Salud

Prueban científicos medicamentos contra vejez

Los principales candidatos para frenar el envejecimiento incluyen la metformina y la rapamicina

AFAR.ORG

Agencias

viernes, 14 enero 2022 | 09:14

Nueva York— Digamos que es el 2050 y acabas de cumplir 70 años. Te sientes tan vigoroso después de hacer ejercicio como cuando tenías 35 años. Tu piel prácticamente no tiene una sola arruga. No tienes que recordar dónde pusiste tus anteojos porque tu vista sigue siendo 20/20. Tu mente parece tan ágil como siempre.

¿Terminará la gente por vivir rutinaria y saludablemente más tiempo? Esa es la visión del floreciente campo de la investigación sobre el envejecimiento, donde los científicos intentan extrapolar los tentadores hallazgos prolongadores de vida de experimentos con animales a medicamentos que retrasan, previenen o incluso revierten el proceso de envejecimiento en los seres humanos, publicó The Wall Street Journal.

Los principales candidatos para frenar el envejecimiento incluyen dos medicamentos familiares: la metformina, un tratamiento de primera línea para la diabetes, y la rapamicina, utilizada durante mucho tiempo para evitar que los pacientes de trasplante rechacen los órganos donados. Se ha demostrado que ambos aumentan la longevidad en estudios con animales y ambos tienen como blanco los procesos moleculares relacionados con el envejecimiento de las células.

Otro enfoque es una nueva clase de medicamentos llamados senolíticos, que limpian el cuerpo de las llamadas células senescentes, células viejas que dejan de dividirse, pero no mueren. Están vinculados a condiciones de envejecimiento como la fragilidad, el deterioro cognitivo y la falta de resiliencia física.

También presente está una estrategia llamada reprogramación celular en la que los científicos buscan hacer retroceder el reloj del envejecimiento de las células, restaurando las funciones características de células más jóvenes.

Es poco probable una píldora mágica que "haga que la esperanza de vida salte de 80 a 150 años", dice Steven Austad, director científico de la Federación Estadounidense para la Investigación del Envejecimiento, en Nueva York, y presidente del Departamento de Biología de la Universidad de Alabama, en Birmingham. Pero un aumento del 10% al 20% en la expectativa de vida más allá del promedio actual de aproximadamente 80 años para hombres y mujeres en EU "es bastante concebible", destaca.

Los centros de investigación académica y las empresas de biotecnología se están amontonando en el campo del antienvejecimiento en busca del sueño de la longevidad. Están respaldados en parte por un presupuesto anual de 3 mil millones de dólares para el Instituto Nacional del Envejecimiento de EU.

Aún así, con todos los "entusiastas de la longevidad, existe la percepción errónea de que de alguna manera estamos cerca de hacer esto", indica Matt Kaeberlein, director del Instituto de Investigación de Longevidad y Envejecimiento Saludable de la Universidad de Washington, en Seattle.

Enormes obstáculos técnicos, regulatorios, económicos y sociales se interponen en el camino. Por ejemplo, la Dirección de Alimentos y Medicamentos no reconoce el envejecimiento como una enfermedad a tratar, lo que significa que no hay un camino claro para la aprobación de un medicamento que se enfoque en la biología del envejecimiento. En lugar de eso, los investigadores tienen que diseñar ensayos que puedan cuantificar si un fármaco mejora la salud o prolonga la supervivencia en una enfermedad específica relacionada con la edad. Una píldora que una población numerosa y generalmente saludable tomaría, quizás durante décadas, tendría que superar un altísimo nivel de seguridad.

Los principales asesinos de la medicina -enfermedad cardiovascular y embolias, cáncer, mal de Alzheimer y diabetes-, así como males como la artritis y la osteoporosis, generalmente se desarrollan más tarde en la vida. Los científicos han descubierto que también comparten ciertas características biológicas del envejecimiento, incluyendo cambios en las centrales eléctricas celulares llamadas mitocondrias, la senescencia y otros procesos relacionados con las funciones genéticas, la nutrición celular, el metabolismo y la reparación de daños.

La esperanza es que cualquier medicamento que pueda retrasar o rejuvenecer estos procesos reduzca el riesgo de una variedad de enfermedades del envejecimiento a la vez. Eso podría extender no sólo la expectativa de vida, sino también el tiempo que las personas viven sin dolencias crónicas debilitantes, lo que los investigadores llaman la expectativa de salud.

"No queremos que las personas vivan hasta los 120 años y se sientan como si tuvieran 120 años", dice James Kirkland, gerontólogo en la Clínica Mayo.

Incluso si esos tratamientos sólo retrasan el inicio del envejecimiento sin extender la longevidad, los beneficios para la calidad de vida entre las personas de la tercera edad y la reducción de costos para el sistema de salud podrían ser enormes, señalan los investigadores.

Una primera mirada a las perspectivas de la medicina antienvejecimiento en humanos puede provenir de un ensayo llamado Tame, (Abordar el Envejecimiento con Metformina, por sus siglas en inglés), que está planeando la Federación Estadounidense para la Investigación del Envejecimiento. La metformina, que reduce el azúcar en la sangre en los diabéticos al mejorar el uso de la insulina en sus cuerpos, afecta una variedad de funciones celulares asociadas con la edad, incluyendo mejorar el metabolismo, aminorar la inflamación y estimular las mitocondrias. También tiene un largo historial de uso con un buen perfil de seguridad.

El plan para el estudio de seis años, que aún no ha iniciado debido a la pandemia de Covid-19, es inscribir a 3 mil hombres y mujeres de 65 a 80 años de edad en 14 centros de EU y asignarlos al azar a 1500 miligramos al día de metformina o un placebo. Los investigadores los seguirán hasta el primer desenlace importante de una enfermedad relacionada con la edad, quizás un infarto o un diagnóstico de demencia, dice Nir Barzilai, director del Instituto Einstein para la Investigación del Envejecimiento en el Colegio de Medicina Albert Einstein, en Nueva York, e investigador principal de la estudio. La esperanza es mostrar un retraso en importantes eventos relacionados con la edad y cambios beneficiosos asociados en los biomarcadores del envejecimiento en los participantes tratados con metformina.

El entusiasmo por el potencial de la rapamicina se deriva de estudios en animales que muestran no sólo una mayor esperanza de vida, sino "amplios efectos sobre el envejecimiento", señala Kaeberlein. La rapamicina ayuda a suprimir el sistema inmunológico para prevenir el rechazo de órganos en pacientes trasplantados. Se necesitan ensayos clínicos rigurosos para determinar la seguridad y la eficacia en las personas.

Tanto la rapamicina como la metformina son genéricos producidos por múltiples fabricantes de medicamentos. Merck KGaA de Alemania vende metformina bajo la marca Glucophage. La rapamicina es vendida por Pfizer Inc., con la marca Rapamune.