Opinion
De política y cosas peores

Yo pensé que 'amasiato' era un pueblo

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Catón

miércoles, 09 noviembre 2022 | 05:00

Ciudad de México.- Un tipo le dice a otro en la marisquería: "Con los ostiones me dan ganas de hacer el amor'". "Qué cosa más extraña -se sorprendió el otro-. A mí esas ganas me dan nada más con las mujeres"... Un joven sacerdote venido de España fue enviado a trabajar en la parroquia de un pequeño pueblo en Michoacán. En ese bello estado hay muchas poblaciones cuyos nombres terminan en -ato, como Turicato, Susupuato, Tanhuato, Tingambato y Pungarabato; más otras en el vecino estado de Guanajuato, como Irapuato y Uriangato. En su segundo día de estancia en el lugar, al terminar la misa, el padrecito se dirigió a la feligresía. "Un buen número de hombres y mujeres -dijo- vinieron ayer a confesarse. Me dijeron que viven en amasiato, y yo les dije que eso no es pecado. Todas esas personas deben regresar a confesarse de nuevo. Yo pensé que 'amasiato' era un pueblo"... Un antropófago le comentó a otro: "Es difícil esto de ser caníbal vegetariano. Las únicas partes que puedes comer son la palma de las manos, las plantas de los pies, la manzana de Adán y la flora intestinal"... Un granjero fue al río a traer un balde de agua. Al llegar escuchó gritos y risas de muchachas. Un grupo de jóvenes mujeres había llegado de la ciudad, y las chicas se habían despojado de sus ropas y se bañaban en el río. Al ver al hombre todas se sumieron, y dejaron fuera únicamente la cabeza. Una de ellas le dice al granjero: "Estamos desnudas, y no saldremos de aquí hasta que usted se vaya. No queremos que nos vea". Respondió el hombre al tiempo que mostraba la cubeta que traía: "No vine a verlas, señoritas. Solamente vengo a traerle su comida al cocodrilo". El resto del cuento se imagina.  Por encima de los errores oficiales el mundo sigue su marcha. Quiero decir que ninguna ideología, ningún dogma, pueden detener los cambios que en el mundo ha traído consigo la modernidad. Pretender frenar esas transformaciones es como intentar detener las cataratas del Niágara con un tapón de corcho. Si no podemos hacer a un lado fenómenos como el de la globalización tratemos entonces de entenderlos, y busquemos también que nos beneficien lo más posible y que nos dañen lo menos posible. Todo lo demás es demagogia, o manipulación tendiente a establecer nocivos maximatos.... Sigue ahora un cuento muy largo y muy majadero. Las personas que no gusten de leer cuentos largos y majaderos deben saltarse hasta donde dice: "Sigue ahora un cuento muy breve y muy majadero"... Una chica norteamericana fue por primera vez a una corrida de toros. Admiró la elegancia de los matadores al hacer el paseíllo; los aplaudió llena de entusiasmo cuando salieron a saludar al tercio. Apareció el primero de la tarde, un torazo negro zaíno de 600 kilos; bien puesto de pitones; pronto en embestir y con mucho trapío. Los peones lo corrieron, y luego salió el matador. Ciertamente no se veía muy seguro de sí mismo: al parecer lo habían impresionado el peligroso poder de su enemigo. La visitante les dijo a sus amigos: "Ese toreador tener mucho miedo". "¿Cómo lo  sabes?" -preguntó uno de ellos. Respondió la observadora chica: "Lo que antes se le veía mucho en la entrepierna, ahora se le ve muy poco". Sigue ahora un cuento muy breve y muy majadero. Las personas que no gusten de leer cuentos breves y majaderos deben suspender aquí mismo la lectura... Don Senilio, señor nonagenario, salió a pasear por el campo con su nieto. El anciano se detuvo a hacer una necesidad menor. Le dijo el nieto: "Abuelo: te estás mojando los zapatos". "¡Caramba! -exclamó con asombro el viejecito-. Debo tener alguna excitación, porque lo que me mojo siempre son los estos"... FIN.

MIRADOR

                   Por Armando FUENTES AGUIRRE.

         Hay en el cementerio de Ábrego una tumba. Quienes saben oír las voces de las tumbas pueden ahí escuchar estas palabras:

         "... Nací... Viví... Morí... Eso fue todo. Y aun esas palabras pueden quedar reducidas a una sola: viví. Porque nacer y morir son parte de la vida. No son el principio y el final de la vida, ahora lo sé, sino sólo un momento del vivir. Nacer es morir a una vida anterior: la que vivimos en el seno de la madre. Morir es nacer a nueva vida en un seno que no recordamos, como no recordamos el seno materno, pero en el cual ya hemos estado antes. 

         "Nacer es empezar a morir. Eso es muy cierto: lo saben hasta los filósofos. Pero morir es también empezar a nacer. Para saber eso no hace falta filosofía: hace falta esperanza. Y la esperanza es más bella que todas las sabidurías. Y es, también, más verdadera...".

         Así dice la voz callada de esa tumba. La he escuchado, y a todas partes va conmigo el sonido de esa voz.

         ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

"... Subirá el precio de la leche...".

          Ese aumento que se fragua

         lo considero indebido,

         pues hasta hoy no se ha sabido

         que cueste más cara el agua.