Opinion

¿Y después de la pandemia?

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 01 mayo 2022 | 05:00

Basta con salir y ver el enorme tráfico que se despliega por todas las calles; o tratar de entrar a un establecimiento público como un supermercado, una plaza comercial o un restaurante y no se diga un evento público como una asamblea o un concierto y vemos a la gente sonreír, y sí, literalmente sonreír, después de dos años de mantener su rostro cubierto.

Aunque parezca extraño nos estamos acomodando a una nueva realidad, luego de dos años de zozobra, incertidumbre y mucho dolor… pero la vida sigue y debemos entender esta nueva realidad, pero sobre todo con mucha responsabilidad.

Hay que reconocer que después de dos años hubo muchas lecciones, nuestro país se encuentra en una crisis profunda, tanto por la pandemia como por el colapso económico en el que estamos inmersos.

Se debe reconocer que en este tiempo pasamos por una gran prueba en nuestras vidas, y que lo aprendido sirva para mejorar nuestras vidas en la medida en que nos recuperamos y avanzamos.

Sin lugar a dudas una de las grandes lecciones que nos deja es que simplemente despreciamos uno de los motores de nuestra sociedad; la salud, y fue hasta que vimos lo vulnerables que somos, que poco a poco nos ocupamos, tanto en lo personal como en lo colectivo, de mantener condiciones óptimas.

Es cierto que en este espacio hemos señalado que el sector público se quedó corto con la atención a la pandemia, pero también se debe reconocer cuando se busca cambiar, y una de las instituciones que ha entendido la importancia de la prevención, es el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Hay que recordar que de las primeras acciones que se emprendieron frente a la pandemia fue el separar de los centros laborales a aquellas personas con problemas de salud, lo que generó grandes problemas laborales y económicos.

De acuerdo al IMSS, se reconoce que existen condiciones inadecuadas en una gran cantidad de derechohabientes, lo que provoca una alta demanda de servicios de salud, pero también afecta la productividad, situación que se tornó crítica durante la pandemia del Covid-19. 

Nomás para darnos una idea de lo que significó este problema, durante la pandemia se dieron 4.6 millones de incapacidades médicas en el país, lo que significó la pérdida de 44 millones de días laborales… Y la buena noticia es que el lunes, autoridades del Seguro Social en coordinación con el sector empresarial, presentarán la estrategia enfocada a prevenir el deterioro de la salud de las más de 20 millones personas trabajadoras afiliadas al Instituto. Sin duda un buen avance. 

Después de la salud, la economía fue de los mayores efectos, de tal manera la economía familiar disminuyó y la preocupación por la incertidumbre a lo que sucederá fue en aumento, con una inflación galopante como lo hemos señalado en este espacio.

Desde luego se debe entender que la “mejor normalidad” es entender que el virus no se ha ido pero la sociedad debe continuar sus actividades, en nuestros centros laborales, las escuelas y desde luego en nuestra sociedad.

La crisis trajo muchos cambios a corto y mediano plazo, que poco a poco pareciera que los estamos olvidando, o al menos, volvemos a cometer los mismos errores, porque a lo mejor ya no sea una lucha contra el coronavirus, sino contra todas las futuras epidemias y crisis que traerá este nuevo siglo.

Una campaña de la Unesco cuestiona nuestra percepción sobre lo que debería significar la vuelta a la normalidad en la era post-Covid-19.

Otro de los grandes sectores en problemas es el educativo, donde expertos señalan un retraso de hasta 10 años en la educación de niños y adolescentes, y a pesar de ellos se insiste en optar por formatos híbridos donde se combinasen las clases en vivo y las clases por Internet. Incluso ha habido centros que, directamente, han optado por esta segunda.

La preocupación que existe es la desigualdad en cómo se atendió la educación en la pandemia, y uno de los puntos centrales fue el acceso a internet, como uno de los principales problemas que las instituciones de educación alrededor de todo el mundo, y desde luego más en los países en desarrollo.

Hay que repetirlo hasta el cansancio: lo principal era cuidar la salud de millones de niños y jóvenes en edad escolar, pero nadie ha reparado en el grave daño que ha ocasionado este confinamiento; este rompimiento de un esquema de educación presencial a regresar a las casas, donde muy pocos, tienen la posibilidad real de atender su instrucción escolar por internet y a distancia.

Sin duda los dos años de pandemia nos enseñaron mucho, pero aún persiste la duda de si el desarrollo de distintas vacunas para frenar la expansión del Covid-19, nos presenta el fin de la pandemia.