Opinion

Y, ¿qué nos afecta la renuncia del Secretario de Hacienda?

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Nicolás Juárez Caraveo
domingo, 14 julio 2019 | 05:00

Sin duda la noticia de mayor impacto en la semana fue la renuncia del Secretario de Hacienda del Gobierno Federal Carlos Urzúa, que independientemente de los motivos que esgrimió en su carta de renuncia publicada por él mismo, las causas y consecuencias económicas tendrán un efecto directo a nuestros bolsillos que apenas alcanzamos a visualizar.

Abundar más sobre los motivos del ahora exfuncionario es perder el tiempo, es mejor tratar de analizar el efecto en la economía mexicana, en el intento de la 4T por transitar de un modelo económico “neoliberal” al “neosocialista” que simplemente no se observa cómo puede funcionar.

Y lo que mejor podemos considerar es qué tanto nos afecta en nuestra economía familiar, en nuestra forma de vida en el paso de un gobierno de izquierda que apenas comienza con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza.

En este mismo espacio, el pasado 25 de noviembre del 2018, se refirió sobre el nuevo modelo económico, es que el mismo presidente López Obrador señaló previo a su toma de protesta como el fin del neoliberalismo, “el origen de todos los males en México” y que acabaría con la desigualdad en nuestro país.

Lo cierto es que a siete meses de la 4T no se observa ningún cambio positivo, sino todo lo contrario, hay signos preocupantes que pudieran ser los motivos reales del Secretario de Hacienda para tirar el arpa, en otras palabras, abandonó el barco antes de que se hundiera.

Al término del primer semestre del 2019, a sólo medio año de que gobierna AMLO los indicadores económicos hablan ya de una recesión, y los efectos en nuestros bolsillos, en nuestra economía familiar ya tienen tiempo que se siente, simplemente el dinero no alcanza y no hay esperanzas de que mejoren.

En unos días conoceremos los indicadores del segundo semestre, esos números que manejan del Producto Interno Bruto, Inflación, Superávit, Déficit Fiscal y demás nombres raros que los economistas usan y que hacen temblar a la macroeconomía, y que la mayoría de los mexicanos no alcanzamos a comprender, pero sí los sentimos, vemos que con nuestros ingresos cada día nos alcanza menos.

Y este pudiera ser en realidad el motivo de la renuncia, el que el ahora exsecretario conoce los números que se estaban cocinando en el Banco de México, esas cifras que seguramente el presidente tiene, “los otros datos” y que en el mundo de la 4T todo va bien, aun en el declive de las finanzas públicas y privadas.


A pesar de que Andrés Manuel López Obrador ha definido una lucha contra el neoliberalismo simplemente no puede despegarse de él, y la decisión de nombrar a Arturo Herrera como nuevo Secretario de Hacienda muestra que no puede contra la corriente, el nuevo mandamás de la economía es parte de ese neoliberalismo, donde no sólo fue funcionario del Banco Mundial sino que ha influido en aplicar esas políticas en México y países de en América Latina. Un neoliberal que navegará contra corriente.

Carlos Urzúa era considerado como un economista conservador, es decir de la misma línea de sus antecesores en el puesto tratando de mantener estabilidad en las finanzas públicas y dio una señal de confianza al inicio de la nueva administración federal.

Y para los economistas, el nuevo puede dar continuidad a esa confianza, ya que conoce ese mundo de las finanzas internacionales y de las decisiones que se deben tomar.

En los próximos días habrá sorpresas, por lo pronto la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) ya habla de una desaceleración, de acuerdo con la información disponible de la actividad económica, con signos de debilidad en el segundo trimestre que podrían anticipar una “ligera recesión”. 

Las consecuencias de esta recesión se encuentran en la relación económica principalmente con los Estados Unidos, el que aún no se haya podido concretar el Tratado de Libre Comercio o rebautizado como T-MEC y las nuevas amenazas arancelarias por parte de Estados Unidos.

Desde el mismo Banco de México se habla de que las tasas de crecimiento de los últimos dos trimestres y los resultados del Sistema de Indicadores Compuestos Coincidente y Adelantado (SICCA), sugieren ya la posibilidad de una “ligera recesión”, que no se había visto desde hace 10 años en la economía mexicana.

Junto con los números del Banco de México vendrán en cascada en las próximas semanas las malas noticias de esa mafia del neoliberalismo, entre el Bank of America, Banco Mundial y todas esas calificadoras internacionales que mostrarán un negro panorama para México.

Lo que queda muy claro es que esas políticas sociales implementadas por el gobierno federal de entregar apoyos directos a los más necesitados no son suficientes para mejorar la economía de las familias. 

Y que México se aleje de ese neoliberalismo “rapaz” se ve muy lejano, mientras que el neosocialismo seguirá siendo una utopía.