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Martha Izquierdo

‘Si regresé a la vida fue por un propósito’

Ella es sobreviviente de abuso, de cáncer y de la violencia del país

NYT / Martha Izquierdo
NYT / Martha Izquierdo

The New York Times

sábado, 04 diciembre 2021 | 15:44

Ciudad de México.- Con 49 años y menos de 1,50 metros de altura, Martha Izquierdo no encaja con exactitud en el molde de una influente de TikTok. Pero después de sobrevivir abusos sexuales, secuestros, dos episodios de cáncer y dos infartos, conquistar las redes sociales fue casi pan comido para esta periodista mexicana.

Izquierdo, quien vive en un pequeño pueblo en el estado sureño de Oaxaca, ha acumulado más de 600.000 seguidores en la plataforma de redes sociales, y sus videos han recibido unos 24 millones de ‘me gusta’.

¿Cuál es el mensaje que la ha hecho tan popular en tiempos de pandemia y en un país que experimenta niveles históricos de violencia?

“Empiezo a hablar de temas que tengan que ver con ver la vida de manera positiva”, dijo Izquierdo. “De enfrentar tus miedos, de hacerle entender a la gente que cada uno de nosotros somos únicos, irrepetibles”.

En un video reciente típico de su contenido, Izquierdo se pasea hacia la cámara con una simple camiseta negra y pantalones florales. “El outfit de hoy es la confianza”, dice. “Es para que no dejes de creer en ti”.

En otro video, este con más de 300.000 reproducciones, sale corriendo de su casa camino al trabajo.

“Ya se me hizo tarde, pero bueno, siempre con la mejor actitud para enfrentar el día a día”, dice. “¿Cómo se despertaron todos?, ¿se dieron su dosis de amor?”.

Periodista galardonada, con décadas de experiencia en reportería, Izquierdo es relativamente nueva en el estrellato de las redes sociales. Cuando la pandemia comenzó su asalto a México en 2020, decidió abrir una cuenta de TikTok, con el nombre @marthaizquierdooficial.

“Teníamos el miedo de salir, teníamos el miedo de perder la vida”, dijo en una entrevista reciente. “Creo que estar vulnerable hizo a mucha gente como sentarse y: ‘Ey, vamos a reflexionar sobre la vida, qué estamos haciendo mal’. Y ahí es donde aparecí yo”.

En mayo, Izquierdo publicó un video de ella vestida como la Mujer Maravilla para celebrar que su cáncer estaba en remisión. El video se volvió viral y pronto Izquierdo comenzó a ganar legiones de fanáticos.

“Yo bailaba, me vestía, me disfrazaba”, dijo. “No, no soy un personaje. Esa que está en TikTok, soy yo realmente. Y soy un poco más loca todavía”.

En un país donde la pandemia ha causado estragos en la salud pública y la economía, Izquierdo ofrece a sus fanáticos una dosis de puro deleite. Y en una era digital en la que todo es glamur retocado por computadora, la sencillez de Izquierdo, ya sea haciendo ejercicio, conduciendo al trabajo o bailando cumbia en su patio trasero, la ha hecho extraordinaria.

Sus coloridos atuendos son parte de su atractivo, desde vestidos tradicionales oaxaqueños hasta bikinis para la playa: luce con orgullo la larga cicatriz de la cirugía de cáncer que atraviesa su vientre. Pero la marca de Izquierdo no es tanto la alta costura sino la confianza.

“Si tienes que empezar de nuevo, empieza de nuevo”, afirmó en uno de los videos. “De eso se trata la vida: nunca darse por vencido”.

Cristina Méndez Sánchez, quien descubrió los videos de Izquierdo hace varios meses, sufre de depresión y obesidad desde que murió su pareja hace 15 años. Pronto se convirtió en una gran admiradora.

“La amo, yo quiero ser como ella”, relató Méndez, de 49 años. “¡Esa vieja sí tiene calzón!”.

Ser un icono de la afirmación positiva no fue algo natural para Izquierdo, quien tuvo que pasar por algunos de los momentos más dolorosos de su vida antes de poder aprovechar la exuberancia que la ha convertido en una estrella de las redes sociales.

Nacida en Veracruz, estado que colinda con con el golfo de México, de un padre contador y una madre ama de casa, supo desde muy joven que quería ser periodista.

“Cuando me dijeron: ‘¿Qué quieres ser cuando seas grande?’, yo dije: ‘Científica, cantante o periodista’”, recordó Izquierdo. “Pero como no me dio Dios el IQ de Einstein ni la voz de Pavarotti, pues me quedé con periodista”.

Después de que sus padres se divorciaron, Izquierdo fue enviada a vivir con miembros de su familia extendida en Oaxaca, donde un pariente la violó en numerosas ocasiones desde que tenía 9 años, según dijo.

