erróneas adrede o por ignorancia, tal fue el caso del incendio de Tlahuelilpan Hgo, donde murieron quemadas más de un centenar de almas por “no reprimir al pueblo” o aplicar la ley y estado de derecho, a una población acostumbrada a transgredirla y allanar la propiedad privada; él, como jefe supremo de las fuerzas armadas, omitió, que el ejército aplicara un protocolo de seguridad,  a fin  que la población no se acercara a la toma de combustible, dándose así el fatal desenlace, por ser su prioridad populista o agradar al pueblo.

Otra decisión que evidencia la gran hipocresía que subyace en el nuevo régimen, es la cancelación de subsidios a las guarderías, pues, si las raíces de los males sociales que nos aquejan, según el presidente, son el resultado de las políticas neoliberales, entonces, ¿cómo es que se dio prioridad a la protección de infantes, de madres trabajadoras, con los subsidios a las guarderías, bajo el mandato neoliberal de Felipe Calderón, apoyo social que el nuevo régimen ha desmantelado?

No le interesa al parecer al nuevo régimen la protección de los infantes, ya sea, porque no pueden votar, ni ser manipulados como grupos de choque, cuando según las circunstancias, así convenga al mero estilo de Venezuela o Cuba que compran voluntades que defiendan al sistema a capa y espada por un mendrugo de pan.

Además, la eliminación del subsidio a las guarderías tiene tinte político, ya que, fue en el mandato del ex presidente Felipe Calderón, que se había fundado dicho programa de ayuda y, al parecer, aprovechando tal vez esa base social se pretendía fundar un nuevo partido político; el presidente Andrés Manuel, con la cancelación de este subsidio a las guarderías, da un manotazo arrebatándoles cualquier clientelismo político: Madres trabajadoras, técnic@s en puericultura, médicos, y demás que sobreviven de las guarderías.

La falta de guarderías  ha tenido una trascendencia de grandes dimensiones, pues, con el boom de la industria maquiladora, entre la década de los años 90-2000, en ciudad Juárez, se utilizó como hasta hoy, la mano de obra femenina en la industria maquiladora, para el desarrollo económico de los estados del norte y, poder así, paliar un  poco las carencias económicas de la población, pero, enriqueciendo a los grandes consorcios extranjeros  y, generando otros graves problemas sociales, ya que, el Estado no previó que  miles de infantes habrían de ser dejados a su suerte, encargados a familiares o conocidos exponiéndolos a posibles vejaciones y violaciones por familiares o extraños, o dejados en encierro bajo llave con el peligro de accidentes o incendios.

La desatención por falta de guarderías, generó un caldo de cultivo en los hijos de madres trabajadoras, que  crecieron con el resentimiento de haber sido desatendidos, y que es lo que ha producido en parte  la descomposición social que hoy padecemos,  ya que el Estado no estableció políticas claras y consistentes para la protección de dichos infantes.

Mucho de los recursos económicos destinados a los programas sociales, han sido canalizados discrecionalmente, es decir: disponen de ellos ricos y pobres, sin tomar en cuenta para ello, a la población que los aporta y soporta, vía impuestos; así, distinguimos en México dos grandes grupos sociales: 1- Las empresas, y  trabajadores que sostienen el gasto corriente del gobierno vía impuestos, y que no entran en el status para recibir apoyo social, y, 2- “el pueblo sabio” es decir: el grupo sobreprotegido por el nuevo régimen a través de los programas sociales;” el discurso de Judas” que es apoyar a los pobres, resulta redituable para el que lo practica, pues como dijo Cantinflas: “El que comparte y reparte, le toca su buena parte” en este caso, el presidente no percibe una aportación económica, pero algo mucho mejor:  la garantía de perpetuarse en el poder, él o el nuevo régimen, apropiándose de la marca registrada: jóvenes construyendo el futuro, apoyo para adultos mayores, pensión a personas con discapacidad (…) haciendo caravana con sombrero ajeno, ya que el dinero no es del gobierno, sino de la fuerza productiva de todos los mexicanos;  por lo tanto, como nada es gratis, todo cuesta, le deberían de quitar la etiqueta de programas “sociales gratuitos” y, en todo caso, hacer la aclaración que los recursos son el resultado de la aportación de impuestos de millones de mexicanos esforzados y cumplidos; tampoco debía ser el presidente el que anuncie esos programas sociales ya que para eso están las instituciones.