Opinion

¡Vayamos a votar con esperanza y alegría!

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José Díaz López

sábado, 05 junio 2021 | 05:00

Mañana es 6 de junio. Es día de una de las elecciones más importantes de la historia. Resulta un orgullo sobrevivir a este tiempo.

Hemos pasado lo más difícil de la pandemia del Covid. Desgraciadamente, muchísimos de los  nuestros se quedaron en el camino, por uno de los virus más peligrosos que han azotado a la humanidad. 

¡Pero aquí estamos de pie! para recordarlos y honrarlos como se merecen, por eso debemos ser mejores seres humanos. Así lo hubiesen querido, si pudieran caminar a nuestro lado mañana, al salir a votar.

Mañana es el día que desde hace años, esperamos con la misma esperanza que los que nos dejaron, tuvieron para anhelar estar con vida mañana, el día de la elección más importante de nuestra época, que ha sido tan difícil, ¡muy difícil  para todos!

¡El maldito Covid se los impidió! Pero nos, aquí seguimos de pie, intentando volver a la normalidad. Y así tiene que ser: ¡tenemos que construir el futuro!

¿Y por quién vamos a votar? 

Dicen algunos investigadores sociales que el elector decide su voto en los períodos entre elecciones. Otros que la decisión se hace un mes antes de la elección o durante ella. Otros dicen que decidimos el voto cuando salimos de nuestra casa para dirigirnos a la urna. Todos tienen parte de razón. 

Antes de empezar las campañas seguramente la mayoría de los electores ya teníamos decidido por qué y por quién votar. Llegamos al gran día.

Muchos estudiosos, han querido saber si la saturación de la propaganda política en cualquiera de sus formas, es el factor decisivo para lograr influir o persuadir en la intención electoral. 

Hay quienes dicen que eso no es cierto, Sino que más bien, es la influencia de los líderes de opinión y su interactuar grupalmente del elector, es lo que predomina en la decisión electoral. Y por ende que los medios de cualquier tipo, no tienen el mismo poder persuasivo que las relaciones sociales de elector en lo individual. 

Esto es, que la decisión del elector es de él y sus circunstancias. Púes en efecto, es en los círculos de relaciones diarias del elector, cara a cara con sus vecinos, con sus parejas, con sus amigos en el deporte en la iglesia, en los cafés, en los mercados, en sus trabajos etc, con los cercanos con los que convive a diario, y el entorno informativo en que interactúa a diario, es donde abreva la  influencia política y electoral. 

Hay otros que dicen que el gran torrente comunicacional de medios digitales y redes sociales son los responsables de que mucho antes de la elección y durante ella, moldean la voluntad del elector en pro o en contra de determinado partido o candidato; y excluye a otros. 

Mañana sabremos cual de todas las hipótesis se acercó más a los resultados de esta elección. De todas formas será una verdad relativa. 

Mañana sabremos si la monstruosa cifra de miles de millones de pesos, que los partidos inmoralmente “usaron en propaganda”, en medio de la mortal pandemia y del derrumbe de las economías que vinieron con aquella, y la hambruna y pobreza que trajeron, sirvió para algo “bueno”, lo cual negamos absolutamente, pues sabemos que fueron a caer en las bolsas de los farsantes del marketing hueco y sin beneficios democráticos, existiendo tantísimas necesidades más urgentes Pero la élite política sigue aferrada a seguir en ese mar de corrupción y paradojas  

Evidentemente las elecciones deberían ser totalmente austeras, y más en un contexto social de tanta y miseria y pandemia. 

¿Cuáles son las cuestiones que giran en nuestra cabeza cuando vamos a votar? En ese momento estamos solos. En la conciencia, docenas de ideas se cruzan para discernir sobre algunas cosas. Cada elector tiene muchos o pocos, motivos, necesidades, valores, actitudes, y disposiciones  que entran en juego el día de la decisión. Pero no todas ellas influyen en bloque a la acción. Nos volveríamos locos si así fuera y anularía totalmente nuestra racionalidad. 

Solo existe una motivación o poquitas las que dominan en la decisión del voto. 

Indudablemente antes de votar dialogamos con nuestra pareja y cuando nos dirigimos a votar. 

Aún así, nunca sabremos con seguridad si ellas votaron igual que uno. 

Lo ÚNICO cierto, es que al momento de votar estamos solos con nuestra conciencia.  

Mañana es el día que muchos de nuestros padres anhelaron haber llegado con vida para estar aquí y cuidar nuestro futuro. No lo desaprovechemos. 

Mañana decidimos muchas cosas de nuestra vida, que contra viento y marea aún gozamos. 

Por esas y por muchas otras cosas: ¡VAYAMOS A VOTAR CON ALEGRÍA!