“Yo lo bloqueé en mi mente”, narró.

Solo años después, después de conocer a su pareja, recordó con claridad lo que había sucedido y, a través de sesiones de terapia, pudo enfrentar el abuso e incluso perdonar a su agresor.

“Yo no puedo albergar en mi corazón ningún resentimiento ni sentimiento de emoción negativa”, afirmó Izquierdo. “La vida no se hizo para vivir con eso”.

Después de graduarse del bachillerato, Izquierdo regresó a Veracruz para estudiar periodismo y finalmente se convirtió en corresponsal nacional de uno de los principales diarios de México, Reforma. Ahora trabaja en una estación de radio local en Oaxaca, presentando noticias de actualidad.

“Era una periodista con mucho reconocimiento”, dijo Soledad Jarquín, una reportera que conoció a Izquierdo hace más de 20 años. “Tenía muy buenas relaciones con gente del poder, pero también con la gente del pueblo”.

Como para muchos reporteros en México, uno de los países más mortíferos del planeta para los periodistas, informar sobre las noticias conllevaba inmensos riesgos: a menudo, su trabajo implicaba cubrir la violencia alimentada por los cárteles que ha aterrorizado al país durante décadas.

En 2007, tres vendedores de periódicos de una ciudad cercana a la suya fueron asesinados por el violento cártel de los Zetas, cuyos asesinos habían confundido a sus víctimas con periodistas. Cuando Izquierdo fue a cubrir los asesinatos, recibió una siniestra llamada telefónica en la que le decían que ella era la siguiente.

Izquierdo condujo hasta su casa, hizo la maleta y huyó a Ciudad de México. Pero no tardó mucho en volver a la acción y a estar en peligro.

En abril de 2013, mientras cubría un conflicto entre terratenientes locales, fue rodeada y detenida por hombres armados. Izquierdo solo fue liberada cuando llegó el ejército.

Aun así, a pesar de enfrentarse sin cesar al peligro en el trabajo, Izquierdo dijo que su mayor desafío en la vida llegó cuando su pareja de 18 años, que tenía cáncer y problemas renales, al final sucumbió.

“Quise quitarme la vida porque lo amaba tanto que dejé de amarme a mí”, declaró.

Luego, en 2015, le diagnosticaron cáncer de ovario y le dieron ocho meses de vida. Una vez más, pensó en darse por vencida.

Pero sus amigos y su familia la convencieron de seguir luchando. Se sometió a quimioterapia y varias cirugías, que dejaron su cuerpo lleno de cicatrices.

“Lloraba frente al espejo cuando me veía, porque veía mi cuerpo mancillado”, relató Izquierdo. “Me sentía una Frankenstein”.

A la larga, derrotó el cáncer, pero en 2017 este regresó, ahora en su estómago. En febrero de ese año, sufrió un infarto.

Meses después de sobrevivir a un segundo ataque al corazón, Izquierdo dijo que todo cambió. Mientras estaba inconsciente, relató que tuvo una visión en la que escuchó la voz de su pareja fallecida diciéndole que siguiera viviendo.

“Si regresé a la vida fue por un propósito”, afirmó. “Seguir viviendo, ser feliz y ayudar a otras personas con mi experiencia de vida”.

Fue esa actitud positiva la que la catapultó a la fama en TikTok. Pero junto con todos los seguidores llegaron los troles, que le decían que tenía sobrepeso o que era poco atractiva. Al principio, los comentarios negativos empezaron a afectarla; entonces, decidió dejar de preocuparse.

“Cuando estaba permitiendo que comentarios mal infundados me quisieran afectar, yo dije: ‘No, yo me amo”.

Al poco tiempo, el número de comentarios negativos empezó a disminuir, incluso cuando sus seguidores aumentaron. Ver cómo los odiadores cambiaron su actitud hacia ella, dijo Izquierdo, es lo que considera uno de los mayores logros de su presencia en TikTok. Eso, y los mensajes que recibe de sus admiradores contándole el efecto que ha tenido en sus vidas.

Hace unas semanas, una de esas admiradoras, Méndez, se animó a contactar con su ídola. La conversación telefónica resultante, según ella, dio un giro a su vida: fue a ver a un especialista para que le ayude a perder peso y planea empezar a hacer ejercicio.

“Queremos pararnos bailando todas las mañanas como ella lo hace”, dijo Méndez. “Es una mujer que vale su peso en oro”.

Para Izquierdo, este tipo de impacto es el objetivo de todos sus esfuerzos.

“Vale la pena si le puedo cambiar o puedo hacer sonreír a alguien que está enfrentando un problema”, dijo.

(Información de Oscar Lopez)