Opinion

Video: Los “muertos” de Corral gozan de cabal salud

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/ Policía estatal afuera del domicilio del magistrado Jorge Ramírez

GPS / Dominical

domingo, 30 mayo 2021 | 05:00

Rabiosamente, con más hígado y lacerante hiel que otra cosa, persiguió Javier Corral al magistrado penal Jorge Ramírez, al grado del abuso de poder. Hoy tiene que comerse el agrio sabor de la derrota.

Jamás atendió a la regularidad del procedimiento en contra del magistrado restituido. Quiso pasar por encima de él y del Poder Judicial.

Utilizó a la Fiscalía General del Estado, ministerios públicos, peritos y toda la estructura para torcer las indagaciones en este y otros casos de manera caprichosa. ¿Cómo premiar hoy a aquel jefe de la policía estatal, Ginés Jaime Ruiz, al que mandó a detener al magistrado violando su fuero?

Los fracasos en los expedientes hicieron que subiera el tono de la persecución, en lugar de aminorarlo. Cero sensatez, ni mínimo por respeto a las investiduras y grave precedente de intromisión vil en otro poder.

En ese camino involucró hasta la coronilla en el lodazal al Poder Legislativo, con una cómoda mayoría plegada hasta la abyección, donde al chasquido de sus dedos era suficiente para obedecer sin pensar, aunque con ello se pisoteara la ley.

Los resultados no podían ser otros que largos litigios, con harto costo económico y político, desgaste innecesario, tenebra tras tenebra para elucubrar nuevos golpes, olvidándose de su principal función como representante de los chihuahuenses.

Afuera de ese círculo rojo plagado de victorias pírricas y derrotas dolorosas, como la que en estos momentos sufre, su administración enfrenta graves problemas que jamás atendió más que de los dientes para afuera.

La violencia trepidante acumula 11 mil muertos, colocando a Chihuahua en los primeros lugares del ominoso camposanto en que se ha convertido el país.

El ansia desenfrenada de poder lo trae persiguiendo magistrados, gastando en personal, viáticos y papel, mucho papel, mientras su proveeduría sufre para cobrar y tiene que esperar meses para hacer efectiva una nota de crédito. Se deben miles de millones de pesos a los prestadores de bienes y servicios del gobierno estatal, a tres meses de que concluya la administración.

El tiradero en Juárez tiene hartos a los fronterizos, por obras mal proyectadas, jamás consensadas, arrancadas incluso sin recursos para anticipos, todo cuando el corralismo está feneciendo y debería, por mínimo orden, estar preparando la entrega.

Todo lo que no hizo en cinco años, pretende hacerlo en seis meses, atropelladamente, cuando siente el frío sudor que le provoca su gobierno fallido, cuyo único fruto han sido sus peroratas engoladas.

Es en este contexto en que llega la resolución que restituye al magistrado Ramírez, uno de tantos objetos del desenfreno corralista, que es parado en seco con un golpanazo del Poder Judicial Federal, que debió intervenir para ponerlo en su lugar y bajarlo de sus ínfulas. 

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En 2016, a unas semanas de asumir la gubernatura, Corral presentó una reforma al Poder Judicial mediante la cual impuso en el cargo al decano Julio César Jiménez Castro y destituyó al duartista Gabriel Sepúlveda. (Sí, duartista; hoy deslindado de quienes lo colocaron en su sala pero duartista de origen).

Fue un auténtico golpe de estado al Poder Judicial, que seguiría con una modificación al Consejo de la Judicatura y una serie de reformas que serían motivo de litigios y sentencias que terminarían por alcanzar incluso a Jiménez Castro.

El Consejo de la Judicatura corralista terminaría también en escándalo, con Lucha Castro defenestrada políticamente por el abuso y fraude denunciado en la selección de magistrados y jueces.

El magistrado Sepúlveda sería motivo de persecución junto con Jorge Ramírez...Con una diferencia, rápido se arregló Gabriel a los designios corralistas y terminó siendo un elemento de traición para preservar privilegios.

