Opinion

Victoria pírrica

“Crecí con la doctrina social de la Iglesia católica, que me enseñó que la fe sin obras está muerta y que uno es lo que hace”. John Biden

Teporaca Romero del Hierro

domingo, 08 noviembre 2020 | 05:00

A Jorge Arizpe Cepeda, amigo de mil batallas.

Estados Unidos, tras la elección presidencial, la más copiosa y apretada de la historia, al cierre de esta edición, el Colegio Electoral seguía sin declarar ganador, Biden estaba a seis votos electorales del triunfo. La contienda desnudó las fracturas internas de una sociedad dolida por la desigualdad, el desempleo creciente, el COVID-19 que sigue cobrando vidas y contagios, tan solo el día de la elección se registraron 100 mil casos nuevos, el abuso policial racista, las malas decisiones gubernamentales que atentan temas de trascendencia mundial como el calentamiento global, el género, la libertad de expresión, jóvenes, derechos humanos, geopolítica, migración. 

Fracturas, hasta hoy difíciles de sanar, dos Américas, dos conceptos de Nación, el norte contra el sur, los ultra conservadores agrupados por el poder económico, religioso, rural, los de conciencia xenófoba, racista, misógina, antiambiental apoyando la reelección de Donald Trump; por otro, los progresistas, donde convergen la mayoría de los intelectuales, artistas, deportistas, jóvenes, mujeres, ambientalistas, derecho-humanistas, los de tolerancia multirracial, lo que apoyan el control de armas van por el “tío Joe” Biden, de origen católico, de ganar, sería el segundo presidente en profesar esa religión después de John F. Kennedy.

Marcas y medios que apoyaron abiertamente a Biden: el CEO de Paramount se sumó a la campaña de Biden con amplias contribuciones, al igual que el líder y co-fundador de Netflix, Reed Hastings; Howard Schultz, ex-CEO de Starbucks, Jacqueline Mars, heredera de Mars Inc; ex-líderes y empleados en Alphabet, Pepsi, Amazon y Disney. El Washington Post y el New York Times. 

Por su parte Trump enlista al CEO y el fundador de Oracle, Safra Catz y Larry Ellison, quienes han apoyado de forma pública y monetaria a Trump, esto explica, en parte, por qué Trump dio un visto bueno tan enfático a la supervivencia de TikTok en EUA en una alianza con esta tecnológica; el director de Asuntos Externos en Microsoft como los fundadores de Domino’s Pizza y Home Depot; influyentes en la UFC, Papa John’s y PayPal. El New York Post. 

Especialistas afirman que tras las elecciones parciales, no sólo el Capitolio quedó dividido, sino el país entero. Ambas costas y la frontera con México están en manos de demócratas, en medio, un corazón rural, industrial y religioso que a pesar de todo sigue siendo republicano, dos Américas, que en contadas ocasiones votan juntas, condenadas a entenderse a pesar de la divergencia de sus ideales y prioridades; sólo la división del país explica que en Nueva York y Los Ángeles los demócratas consiguieran escaños en la Cámara de Representantes con más del 85% de votos, mientras que en Arkansas, Utah o Virginia Occidental no lograran representación. Un contundente 85,5% obtuvo en su decimoséptima reelección Nancy Pelosi, que se postula a presidenta de la Cámara y líder de la oposición a Trump.

Poco a poco, el voto urbano, principalmente demócrata, va devorando los suburbios de las grandes ciudades. La capital federal, Washington, donde los demócratas ganan elecciones por más del 90%, ya se extiende por todo el norte de Virginia, un estado que hace sólo una década era mayoritariamente republicano, de los once diputados elegidos allí, siete fueron demócratas. En general, en la Cámara, que representa proporcionalmente a la población de los diferentes estados, los dos partidos mantienen un complejo equilibro de poder. 

