Opinion

¿Y ahora, a quién le echarán la culpa?

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Javier Realyvázquez

domingo, 21 febrero 2021 | 05:00

¿Cuándo el norte del país se había quedado sin energía eléctrica, sin señal en celulares, sin agua y sin gas por causa del frío? En Chihuahua, ni cuando bajó a menos 18 grados se tuvieron tantos problemas por causa del clima.

El antecedente más drástico fue en el 2011, cuando Protección Civil reportó temperaturas extremas en varios municipios de la entidad como no se registraban en 30 años. 

En Chihuahua capital, el termómetro registró 16 grados centígrados bajo cero con sensación térmica de menos 18, lo que generó que muchas tuberías de agua reventaran, hubo falta de luz y otras afectaciones a consecuencia por el intenso frío.

En algunos municipios serranos incluso llegó a menos 21 grados, menos 15 grados en Parral y menos 12 en Ciudad Juárez.

Había largas filas para abastecerse de gas pero no por tanto tiempo como sucedió este pasado lunes 15 de febrero, con máximas de 6 grados y hasta menos 5 grados bajo cero.

Ese día la noticia fue que la causa era la histórica tormenta invernal en el sur de Estados Unidos y específicamente en Texas, lo que provocó que se interrumpiera el suministro de gas natural al país, ya que es el principal proveedor.

En economía, la afectación fue tal que de acuerdo con Index, las pérdidas en la industria manufacturera en el norte de México se calcularon en más menos 200 millones de dólares cada hora por causa de la falta de luz y de gas principalmente.

Otra de las afectaciones fue la falta de señal en los celulares los cuales registraron cortes durante el día.

Ese día los cortes duraron entre 3 y 4 horas, contingencia que según la misma CFE costaría 20 mil millones de pesos. 

Los semáforos apagados en la ciudad  generaron caos en el tráfico vehicular, en algunos puntos importantes de la ciudad sin que la Policía Vial atinara a hacer algo.

Parecía una película de ciencia ficción no tener señal, subir al carro y ver por ejemplo que no había estaciones de radio funcionando salvo una o dos.

Ver unas gasolineras solas y otras tantas con largas filas porque unas no tenían luz y otras abasteciéndose gracias a plantas propias de energía.

Los negocios grandes y chicos tardaron más en abrir que en volver a cerrar ya que en muchos casos fue imposible prestar el servicio.

Los hospitales con las plantas de energía funcionando al 100% con la esperanza de que no durara mucho el corte de energía eléctrica. Inimaginable resulta ver a los médicos y a los pacientes que por Covid están conectados a un respirador artificial.

Las maquilas paralizadas, las páginas de noticias por Internet sin poder ser verificadas junto con las redes debido a la intermitencia en la señal de los celulares.

Los cortes durante el día incrementaron la preocupación.

El hecho generó filas para comprar lámparas o veladoras las cuales era difícil de encontrar durante la tarde y noche del mismo lunes ya que el problema de la falta de luz no se había resuelto.

Grandes bloques en la ciudad se veían a oscuras. Esto no ocurrió ni siquiera en 2011 y entonces fue con temperaturas extremas que congelaron la mitad de la ciudad. 

Por la noche del mismo lunes la situación no parecía mejorar: semáforos apagados, centros comerciales sin servicio eléctrico y ya estaban anunciando nuevos cortes de luz a partir de las 10 pm.

El martes las cosas mejoraron un poco en cuanto al clima, pero se amaneció con la noticia de que la razón fueron los altos costos del gas de EUA a México y con el aviso de que seguirán los cortes rotativos y aleatorios pero ahora en otros estados del centro y sur del país.

Después vino el aviso de que se recortaría el servicio de gas natural, primero a la industria de Juárez y después en Chihuahua.

Durante la tarde del martes y la mañana del miércoles, el aviso era que en menor proporción seguirían los apagones de luz, pero con el agregado de que ahora también habría cortes en el servicio de agua potable. 

El miércoles, la CFE reportó que seguirían los cortes pero en menor proporción. En cuanto al gas, con la noticia de alerta de que habría un posible desabasto toda la semana.

El jueves, la noticia era que la CFE echó a andar calderas para quemar carbón y combustóleo, para reducir un poco la crisis energética ya extendida a todo México.

El viernes, con un viento helado, cortes de luz en mucho menor escala pero con la noticia en redes –después desmentida- de que habría desabasto de gas todo el fin de semana, la gente auguraba malos presagios.

Todo esto queda claro, fue consecuencia de un vórtice frío como hacía muchos años no se veía principalmente en el sur de los Estados Unidos que afectó al principal proveedor de gas en México, pero también con la sorpresa de que Chihuahua fue uno de los más afectados, aun y cuando aquí las temperaturas eran perfectamente soportables. 

Incertidumbre, preocupación, fue la constante durante toda la semana. Pero algo quedó claro: el Gobierno Federal hace dos años le dio para atrás al plan para la extracción de gas que preveía la exploración y extracción de hidrocarburos; suspendió contratos en la región norte del país, y por si fuera poco, la Reforma Energética prioridad del presidente Andrés Manuel, fue aprobada en comisiones tal cual y como fue presentada, lo que viene a dar la estocada final a la inversión privada en energías limpias. 

Esta nueva política energética, que relega al sector privado y favorece más a la CFE, permitirá a los mexicanos ver con claridad que el Gobierno Federal ya no tendrá a quien echarle la culpa de los apagones y sus gravísimas consecuencias, porque fueron advertidos a tiempo y no hicieron nada para evitarlo.

Por lo pronto, el presidente ha minimizado el daño a las empresas y a la economía y señalado que con los medios “exagerados” con las pérdidas, pero sin ordenar acciones contundentes para evitar que algo así vuelva a ocurrir.

No tardarán en señalar culpables, todos, cualquiera, menos ellos y su incapacidad.