Opinion

¿Víctima de un delito? que no regateen tus derechos

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Héctor García Aguirre

martes, 08 junio 2021 | 05:00

“Los Derechos Humanos son el conjunto de prerrogativas sustentadas en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral de la persona.” Comisión Nacional de los Derechos Humanos

Las limitaciones técnicas y económicas del Estado mexicano no permiten que las autoridades competentes (Ministerio Público o Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas) informen a cabalidad todos los derechos que les asisten a las víctimas. Cierto es que se les informa en forma genérica de los derechos que les confiere el artículo 20 apartado C de la Constitución Federal y los contenidos en el artículo 109 del Código Nacional de Procedimientos Penales, pero el núcleo duro de los derechos que se contienen en la Ley General de Víctimas (LGV), esos quedan celosamente guardados para evitarse problemas de exigencias difícilmente factibles.

Si usted ha sido víctima directa o indirecta de algún delito se va a sorprender de lo que las leyes le tienen reservado para compensar la pérdida de algún familiar cercano y/o menoscabo de la salud, patrimonio o dignidad.  ¡Que no regateen ni se burlen de sus derechos!

¡Va! Para empezar, jamás permita que inicie una diligencia o una audiencia sin que tenga a su lado un Asesor Jurídico quien lo debe representar en todas las etapas del proceso, juicio oral y ejecución de penas. Si usted no tiene recursos para pagar un Asesor Jurídico particular, el Estado está obligado a asignarle uno de oficio, y aunque tenga uno privado, el Estado está obligado a cubrir sus honorarios.

Para ejercer sus derechos no importa que usted se ausente de su trabajo, ya que su empleador, sea público o privado, tiene la obligación de facilitarle el acceso a los mecanismos, acciones y procedimientos que tiendan a hacer efectivos sus derechos y garantías.

Pida ser inscrito de inmediato en el Registro Nacional de Víctimas, mecanismo administrativo y técnico que soporta todo el proceso de ingreso y registro de las víctimas del delito. Constituye un soporte fundamental para garantizar que las víctimas tengan un acceso oportuno y efectivo a las medidas de ayuda, asistencia, atención y acceso a la justicia.

Si usted es víctima indirecta, el Estado debe apoyarle con los gastos funerarios que deban cubrirse por el fallecimiento de la víctima directa. Estos gastos incluirán los de transporte, cuando el fallecimiento se haya producido en un lugar distinto al de su lugar de origen o cuando sus familiares decidan inhumar su cuerpo en otro lugar. 

En materia educativa, las autoridades competentes deben establecer un programa de becas permanente para el caso de las víctimas directas e indirectas que se encuentren cursando los niveles de educación primaria, secundaria, preparatoria o universidad en instituciones públicas, con la finalidad de que puedan continuar con sus estudios. Estos apoyos continuarán hasta el término de su educación superior. 

Si sufrió lesiones o contrajo enfermedades o traumas emocionales provenientes del delito, debe recibir atención médica y psicológica de calidad en forma permanente en cualquier hospital público, y no podrán negárselos aunque usted haya recibido medidas de ayuda de urgencia.

De ser el caso, tiene derecho a la atención materno-infantil permanente, incluyendo programas de nutrición.

Si usted cubre gastos médicos provenientes de una lesión causada por un delito, tiene derecho a reclamar, por intercesión de su Asesor Jurídico, que la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas le reembolse de manera completa y expedita todas las erogaciones que tengan relación directa con las lesiones o enfermedades producto del delito. 

El derecho a la salud no sólo tiene que ver con los daños físicos, “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” así lo establece la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, por lo que usted debe reclamar, como un derecho fundamental, el restablecimiento de su salud en las tres vertientes que prevé el citado tratado internacional del cual México forma parte. La salud mental es un estado de bienestar que le permite realizar sus capacidades para hacer frente al estrés cotidiano, de ser productivo y de coadyuvar con su comunidad. 

Para concluir debo decir que usted como víctima tiene derechos fundamentales que le confieren los tratados internacionales, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes secundarias, no deje que se los regateen, hacer uso de ellos no es una graciosa concesión de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas o del Ministerio Público, son derechos incuestionables que usted debe exigir. Si le niegan esos derechos, usted tiene expedita la facultad de reclamarlos en la vía de amparo por tratarse de derechos humanos protegidos por la Constitución.