Los demócratas cuentan con una mayoría de 220 curules, frente a los 195 de los republicanos, que han perdido a 27 diputados en el camino, esas derrotas reflejan dónde ha cambiado más la demografía norteamericana. Por un lado, el sur de Florida, en especial Miami, vuelve a ser demócrata, algo en lo que sin duda ha tenido mucho que ver la nueva política de la Casa Blanca con respecto a Cuba y el hecho de que Donald Trump haya revocado algunas de las medidas aperturistas de Barack Obama. Allí, el partido de la oposición se ha hecho hasta con el escaño que Ileana Ros-Lehtinen ocupaba desde 1989.

En la frontera con México, le dieron la espalda al presidente que ha desplegado al ejército para contener el avance de las caravanas de refugiados procedentes de Centroamérica. Las comunidades de acogida a inmigrantes ilegales en California, Arizona, Nuevo México y Texas han optado mayoritariamente por los mismos demócratas a los que Trump acusa de blandos y de querer una inmigración sin freno.

Las zonas industriales, como Michigan y Pensilvania, también han cambiado, hoy son más demócratas gracias a los avances de ese partido a pesar de la bonanza económica y la caída del desempleo a un mínimo histórico del 3,7%. Significativo, que el siempre decisivo estado de Ohio se haya mantenido exactamente como estaba desde 2016, el mismo año en que le brindó la victoria a Trump. ¿Dónde son fuertes los republicanos? En el eje que va de las montañas del norte en las Dakotas, hasta Texas, además de en los estados sureños, siempre orgullosos de sus valores tradicionales y en plena sintonía con un presidente al que consideran uno de los suyos. 

La prueba de esta división interna es que nueve Estados han elegido únicamente a diputados republicanos: Alaska, Arkansas, Idaho, Nebraska, Dakota del Norte y del Sur, Utah, Virginia Occidental y Wyoming; y otros nueve: Connecticut, Delaware, Hawaii, Maine, Massachusetts, New Hampshire, Rhode Island, Vermont y la capital federal, sólo a demócratas. El equilibrio de poder se encuentra en algún lugar intermedio entre esas dos mayorías. 

Augusto Reynaud, internacionalista por el Colegio de México y Maestro en Ciencia Política y Gobierno de la Universidad de Tel Aviv señala: “De fondo hay un país que está confrontado en términos deprioridades socialesy económicas… Eso no lo va a resolver una elección, sonpulsionese inercias que vienen de décadas atrás, que tienen que ver con cambios demográficos, diferencias de ingresos y oportunidades, diferencias entre regiones urbanas y rurales, entre muchas otras”. 

Entre las problemáticas que actualmente enfrenta Estados Unidos y que permanecerán sin importar quién llegue a ocupar la Casa Blanca, están laguerra comercialcontra China, la división por los agravios raciales o la migración. La llegada de Trumpa lapresidenciaen 2016 representó para una buena parte de lapoblación norteamericanaque se encontraba en el olvido, una oportunidad de volver a tener una voz, el hartazgo votó contra el establishment, por un magnate rabioso, sin conocimiento de la cosa pública, en el camino hubo muchos arrepentidos.

Elección cerrada, crucial para el mundo, México por su vecindad demográfica y económica está en un vilo. Muchos mexicanos esperamos la alternancia, un cambio de timón, de apertura, de conciencia razonada, que a los mexicanos dentro y fuera de EUA les vaya mejor, sin ser perseguidos y tachados como unos flojos criminales; otros tantos, buscan mantener sus relaciones basadas en intereses económicos, político-electorales. Biden a un paso de una victoria pírrica, por el tamaño de la lesión; Trump le apuesta a la crisis post-electoral, su soberbia no tolera el descalabro. Por el bien de toda América que las palabras de Biden lleguen a la Casa Blanca: "Mi padre, que no era tan religioso como mi madre, me enseñó que el pecado más importante es el abuso de poder. Si un hombre levanta su mano contra una mujer, si se trata de abuso de poder económico sobre otra persona, o de abuso de poder en el gobierno…Crecí con la doctrina social de la Iglesia católica que me enseñó que la fe sin obras está muerta y que uno es lo que hace". Sumemos Voces.