Opinion
Jaque Mate

Vacuna fría

"Es inaceptable que se distribuyan los refrescos embotellados, las papitas, en todo el territorio nacional y que no lleguen las medicinas a los pueblos". Andrés Manuel López Obrador

Sergio Sarmiento

jueves, 12 noviembre 2020 | 05:00

Ciudad de México.- El anuncio de la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socia, la biotecnológica alemana BioNTech, de que lograron una efectividad de 90 por ciento en pruebas de una vacuna contra el Covid-19 fue recibido con entusiasmo por políticos y mercados. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, trató de dar crédito por el hallazgo al gobierno de Donald Trump, lo que resultó fake news, mientras que las acciones en bolsa registraron avances importantes. Hubo quienes festejaron el inicio del fin de la pandemia.

No podemos, sin embargo, dejar que el entusiasmo llegue a México. Quizá la vacuna pueda tener éxito en otros lugares del mundo, pero por razones prácticas no funcionará en nuestro país. La razón es muy sencilla. Esta vacuna requiere de una cadena de frío de 70 grados Celsius bajo cero. Ni siquiera en los viejos tiempos del neoliberalismo era fácil conseguirla; hoy, en la Cuarta Transformación, se vuelve casi imposible.

Una "cadena fría" es un sistema de distribución en el que tanto los almacenes como los contenedores de los vehículos de distribución garantizan una baja temperatura. Según el doctor Alejandro Macías, epidemiólogo, las cadenas frías normales en México oscilan entre 2 y 6 grados sobre cero, la temperatura de un refrigerador doméstico. Históricamente algunas vacunas han requerido temperaturas de hasta 20 grados bajo cero. Nunca ha habido una que necesite entre -70 y -80 grados.

En las mejores circunstancias habría sido muy difícil lograr una cadena tan fría en nuestro país, especialmente si consideramos las altas temperaturas de muchas de nuestras regiones. En esta Cuarta Transformación, sin embargo, será mucho más complicado. México tenía un buen sistema de distribución de medicamentos con empresas que ofrecían cadenas frías a todo lo largo del proceso de distribución. Quizá no tenían las bajísimas temperaturas que requiere la nueva vacuna, pero sí la experiencia para manejar el reto.

El gobierno, sin embargo, decidió desmantelar este sistema para crear uno nuevo, cuyo diseño, al parecer, se le ha encargado a una persona experta en distribuir "papitas y refrescos". El propio presidente López Obrador dijo en septiembre de 2019: "Una gente que trabajó en una de estas empresas, que tienen todo un esquema de distribución de sus mercancías, nos está ayudando a tener la experiencia y poder echar a andar una distribuidora de medicamentos y resolver el problema del abasto de las medicinas". No sorprende que no se haya resuelto el problema, sino que empeore cada vez más.

Cada vacuna tiene requerimientos distintos. No todas precisan de temperaturas tan bajas como la de Pfizer, pero todas necesitan cadenas garantizadas de frío, cosa que no necesitan las papitas o los refrescos. Un gobierno responsable habría aprovechado la experiencia de las distribuidoras profesionales para promover una mejor disponibilidad de medicamentos. Al destruir el sistema, con la idea de que puede crear de la nada una empresa estatal para esta especializada tarea, la 4T puede estar tomando medidas para impedir que las nuevas vacunas para el Covid-19 lleguen realmente a todos los mexicanos.

Estamos viendo cómo se comete un error de fondo, que, como el desmantelamiento de las compras consolidadas del IMSS y del sistema de distribución de medicamentos, costará mucho y generará muertes innecesarias.

Siete veces

Fueron siete las ocasiones en que Rafael Caraveo recibió maletas llenas de dinero en efectivo por órdenes del entonces senador panista Jorge Luis Lavalle Maury. Según Caraveo, Lavalle le dijo que el dinero se iba a utilizar para una campaña electoral. De esta forma Caraveo confirma las declaraciones previas de Emilio Lozoya.

Twitter: @SergioSarmiento