Opinion

¡Vaya, con mister Donald Trump!

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Isaías Orozco Gómez
lunes, 01 abril 2019 | 05:08

Parece ser, que la carta que envió el presidente de los EUM, licenciado Andrés Manuel López Obrador, al rey (¡!) de España, Felipe VI, solicitándole que se disculpe por la invasión y las atrocidades que cometieron Hernán Cortés y sus acompañantes, hace 500 años, en contra de las etnias autóctonas del “Nuevo Mundo”, entre tantas otras, las que habitaban lo que  la corona española llamó, la Nueva España; tal parece que caló más, que le dolió más a las derechas de aquí del México contemporáneo y de otros países de Latinoamérica y del Caribe, que a la mayoría de los propios actuales españoles, y de la descendencia criolla asentada en la República Mexicana y en el resto del Continente Americano.

Y la verdad sea dicha. Se había tardado el Estado Mexicano, en formular esa petición tanto a España(hoy, al rey (¡!) Felipe VI); como al Papa Francisco, por haber declarado la Iglesia católica el 23 de septiembre del año de 1810, por edicto del obispo Manuel Abad y Queipo, la muy católica y anticristiana “excomunión” de los dos grandes Héroes y Mártires de la Independencia de México,   Curas (con mayúscula): Don Miguel Hidalgo y Costilla, y Don José María Morelos y Pavón. Ello, en vísperas de conmemorar el próximo 2021, la masacre realizada por las fuerzas invasoras de Hernán Cortés en 1521, contra los ‘naturales’; y celebrar los 200 años de haberse declarada la Independencia política de México, en 1821.

La citada petición, tiene total razón de ser por tener fundamentado sustento: HISTÓRICO, antropológico, sociológico, JURÍDICO, cultural, educacional, ético, moral y hasta religioso; que, en su momento, México y otros pueblos de todo el Continente Americano (esencialmente, Latinoamérica y el Caribe), habrán de hacerla también a Portugal, Inglaterra, Francia… por las mismas reprobables causas. Especialmente a los USA, que desde el siglo XIX hasta la fecha, se constituyó en el adalid de las invasiones, de las intervenciones directas e indirectas del imperio capitalista a los países poseedores de materias primas, de riquezas naturales esenciales para la acumulación de capitales trasnacionales.

Precisamente, el presidente de los USA, Donald Trump, acaba de amenazar con cerrar su frontera con México y de dejar de “darle el apoyo económico” a Guatemala, Honduras y El Salvador, por el GRAVE problema de la migración. Además de insistir esquizofrénicamente, en acabar con el “conflicto interno” de Venezuela, ordenando  al ejército “gringo” intervenir directamente en el territorio de la Patria de Simón Bolívar. En ese orden de ideas, no es ocioso recordar lo expresado ante representantes de varios Estados-nación, en los años cincuenta del siglo XX,   por el norteamericano George Shuster:

El norteamericano, dijo Shuster, ha mostrado al mundo ser un buen hijo y un buen hermano. Ha mostrado al mundo cómo puede ser aprovechada la técnica; ha mostrado   cómo el progreso material puede   estar puesto al servicio del hombre… Todo esto –resaltó Shuster– justifica un sentimiento de orgullo y satisfacción. Por eso el norteamericano se siente inclinado a considerar excelente el futuro del progreso en todo lo que puede servir para mejorar la vida de los seres humanos. Sin embargo, agregó, se nos ataca, no se nos comprende. El pueblo norteamericano ha recibido una cuchillada en su parte más sensible.

Luego, abundó desconsoladamente: Tal vez podría decirse que lo trágico, lo verdaderamente trágico en el mundo de hoy, lo que produce hondo desaliento, es que cuando la técnica americana ha logrado descubrir armas de destrucción, que de emplearse imposibilitarían la supervivencia de la raza humana, es precisamente cuando ha llegado a un punto más bajo el respeto mundial por la generosidad, el idealismo y la moderación del pueblo norteamericano.

Y hoy, como ayer, frente a esa desolada declaración de George Shuster, que sigue repitiéndose a través de los años y en nuestros días entre los estadounidenses, incluyendo a Donald Trump, que no “entiende” la incomprensión de que son objeto los USA; y de que en la medida en que tratan de buscar un acercamiento, de cambiar sistemas en sus relaciones con los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, de todo el mundo, son objeto de mayores reclamaciones, de mayores requerimientos que más bien se antojan exigencias y ultimátum de que se pidan disculpas y perdón a tantos pueblos pisoteados por la “bota yanqui”. 

Extrañan esas lamentaciones del personaje en referencia, pues se olvida que desde el dominio cruento, esclavo-feudal del imperio español y portugués, inglés, francés… hasta el actual imperio capitalista-neoliberal-globalizador; también los mexicanos, los latinoamericanos, como los asiáticos y africanos, luchan y aspiran a vivir en un orden social pleno de seguridades y sin restricción para las más altas expresiones de la libertad humana.

De ahí lo atinado de las cartas en comento, enviadas por el presidente de los   EUM, licenciado Andrés Manuel López Obrador a España y al Estado Vaticano.

Se consultó la obra del sociólogo y filósofo mexicano Leopoldo Zea: “Latinoamérica y el mundo”, Biblioteca de Cultura Universitaria No. 4, Universidad Central de Venezuela, Caracas,1960.