Opinion

Violencia familiar sin freno

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Teporaca Romero del Hierro

domingo, 03 marzo 2019 | 02:01

“México es uno de los países del mundo, donde se ejerce mayor violencia contra las mujeres y sus hijos, el gobierno pretendía irresponsablemente cancelar la convocatoria para otorgar recursos a las organizaciones de la sociedad civil que atienden refugios para mujeres víctimas de violencia, así como a sus hijos; ante la andanada de críticas, tuvo que recular, validando el programa”.

La violencia familiar se dispara en 10 entidades, entre ellas Chihuahua, se incrementa entre 100% y 800%, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) revelan un incremento de 51 mil 745 indagatorias entre 2015 y 2018. En 2015 las 32 entidades sumaron 126 mil 816 carpetas iniciadas por este delito. Mayo de 2018, fue el mes con el mayor número de investigaciones.

Los estados con mayor incidencia en violencia familiar respecto al año 2018 según estadísticas oficiales fueron: Ciudad México con 19,857 denuncias; Nuevo León  16,410; Chihuahua  12,273; Guanajuato  10,356; Baja California  9,904; Coahuila  9,791; Puebla  7,296;  Tamaulipas  7,029; Tabasco  6,428; y Edomex  6,391.

En días pasados, esta casa editora publicó una investigación periodística, la cual señala que en Chihuahua hospitalizan a 11 personas diariamente por violencia familiar, la gran mayoría mujeres. En 2018, se registraron 3,972 ingresos por dicha causa, 3 mil 151 mujeres; el resto, 821, son hombres, entre ellos menores de edad y ancianos.

El periódico nacional  Excélsior  también publicó diversas estadísticas, las cuales señalan que entre 2015 y 2018, la incidencia incrementó en 27 entidades y bajó en cinco. La tendencia al alza está asociada con la violencia que ejercen los cónyuges sobre su pareja y/o sus hijos. En Oaxaca se dispara 819%; Tlaxcala 441%; Chiapas 382%; Coahuila 354%; Colima 347%; Aguascalientes 235%; Tamaulipas 193%; Zacatecas 193%; Hidalgo 121.5%; San Luis Potosí 107%. La reducción más significativa se observó en Jalisco, donde la incidencia pasó de 8 mil 543 carpetas a 2 mil 20, una baja de 76.3%.

Las cifras más reciente del SESNSP, actualizado el pasado 20 de febrero, se observa que en el primer mes del presente año el repunte de violencia sigue. En enero de 2019 se registraron 13 mil 398 carpetas respecto a las 12 mil 645 del mismo periodo de 2018, 11 mil 870 de enero de 2017, 9 mil 916 de enero de 2016 y 7 mil 675 del mismo mes de 2015.

La Secretaría de Salud aún y cuando México es uno de los países del mundo, donde se ejerce mayor violencia contra las mujeres y sus hijos, el gobierno pretendía irresponsablemente cancelar la convocatoria para otorgar recursos a las organizaciones de la sociedad civil que atienden refugios para mujeres víctimas de violencia, así como a sus hijos; ante la andanada de críticas, tuvo que recular, validando el programa.

La Secretaría de Salud define a violencia familiar como el acto u omisión único o repetitivo, cometido por un miembro de la familia, en relación de poder, en función del sexo, la edad o la condición física, contra otro u otros integrantes de la misma, sin importar el espacio físico donde ocurra el maltrato físico, sicológico, sexual o abandono.

El abandono se entiende como el acto de desamparo injustificado, hacia uno o varios miembros de la familia con los que se tienen obligaciones derivadas de disposiciones legales, que ponen en peligro la salud.

El maltrato físico es el acto de agresión que causa dolor o daño físico, en tanto que el maltrato sicológico es la acción u omisión que provoca, en quien lo recibe, alteraciones sicológicas o trastornos siquiátricos.

El maltrato sexual a la acción u omisión mediante la cual se induce o se impone la realización de prácticas sexuales no deseadas o respecto de las cuales se tiene incapacidad para consentir.

El Plan de Seguridad frente a la violencia contras las Mujeres, en su portal oficial publica recomendaciones para cuando las mujeres son violentadas y puedan protegerse en caso de ser agredidas ellas o sus hijos, sugiere, compartir la situación a alguna persona de confianza para llamar a la policía en caso de darse cuenta de cualquier agresión; crear una señal que permita avisar discretamente a sus hijos para que salgan inmediatamente de su casa, a fin de acudir con alguna persona con quien puedan refugiarse y pedir ayuda.

Cuando surja o crea que puede ser agredida por su pareja, debe evitar estar en lugares donde haya objetos peligrosos como el baño o la cocina; procura permanecer cerca de la puerta de la calle, para facilitar la salida del domicilio. Tener en un mismo lugar la identificación oficial, acta de nacimiento o pasaporte; un juego de llaves de su casa y, en su caso, del carro; un juego de ropa; números telefónicos de familiares y amigos, así como teléfonos de emergencia.

El plan explica que las mujeres deben pedir ayuda si en el ámbito familiar son insultadas, humilladas, amenazadas, golpeadas, si las obligan a tener relaciones sexuales o no les permiten trabajar o les niegan dinero, si se apropian de sus documentos o bienes o si han recibido piropos, insinuaciones, tocamientos o agresiones en su comunidad sin su consentimiento.

En el ámbito laboral, docente e institucional, recomienda que busquen apoyo si les condicionan su contratación por estar embarazada, casadas o tener hijos, si les limitan cargos de toma de decisión o reciben pago desigual por el mismo trabajo en comparación con los hombres, o si les han negado o impuesto el ejercicio de sus derechos en servicios públicos. Otra forma de violencia es haber recibido comentarios misóginos en alguna institución pública que las responsabilice de la violencia que han vivido, como “no se queje, es su marido”, o “usted lo provocó”.

Hace días, diarios nacionales publicaron el testimonio de “Liz”, una joven de 18 años, originaria de Morelos, quien vivió en carne propia una violencia brutal, con el objeto de ayudar a otras mujeres que viven una situación de violencia. Relata que acudió al ministerio público para denunciar violencia familiar, la dependencia no indago, ni puso las restricciones necesarias contra el agresor, a los días, su pareja le roció gasolina para luego prenderle fuego con un cigarrillo, casi pierde la vida, estuvo hospitalizada más de 30 días. Liz  fue una víctima más de la violencia invisible por parte de las autoridades.

Al salir del hospital, acudió a un refugio, por el nivel de agresión  permaneció un año, se le atendió medica y psicológicamente; recuperó su vida y logró concluir la licenciatura en Psicología, está casada y tiene una hija.

El gobierno y la sociedad organizada deben apostarle a la prevención; denunciemos la discriminación, el maltrato, alcemos la voz para que cada vez menos mujeres sean violentadas en cualquier ámbito de su vida, condenar la misoginia es responsabilidad de hombres y mujeres. La violencia familiar genera violencia en las calles. Sumemos voces de conciencia.

Teporaca Romero del Hierro