Opinion

Violenta transición

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Miguel Ángel Godínez García

sábado, 10 julio 2021 | 05:00

En una de las entrevistas más incómodas que Ciro Gómez Leyva tuvo con López Obrador cuando era candidato en 2017, fue la insistente pregunta del comunicador ante la ola de violencia que vivía el gobierno de Peña Nieto al finalizar su administración, “¿Qué vas a hacer, Andrés Manuel, con las personas que roban los ductos, aunque los convoques a un pacto?”. Ante la vaguedad de sus respuestas la repitió no una, sino 3 veces “¿Qué vas a hacer cuando a ustedes los reciban también a balazos?”. “Nadie va a tener necesidad de robar”, decía el hoy mandatario.

Qué lejos estamos de aquellas respuestas y qué lejos se está de la crítica contundente con la que se calificó como ineptitud la violencia de aquel entonces. Casi tres años ya del gobierno que aseguraba que en unas cuantas semanas revertiría los índices de criminalidad que dejaba su antecesor, y no sólo no han dejado de robar ni de extorsionar ni de secuestrar ni de asesinar, hoy al Estado se le tiene de rodillas ante situaciones como las de Aguililla, en donde no están recibiendo los criminales a balazos a los militares como lo pronosticó Ciro en aquella entrevista, los están yendo a buscar a balazos a sus propias instalaciones.

El miércoles fue una noche larga para los militares atrincherados en su destacamento por las agresiones de quienes tienen secuestrado a los pobladores de Aguililla, los están cazando desde lejos, destruyeron con arañas mecánicas el helipuerto que servía para abastecerlos sin que los soldados tengan órdenes de reaccionar. El tema de seguridad nacional por esta pasividad cada día se vuelve más complejo y difícil de resolver, porque mientras el CJNG exhibe en redes su capacidad de armamento y vehículos en zonas de conflicto controlando pueblos enteros, desde el Palacio se les pide a los criminales “no se hagan daño, no quiero que sufra nadie, ni las bandas ni la población, se los pide su Presidente”. Estamos a tiempo de cambiar la estrategia de abrazos no balazos a las acciones de combate del crimen, después de ver que el 4 de julio haya sido el día más violento y en el que sólo 8 de los 32 estados no registraron homicidios.

Estamos viendo multiplicarse la peor ola de violencia en la historia de México en Zacatecas, Guanajuato, Tamaulipas, Nayarit en donde asesinan a integrantes de la GN durante un enfrentamiento con civiles armados y, hoy se suma la capital de Chiapas, después de que a plena luz del día se diera un enfrentamiento entre grupos delincuenciales, donde murió el hijo de un integrante del Cártel de Sinaloa en manos del CJNG y generó pánico entre la población civil. No sólo pasamos un proceso electoral plagado de violencia política, hoy en el proceso de transición de los gobiernos la violencia continúa, los mismos actores, pero con un fin distinto, dominar el territorio entre grupos que se manejan en el mismo lugar. La violencia actual no tiene precedente, las masacres a población civil como método de intimidación alcanzan un nivel sangriento, donde las autoridades tienen la obligación de reaccionar y combatir. Tienen la autoridad lícita y moral para actuar en contra de quienes hacen daño a la sociedad. No es un tema de elección, es un derecho humano vivir en paz.

DE IMAGINARIA

Luis Cárdenas Palomino fue detenido gracias a la intervención oportuna del Gral. Audomaro Martínez y a los trabajos de investigación del CNI de donde es titular. El exfuncionario de la extinta AFI se dice que solicitará ser testigo protegido. Interesante toda la información que podría tener. El Gral. Audomaro trabaja en el silencio que su función amerita, a diferencia de Durazo, no necesita protagonizar para dar resultados.