Opinion

Y seguiremos en el fondo…

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Nicolás Juárez Caraveo

domingo, 14 febrero 2021 | 05:00

Cientos de locales, bodegas y hasta plazas comerciales enteras en renta o venta, es el panorama desolador de la grave crisis económica por la que atravesamos, que se refleja en un creciente mercado informal y subempleo frente a un panorama desolador… y llegamos a 11 meses con la frontera con Estados Unidos cerrada.

Mientras todos se preocupan de cuándo y cuántas vacunas llegarán a nuestro país, en materia económica seguimos en el fondo, y no se observa que al menos en este año se pueda salir del grave problema en que nos encontramos.

Chihuahua en particular mantiene un grave problema en su economía, acrecentado no sólo por el desplome histórico del Producto Interno Bruto del año pasado, sino por la implementación de duras políticas restrictivas y una nula inversión en la obra pública.

Otro punto importante de análisis es el cierre selectivo de los puertos de entrada en la frontera México-Estados Unidos, durante ya casi un año desde luego promovido por la crisis sanitaria, pero que ha logrado modificar radicalmente la política de inmigración y de asilo del gobierno de los Estados Unidos.

Hay que recordar que desde el pasado 20 de marzo del 2020, el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) del gobierno de Estados Unidos emitió una orden basada en su Acta de Servicios de Salud Pública suspendiendo las entradas a ese país de personas mexicanas u originarias de otros países donde existan brotes de coronavirus, aun cuando ha sido precisamente ese país el que mayor número de contagios y muertes han registrado en el mundo.

Serenos, en la paciencia que muy pocas veces se observa en la frontera, la comunidad fronteriza de ambos lados simplemente espera que las autoridades de ambos lados decidan abrir sus puertas.

Nomás para darnos una idea del impacto del cierre fronterizo, se calcula que cada mes cruzaban 16 millones de personas, la mayoría de ellos, casi 75 por ciento en vehículo, y la otra parte caminando… donde los puentes entre Juárez y El Paso son sin duda los que mayor tráfico presentaban.

Y paradójicamente, mientras Estados Unidos cierra su frontera, el cruce de norteamericanos a nuestro país sigue sin ninguna restricción, mucho menos medidas sanitarias, y así cualquier extranjero puede llegar a nuestro país sin problema.

Así, miles de turistas internacionales han visto en México una especie de oasis para viajar en pandemia gracias a sus casi inexistentes restricciones por coronavirus para ingresar, a pesar de que el gobierno mexicano ha sido ampliamente cuestionado por las nulas restricciones al turismo internacional.

A un año de la llegada del ya famoso coronavirus en el país, el sector salud sigue en las mismas o peores condiciones, y los pronósticos de crecimiento económico para México en este año son inexactos.

Sólo por recordar el caótico 2020, la caída económica del año pasado fue del -9%, y los empleos netos perdidos al cierre del año pasado se estiman en casi 700 mil según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, circunstancia que difícilmente se podrá revertir en este año, y según analistas económicos pueden pasar hasta más de cinco años en volver a retomar el ritmo económico que se registraba hasta el 2019.

Poco se pueden pronosticar buenas noticias en la economía, que depende de tres factores de riesgo como la eficacia de las vacunas contra el coronavirus, su llegada y distribución en el país y desde luego la capacidad de las políticas económicas para apuntalar la recuperación.

Las noticias económicas no son alentadoras: la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) así como el Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustaron recientemente su proyección para la recuperación de México que coincide en 3.6% para el rebote del PIB mexicano.

El grave problema para nuestro país, es que se encuentra dentro de las economías que han sido mayormente afectadas en el mundo por la vulnerabilidad de nuestro sistema de salud.

La sociedad en su conjunto no encontramos tranquilidad, y la inquietud no sólo es provocada por la información de que la enfermedad simplemente no pasa, al contrario se expande, sino por la actitud y desinformación de la autoridad, que simplemente ha sido rebasada por la realidad y no hay forma de cómo mantener el control ante la pandemia.