Opinion
Jaque Mate

Vender niñas

.

Sergio Sarmiento

martes, 25 mayo 2021 | 05:00

"No son usos y costumbres, son abusos y costumbres".

Eufrosina Cruz Mendoza

Ciudad de México.- Uno pensaría que un gobernante que se dice liberal rechazaría la venta de niñas para matrimonios forzados, un indignante rescoldo de la esclavitud. El presidente López Obrador, sin embargo, ha rechazado los cuestionamientos a esta práctica que se escuda en los usos y costumbres de algunas poblaciones indígenas.

"Yo lamento que esto suceda -dijo el 21 de mayo--, es desde luego reprobable. Nada más que no debe de estigmatizarse a las comunidades indígenas, porque en los pueblos indígenas de México hay una gran reserva de valores culturales, morales, espirituales". Decir que en las comunidades indígenas se registran "hechos de barbarie", añadió, "es bastante clasista y racista. Estos hechos lamentables se dan desgraciadamente -y no lo quisiéramos, no lo deseamos-en todas las clases sociales".

No sé si, realmente, la venta de niñas se da en todas las clases sociales, pero el delito debe castigarse donde ocurra. No es una cuestión de etnia o de clase social. Uno de los principios fundamentales del Estado liberal, que el presidente López Obrador dice defender, es la igualdad de todos ante la ley. Si hay denuncias de venta de hijas en cualquier clase o grupo étnico, el gobierno tiene la obligación de aplicar la ley. No puede haber excepciones por color de piel o por nivel social.

Quizá el presidente pueda presentar denuncias sobre los casos que conozca de venta de niñas en las clases medias o altas, pero mientras esperamos que lo haga tenemos instancias conocidas de estas transacciones en algunas comunidades indígenas. Son casos que algunos quieren justificar por los llamados usos y costumbres. Vender a las niñas, dicen, es algo que siempre se ha hecho. Las leyes no pueden oponerse a una costumbre establecida desde hace siglos. Es la misma defensa que se usaba para la esclavitud.

Las historias son innumerables. Recuerdo el caso de Eufrosina Cruz Mendoza, quien cuando era niña se fue de su casa en Santa María Quiegolani, en la Sierra Sur de Oaxaca, para no ser vendida como su hermana. En Salina Cruz vendió tamales para sobrevivir. Posteriormente realizó estudios y obtuvo una licenciatura en contaduría en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. En 2007 buscaría ser electa, por el sistema de usos y costumbres, como presidenta municipal de Quigolani; pero, aunque ganó la votación, los hombres de la comunidad la descartaron por ser mujer. Impugnó ante los tribunales electorales, pero estos se negaron a modificar la decisión para no meterse con los usos y costumbres. Se postuló al congreso estatal en 2010, fue electa diputada y logró cambiar la constitución local para garantizar los derechos electorales de las mujeres indígenas, incluso ante los usos y costumbres. En 2012 fue diputada federal y logró también una enmienda de la Constitución federal para garantizar estos derechos para las mujeres indígenas.

¿De qué sirve, sin embargo, que las leyes garanticen los derechos de las mujeres indígenas si en la práctica se les trata como esclavas o como ganado, y si el propio presidente afirma que cuestionar la práctica es "clasista y racista"? Un verdadero liberal ordenaría acabar con estos abusos y costumbres y defendería el derecho de las niñas a vivir en libertad. Es inaceptable que, por una posición conservadora, pero políticamente correcta, se quiera mantener esta doble violación a los derechos de las niñas. por ser indígenas y por ser mujeres.

No era director

AMLO cuestionó ayer la honestidad del gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León, al afirmar que, como director general de Nafin, no objetó la compra por Pemex de una planta de fertilizantes. Nafin, sin embargo, no tenía la facultad de bloquear la adquisición, pero además esta fue aprobada en octubre de 2015, mientras que él asumió la dirección el 25 de noviembre.

Twitter: @SergioSarmiento