Opinion
Álter Ego

Viva la corrupción

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Rafael Soto Baylón

miércoles, 10 febrero 2021 | 05:00

Según la Mitología la Hidra de Lerna era un monstruo acuático de muchísimas cabezas. Según estudiosos –dependiendo de la fuente- podrían ser hasta diez mil. Despiadada al extremo poseía la virtud de hacer crecer dos testas por cada una que le era amputada. Por tanto, cercenarla equivalía a hacerla aún más poderosa. Su furia provenía del deseo de venganza porque su hermano, el León de Nemea, fue asesinado a manos de Heracles. 

Heracles o, como lo se le nombra en la mitología romana, Hércules, fue hijo de Júpiter, equivalente romano al dios Zeus. Su madre, Alcmena, una simpática y guapa mortal concibió a Hércules cuando el padre de los dioses adoptó la apariencia de su marido y así la sedujo y embarazó sin problema alguno.

Hércules reencarnó en México y aquí le encargaron matar a la Hidra llamada en tiempos modernos Corrupción según la concepción socio política económica psicológica cultural  folclórica mexicana. Y los otros diez quedarán para otra generación. 

Y es que la corrupción nació casi al mismo tiempo que la humanidad. Todo parece indicar que los pueblos prehispánicos lograron contener el embate de la bestia con medidas más drásticas que las propuestas por el Bronco, porque eso de mocharles las manos a los adoradores de la Corrupción era cosa de niños pues ellos iban más, mucho más lejos. Dícese que los calpixques -recaudadores de impuestos- que cobraran más de lo justo a súbditos y vasallos de Tezcuco y la Triple Alianza eran sentenciados a muerte. Los jueces que se enriquecían aprovechando su función pública, Tezcuco les imponía la pena capital. Con la conquista española, los europeos –más desarrollados culturalmente hablando que los aborígenes- enriquecieron, evolucionaron, alimentaron y robustecieron la corrupción. 

Y es que ésta se adapta a las circunstancias. Ya no son los tiempos de Álvaro Obregón “no hay quien aguante un cañonazo de cincuenta mil pesos” en cheque o efectivo, o las supuestas valijas repletas de dólares que depositaba en bancos el Negro Durazo o cuando se pagaba con plazas de aviador al directamente involucrado o a sus familiares o amigos prestanombres o con regalos que presuntamente realizaba Rafael Caro Quintero consistentes en coches Grand Marquis a policías, políticos  y militares o ahora los extintos agentes de tránsito que presentaban el block de infracciones para que allí te pusieras la del Puebla.

La corrupción permanece insensible y paradójicamente incorrupta pero sus rostros han cambiado. Hoy los policías viales no aceptan mordidas en efectivo, sino a través de transferencias de banca móvil. Tampoco se entregan billetes para campañas políticas sino patrióticas contribuciones para la consecución de causas populares. Los casos de Odebrecht son un claro ejemplo ¿Entregaban maletas repletas de moneda verde a determinados políticos? Si fue así que tontos, estúpidos y anacrónicos se vieron. La corrupción moderna está inspirada en el lavado de dinero de los grandes capos. Hay triangulaciones entre entidades bancarias a través de muchísimos traspasos, cambio de tipo de moneda, falsas identidades, división de cantidades entre cuentas encriptadas que van desde un banco nacional hasta otros de las Islas Caimán, Antigua y Barbuda, Antillas Neerlandesas, República Dominicana, Islas Fiyi y donde las pistas para detectar el tesoro negro son inescrutables. Y ya con dinero limpio pues a invertirlo con libertad.

Hablando del lavado de dinero ¿por qué se le llama así? Se afirma que el concepto nació en los Estados Unidos en los años 20 y 30 cuando mafiosos como Al Capone compraban lavanderías que recibían bastante efectivo de pequeñas denominaciones y lo mezclaban con el obtenido ilegalmente de la prostitución y de la venta de alcohol. Y los dólares indebidos salían rechinando de limpios.

Qué bien que existe la señora Hidra Corrupción   con sus miles de caras porque si no ¿qué venderían los políticos? ¿Con qué pretexto intentarían perpetuare en el poder? ¿A quién le echarían la culpa de todo? ¿Contra quiénes lanzarían sus odios y frustraciones? Es mejor fingir atacarla sin piedad pero en realidad convivir con ella en santa paz. Se necesitan pecadores para que haya confesión, arrepentimiento, exoneración y sobre todo militantes para un partido que aparente estar cerca de lo divino y alejado de lo mundano. 

A mi álter ego le asombran los artículos de Juan Carlos Loera. Son copia de la copia de la copia de los discursos de su líder. Los más recientes (La Consulta y La Salud del Presidente) suman 3,026 palabras y ninguna señala una sola idea propia. Si ganara, él no sería gobernador, sino el siervo más humilde y sumiso del ejecutivo. Aquel que se cree dios padre y éste prendiéndole veladoras…