Opinion

Votar cuando no hay opción

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Mariela Castro Flores

sábado, 05 junio 2021 | 05:00

Mañana es la jornada electoral, la que en otros tiempos a efectos de la mercadotecnia se le denominaba una “gran fiesta”; tiene hoy muy por el contrario, un sentir sumamente distinto. Ya sea por la pobre transparencia de los partidos políticos, su desaseo al colocarse frente a las nuevas condiciones de la arena política del país, se ha traducido para con la ciudadanía en un hartazgo por la partidocracia que ya no es alternativa por considerar de todo, menos lo relevante para la sociedad, que en una suerte de instrumentalización es tomada solo en cuenta precisamente en estos días, en los que pretenden verse favorecidos por el sufragio y mantener a través del mismo, su posición y privilegios.

Las campañas políticas demostraron la pobreza de la propuesta, la nulidad del debate de altura y que como sociedad merecemos, en todos los casos, sin excepción, los temas sociales y de derechos humanos fueron totalmente ignorados y se cayó en el exceso de incluso, vulnerarlos y violentarlos, lo que lleva a preguntarnos ¿así pretenden gobernar, sin considerar la vida, seguridad y dignidad de las personas como temas fundamentales? Así vimos a quien sin intervención comunitaria ni escucha, desde la soberbia y la ignorancia, violentaron víctimas y personas en situación de vulnerabilidad, tumbando casas o con instalaciones en la plaza revictimizantes para supuestamente, visibilizar la violencia de género.

Tan lejanas estuvieron las “propuestas de campaña” y quienes las esgrimieron de la sociedad, que desecharon en los pocos debates las inquietudes que la sociedad que sí se preocupa y se ocupa les manifestó. Entre ellos, la violencia de género. Solo una candidata mencionó el tema para utilizar de forma estridente los datos pero así, solo ruido, porque no ofreció propuesta para atender la problemática a partir de lo que ya existe, precisamente porque que maten mujeres y que Chihuahua encabece las listas en el país, no es preocupación de quienes contienden en este momento, como si por arte de magia o buena voluntad, un problema estructural tan grave se fuera a solucionar.

Lo mas preocupante es que a pesar de la densidad, amplitud y contundencia de las manifestaciones de las mujeres como movimiento social en el actual contexto, los partidos y sus candidatas/os prefieren ignorar que este es un momento histórico porque esta elección la definiremos precisamente, las mujeres. Representamos a la mayoría de la población, somos más de la mitad en el listado nominal y el activismo feminista ha logrado una participación mas amplia en términos de observación y promoción del voto y visibilizando y atendiendo violencia política como nunca antes, creando rutas jurídicas para su litigio y observando medios de comunicación para señalar expresiones que la favorezcan, se cuenta con un exhaustivo análisis de las propuestas de campaña y comportamientos de las y los candidatos para definir acciones en los principales temas para nuestro futuro inmediato.

Razones no nos faltan, atender gobiernos con perspectiva de género es garantizar los derechos humanos no solo de las mujeres, también de las infancias y la sociedad en general, nuestras agendas a diferencia de las de los partidos políticos tienen que ver con hacer valer lo que en la Constitución ya se encuentra garantizado y que por norma social se nos sigue negando, como el derecho que tenemos a interrumpir un embarazo si lo deseamos o impedir la andanada de políticas conservadoras que nos llevarían a un profundo retroceso en el tema de derechos, como el pin parental.

Afirmamos y nos organizamos para empoderar a la sociedad a través de la construcción de ciudadanía, sin precedente, las mujeres estamos protagonizando de forma activa estos procesos mientras los partidos siguen instalados en utilizar a las mujeres y sus carreras políticas como objeto de negociación.

Cabe recordar que cuerpo de mujer no garantiza conciencia de género.

La mayoría de las candidatas en esta elección, en nuestro estado así lo han demostrado, salvo honrosas excepciones, un elemento que bien se debe ponderar es que cualquier persona, hombre o mujer, sujeto a procesos penales no debería ser representante popular.

Así las cosas, con plena conciencia, si su decisión es cumplir con su prerrogativa ciudadana al voto, a pesar de tener la sensación de ejercerlo bajo coacción por la pobreza de la propuesta política, gracias.

Y si no, solo no permita que le abrace la abulia y la apatía.

@MarieLouSalomé