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'Si comes aquí, estás cenando con ratas'

Ven los roedores salir por todas partes en restaurant

Agencias

jueves, 16 diciembre 2021 | 21:08

Diem Boyd estaba sentada afuera de un restaurante del barrio de Greenwich Village de Nueva York en septiembre, cuando una manada de ratas corrió apresuradamente entre sus pies.

"En pocos segundos todos dimos un salto", dice. "Perdimos el apetito".

Todo el mundo en Nueva York tiene una historia similar que contar, explica. "Estamos pasando por una completa y total explosión de ratas".

"Las ves cuando sales de noche", coincide Deborah González, que, como Diem, vive en la zona sudeste de Manhattan. "Cuando caminas por esta cuadra las vez corriendo de un lado a otro".

Es difícil calcular las cifras precisas, pero las llamadas a la línea de quejas de la ciudad de Nueva York que mencionan roedores han aumentado marcadamente este año: están un 15% por encima de los niveles previos a la pandemia.

"Es obvio que Nueva York siempre ha tenido ratas", señala Marcell Rocha, quien también vive en el vecindario, pero ahora "son más grandes y atrevidas, y te saltan enfrente. Son gimnastas, hacen volteretas".

Entonces, ¿qué ha cambiado?

Diem, Deborah y Marcell echan la culpa de esta nueva plaga directamente a la moda de cenar al aire libre que se popularizó en la ciudad durante la pandemia, exhortando a mucha más gente a comer en mesas exteriores.

Cientos de calles en Nueva York están repletas -a ambos lados- de casetas construidas para ese uso, cambiando completamente el aspecto del paisaje urbano. Hay más de 11.000 nuevos sitios de comida al aire libre.

Algunos de estos locales cuentan con poco más de un marco y unos cuantos asientos, otros tienen estructuras más sólidas con piso, farolitos, macetas con flores y calentadores eléctricos.

Diem, Deborah y Marcell afirman que las casetas generan pilas "kilométricas" de bolsas plásticas negras de basura que se acumulan en las aceras y proporcionan la guarida perfecta para las ratas debajo de su entarimado.

Sin embargo, estos locales se han vuelto inmensamente populares entre la clientela en el último año y medio. De hecho, demasiado populares para los lugareños.

"Esto es un infierno por las muchedumbres y el ruido", se queja Marcell. El sector del sudeste siempre ha sido un vecindario animado, pero este verano pasado se sintió como si estuviera "viviendo en un festival", explicó.

Al inicio de la pandemia, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, lanzó el programa "Restaurantes Abiertos". Fue parte de una visión más amplia de una ciudad menos dominada por el tráfico automotriz y más enfocada en los residentes y visitantes. Pero, sobre todo, fue un salvavidas para la industria de la hotelería y los restaurantes.

Y mientras que el permiso inicial para montar áreas de comida al aire libre fue una medida de emergencia temporal, a finales de 2020, cuando el servicio interior empezó a reanudarse, el alcalde anunció que quería volver la comida al aire libre un modelo amplio y permanente.

"Restaurantes Abiertos fue un experimento grande y audaz en apoyo a una industria vital y al rediseño de nuestro espacio público, y funcionó, declaró Bill de Blasio.

"A medida que iniciamos un recuperación a largo plazo, estamos orgullosos de extender y expandir este esfuerzo para que Nueva York siga siendo la ciudad más vibrante del mundo".