Pero Ramírez jamás se plegó y de manera inaudita comenzó un calvario que lo llevaría a enfrentar dos detenciones y dos destituciones como Magistrado.

Aún con un amparo bajo el brazo, en la última ocasión, Ramírez fue internado en el Cereso, y al obtener la libertad caucional, tuvo que soportar un brazalete electrónico y vigilancia permanente en casa.

Ha lidiado con el proceso judicial en su contra cuatro largos años, casi tres de ellos fuera de la magistratura para el cual fue designado por el Congreso del Estado en 2015.

A su regreso, le debieron ser pagados los salarios y prestaciones que se le adeudaban, pero abusivamente no fue restituido a su cargo, hasta una nueva resolución del juez de distrito que amenazó a diputados y a funcionarios del Ejecutivo y del Poder Judicial, con denuncia penal ante el Ministerio Público Federal. Sólo así, con el amago federal, le permitieron de nuevo sentarse en el sillón de la sala penal.

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En la persecución contra Jorge Ramírez uno de los elementos fundamentales fue la colaboración del sector bancario, para buscar hasta debajo de la alfombra y tratar de acreditar ingresos por encima de los salarios del funcionario y su esposa.

Las pruebas fueron obtenidas por la Fiscalía General del Estado, queremos pensar, gracias a la Unidad de Inteligencia Financiera, encabezada por el amigo de Corral, Santiago Nieto.

No había otra manera de obtener dicha información, toda vez que ello es posible sólo con un mandato de juez o bien con la intervención de la mencionada UIF.

Sólo que jamás se demostró que dicha información clave para amarrar el caso de enriquecimiento ilícito hubiera sido obtenida de manera legal, lo cual hasta donde sabemos no consta en la carpeta ni se justificó debidamente ante el Juez de Control, pese a lo cual, se dictó prisión preventiva.

Antes se le había tratado de fincar una responsabilidad de carácter administrativo, pero jamás se comprobó nada. Era necesario para la Guerra Santa emprendida por Corral, fuere como fuere, eliminar de la estructura judicial al magistrado. Nunca le perdonó su cercanía con Duarte, más aún, cuando no quiso plegarse a sus designios.

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No es el único caso el del magistrado Jorge Ramírez en la persecución implacable, cueste lo que cueste, que ha desatado en su yihad personal el aún gobernador Javier Corral.

Lo mismo hizo por capricho en Parral en contra de los magistrados Otilia Flores Anguiano y Gerardo Acosta Balderrama, a quienes para forzarlos a renunciar les envió una auditoría conjunta entre el Poder Judicial y el Congreso del Estado.

Tuvieron que acudir ambos a un litigio también federal para dejar firme la ratificación que ya habían obtenido...innecesario frente, porque unos años después Otilia optó por la jubilación. Acosta despacha en la Ciudad Judicial, Chihuahua.

Fuera de las magistraturas, en general, ha sido conducta del actual gobierno empecinarse hasta niveles verdaderamente enfermizos y al final, perder, no sólo los juicios, sino tiempo, dinero y esfuerzo valiosísimo para una administración de cinco años.

Le pasó con “La Coneja”, Alejandro Gutiérrez, por ejemplo. Hoy anda el exsecretario general adjunto del PRI en la calle. Campante.

Por el contrario, a la mínima colaboración de quienes ha convertido en sus “testigos protegidos”, se muestra obsequioso. Franca contradicción en la afamada lucha anti corrupción. Fueron otorgados criterios de oportunidad y arreglos en juzgados que no se han cumplido. Ricardo Yáñez, es el más claro ejemplo. Firmó por millones, de lo cual apenas han ingresado al erario centavos.

En el fondo ha quedado demostrado que la actual administración ha sido más ruido que nueces. Cacaraquearon los escasos huevos que pusieron de una manera estridente, plenos en marketing y propaganda que a momentos ha sido obscena porque no tiene asidero en una realidad que muestra palmo a palmo los míseros resultados en todos los rubros.

En lo sustancial, hasta su persecución contra “acérrimos enemigos” ha fracasado. La demostración palpable es que los muertos que Corral mató gozan de cabal salud.